Si no tienes en cuenta la conversación en el negocio digital, pierdes el foco

Relacionespersonalesenusa

El por qué la conversación ha pasado a ser tan sumamente relevante en el mundo de internet y se ha convertido en la piedra angular de la estructura de las nuevas fórmulas de comunicación, tiene para mi una explicación bastante sencilla. La conversación es una capacidad común en nuestras vidas, muy rica en matices, que dice bastante de lo que somos y de lo que pretendemos. Incluso en los casos de conversaciones vacias que se llaman, aquí también.

 

El hecho de que las relaciones como base sobre la que se sostienen las conversaciones se hayan convertido en clave en la economía generada en torno a la web participativa, nos indica igualmente que la realidad digital refuerza el incontrovertible valor humano del acercamiento a través de la comunicación. Dos personas no pueden pretender entenderse si por lo menos no conversan. En el mundo del negocio, y del negocio digital, si no tienes en cuenta la conversación has perdido el foco completamente.

 

En el mundo de las relaciones personales, la aportación de valor hacia el otro viene a través de lo que comunicas en un encuentro y mediante una conversación. En ella puedes encontrar muchos elementos verbales o no verbales que pueden orientarte sobre tu interlocutor. En el escenario digital, tambien es determinante la aportación variada de matices que pueden ser determinantes con respecto a lo que das y obtienes.  Y todo ello, se orienta a través de lo que dices y lo que ves, oyes o lees.

 

Por lo tanto, procurar estar pendientes de la conversación, al fin y al cabo, es la mejor forma de ser determinantes en los procedimientos que estamos estableciendo para hacer negocio en nuestros días, (los negocios) que es de lo que suelo hablar en este blog. Podríamos decir que si dialogas y atiendes el diálogo, aportas cosas interesantes y propones otras más interesantes aún, puede que hayas encontrado el camino para ser determinante en tu apuesta.

 

Para escribir este texto me he inspirado en:

 

La falta de cultura de Comunicación en un país llamado España

Por una vez y sin que sirva de precedente, me uniré al coro de críticas que suele surcar el espacio de este país llamado España al que quiero, y más ahora que estamos en plena lucha por alcanzar la victoria final en el Mundial de Sudáfrica. Así es, en este país es bastante común pensar que nos encanta criticar lo mal que hacemos esto o aquello y decir, a renglón seguido, que es algo que solamente nos ocurre a nosotros. No lo creo que sea así (que nos ocurra sólo a nosotros), por eso digo que voy a incurrir en el fallo que denuncio.

Y aquí va mi afirmación: como periodista o como comunicador en el ámbito de la empresa, instituciones, consultoría, investigación, educación, etc y tras muchos años en la brecha, creo que puedo afirmar que en España no tenemos muy desarrollada la cultura de la Comunicación. Para sustentar esta tesis me apoyo en dos argumentos:

  • En este país solemos justificarnos en el lugar común de: "qué importante es la Comunicación" para "a la hora de la verdad" ( y vaya si es ésta última una expresión castiza) nada de nada.
  • Quizás como consecuencia de lo primero, no tenemos una política de promoción de esta disciplina y, por ende de investigación.

¿Por qué es esto así? Creo que somos hijos de un espíritu más bien cerrado ( "que tu mano izquierda no se entere de lo que hace la derecha") se suele decir por nuestros pagos. Podría retrotraerme a la época del franquismo en la que todo parecía que confabulaba y nada claro salía a la luz salvo el poder del dictador. Afortunadamente tantos años de Democracia nos ha convertido en ciudadanos amantes de la libertad, pero no sé creo que nos hace falta algo más… Suelo comprobarlo en los grupos de personas ( en el trabajo, en los momentos de ocio) en los que suele ser muy familiar aquello de convivir con mucha información 'top secret'…

No quiero decir que haya que erradicar los secretos. Lo que afirmo es que tenemos sobrevalorada la cultura del silencio pues entendemos que lo que se dice siempre choca contra algún interés perverso. No lo creo, pienso que se puede confiar algo más en el sentido común y en la consideración de las personas respecto a cualquier asunto y sus circunstancias. El creer que si se comunica algo va a ser peor que si se tapa indica la falta de confianza en la inteligencia de nuestros iguales.

Este siuación puede cambiar con la era de la web participativa y probablemente este nuevo escenario nos haga dar una vuelta de calcetín a nuestros viejos vicios. Aquí estaremos para verlo, si todo va bien. Como muestra de este nuevo enfoque de la Comunicación, merece la pena tener en cuenta este post de Abladías titulado Cultura 2.0, en el que se reflejan muchas características sobre el cambio cultural en el nuevo escenario de la Comunicación visto desde una perspectiva española. Pienso, por último, que los españoles somos personas abiertas y que, por ende, nos podremos acostumbrar muy bien a la cultura de la transparencia, que es la que se está abriendo paso.

El social media ‘mató’ al spin doctor

El control absoluto de la comunicación es una suerte de deseo más que una técnica contrastada desde los tiempos del viejo Public  Relations en EEUU en los que se hablaba del spin doctors casi como el ejercicio básico para el ejercicio de la profesión de comunicador o relaciones públicas. Nada más lejos de la realidad, especialmente en el tiempo actual del social media en el que la multiplicación de las plataformas desde las que millones de emisores ponen en circulación mensajes, datos, opiniones… en bucles infinitos, hacen imposible incluso albergar la idea de que mi mensaje interesado como empresa se reproducirá de la manera que yo quiero.

Como en buena medida ha ocurrido siempre, realmente lo único que tengo en mi mano es mi mensaje, quedando el resto del proceso hasta tanto salga a la luz cualquier historia, al albur de los acontecimientos. Esta secuencia ahora es definitivamente así si es que hablamos de la web social. Por lo tanto, con mas sentido ahora que nunca, lo que tenemos a mano los comunicadores en las empresas es nuestro mensaje y ese, al menos, sí podemos controlarlo. Nada más.

A los efectos de la nueva realidad comunicativa presente yo, desde mi organización y pensando hacia el exterior, puedo tener las riendas de lo que digo, cómo lo digo y cuándo lo digo. A quién se lo digo ya empieza a ser más complicado, pues desde que el mensaje se pone en circulación puede tomar derroteros jamás imaginados. Y lo que en absoluto podemos saber son las posibles reacciones que pudieran suscitar nuestro mensaje.

Pero resulta curioso un hecho, que es CLAVE. Antes de la aparición de los medios participativos (blogs, redes sociales, microblogging…) solía ser normal que los que ponían en marcha un proceso comunicativo eran o los periodistas o los comunicadores/relaciones públicas desde las empresas. El número de agentes que participaban en este entorno eran muy pocos realmente con lo cual las opciones de ‘meter baza’ eran más controlables en lo que cabe, mientras que ahora lo más habitual es que ya se esté hablando sobre tu empresa o tu marca y ni te hayas enterado, lo cual no quiere decir que no influya en tu mercado, pues eso sí lo está haciendo. Por tal motivo, el concepto de Comunicación de Crisis adquiere un gran valor pues siempre podrás encontrar en el más recóndito lugar si quieres a gente que opina mal de tu producto o tu empresa con la tendencia de crecer si no haces algo.

Así las cosas, serían dos ( siendo muy básicos) las posibles opciones que como comunicadores tendríamos al alcance de nuestras manos:

  • ser proactivo.
  • involucrarnos con respeto si ya hablan de nuestra empresa, marca etc…

Ser proactivo, como casi siempre, es lo más recomendable puesto que eso significa que tomo la iniciativa a la hora de lanzar ideas o propuestas, mensajes en definitiva, acerca de mi empresa, mi marca o mis productos, pero claro eso depende hoy en día de la manera en la que lo hagamos. Cualquier iniciativa o estilo de comunicación (sea a través de un blog, con presencia en Twitter o Facebook) que huela a publicidad, mejor lo dejamos pues no vale para casi nada. Podemos y debemos ser proactivos si nos atenemos a las nuevas normas del juego, que ya adelantaban con claridad meridiana en el Cluetrain Manifesto hace más de diez años.

Si la opción que tenemos es involucrarnos a posteriori en la conversación hay que ser respetuoso, dialogar con sentido común y lógica pero respetando las mismas consignas que forman parte del concepto que, insisto, ya marcaron con verdadera clarividencia los autores del Cluetrain. Existen muchos casos, el último el de Nestlé, en el que una cierta arrogancia ha sido lo peor a la hora de mantener un diálogo con nuestro mercado.

La era del spin doctor ha desaparecido definitivamente. Yo me alegro profundamente porque (aunque como cualquier agente que persigue el éxito a través del intento de la generación de percepciones positivas para tus intereses) el ecosistema en el que nos situamos ahora es mucho más interesante, y más natural. Hasta la fecha el acceso a la comunicación estaba vedado a muy pocos, ahora, como muchos bienes, el acceso a la comunicación se ha democratizado y eso es motivo de alegría.

La confianza un valor en alza frente al dinero en la era de la web social

Confianza

Probablemente venimos de un tiempo en el que el dinero puede que lo comprara todo, a otro en el que la confianza se está convirtiendo en un parámetro de vital importancia para la construcción, desarrollo y buen término del éxito de las personas, los profesionales y los negocios. El hecho tan solo de entrar a valorar esta idea ya de por sí me parece absolutamente revolucionario, pero de otra parte no me sorprende puesto que la esencia de la web participativa a través del protagonismo de las personas no hace más que reproducir a gran escala lo que ocurre a cada momento en las relaciones humanas y su entorno real, en las que tener o carecer de confianza es vital.

 

Lo que han hecho los social media no es más que poner un altavoz imponente a las opiniones, sensibilidades, reacciones e informaciones que las personas generamos de manera natural como seres que, continuamente, valoramos todos y cada uno de los acontecimientos o pensamientos en los que estamos inmersos en cada segundo. El ser humano es un ente que de forma permanente emite y procesa mensajes que pueden ser de múltiples procedencias. Con las nuevas herramientas de comunicación hemos encontrado los canales adecuados para dejar constancia de nuestras opiniones e informaciones, pasando de poco menos que autoconsumir muchos de nuestros propios pensamientos pues apenas puedes trasladarlos más que a un número muy limitado de personas, a difundirlos a una cantidad realmente importante de iguales con el añadido de que lo que escribes queda grabado prácticamente ad aeternum en la red.

 

Todos, con el paso de los días y con nuestras acciones y posicionamientos, vamos generando a los ojos de los demás un nivel de confianza mayor o menor. De igual modo pasa con las marcas. Ahora con los social media lo que ocurre es que ese proceso se comprime en una porción de tiempo mucho más pequeña. Quizás más que nunca, contar con la confianza de los demás mejora tu reputación lo que implica tener una mejor percepción de la imagen, algo que facilita notablemente la consecución de unos determinados objetivos personales, sociales o de negocio.

 

La reflexión que efectuo hasta este momento me permite plantear además una serie de preguntas: ¿vale más la confianza que el dinero, puede el dinero comprar la confianza, tienen los negocios, al igual que las personas, que funcionar con más o menos fortuna según el apoyo que aporta la confianza de los demás…? Craig Newman ( de Craiglist) informa en su blog de una perspectiva realmente impactante sobre este asunto, pues se plantea y plantea en qué medida ( y nunca mejor dicho) podemos contabilizar la confianza para que, de ser algo subjetivo, pase a ser algo más objetivable. El tema es muy peliagudo. En su post indica, entre otras cosas, como el simple hecho de que tus ideas, trayectoria o relaciones queden plasmadas en los diferentes canales del social media, ya te otorgan un valor de confianza, o quizás no…

 

Avanza más aún cuando sugiere, como en algún proyecto existente, la posibilidad de crear una especie de ‘bancos de confianza’ en los que la gente podrá gestionarla casi como un activo monetario. Demasiado quizás. Añade Craig otro proyecto, aún en fase beta llamado Unvarnished (sin varniz, tal cual…) un sitio en el que se estimula el anonimato a la hora de juzgar a las personas, pues ése es el objetivo de esta web. Esto es, como un LinkedIn a lo bestia en el que los que se exponen pueden salir escaldados o encumbrados.

 

Es más útil un día de búsqueda en Twitter que una campaña publicitaria de 1 M de euros

Ha llegado el momento del gran cambio. Los continuos casos de comunicación de crisis que están sufriendo las grandes marcas, requieren decisiones determinantes. No se trata de nombrar a un community manager para, cual llanero solitario, pelearse por los departamentos de la empresa, mientras que el establishment de los publicitarios continúa con su ritual de decenas y decenas de años de contratar espacios publicitarios( si la crisis ahora lo permite no obstante) y atender los briefing de las agencias.

O se comprueba la necesidad de atender las nuevas prioridades, los nuevos usos del mercado, la importancia de la voz de ‘las personas como tú’…, y como consecuencia de ello se toman las decisiones adecuadas respecto a la dotación y orientación de los departamentos de Marketing y Comunicación; o el ‘sufrimiento’ será mayor. Ahora lo está viviendo la gente de Nestle en sus propias carnes. ¿Por qué?: pues en líneas generales porque probablemente aunque haya gente en el área del social media, la filosofía que preside su trabajo es la tradicional y no la ajustada al nuevo panorama; porque es posible que los profesionales que trabajan en esta nueva responsabilidad de la web social no están suficientemente formados o no tienen experiencia ; o, por último, porque a lo mejor no haya dotación suficiente de personal para atender todos los frentes pues, ya digo, abunda el ‘llanero solitario’.

Aconsejo este reciente post de Chris Bogan (altamente recomendable experto en social media) en el que define varios perfiles dentro de este área, algo que excede de la idea de tener sólo a una persona como community manager en plan hombre/mujer orquesta. Chris señala estas tareas que desempeñarían de forma particular distintos profesionales dentro de una empresa con determinadas dimensiones, claro:

  • PR: relaciones con plataformas participativas.
  • Relaciones con clientes.
  • Seguimiento y monitorización de datos.
  • Publicación de contenidos en blogs, a través de vídeos…
  • Ventas a través de web social…

Mantener la actividad de unos profesionales para alimentar los sobrecargados canales de la publicidad en la idea de que llegará ‘el anuncio dorado que lo solucione todo’, es como pretender que la búsqueda de la famosa aguja del pajar sea una tarea útil. Mantener esa vana esperanza es emplearse en una tozudez sin sentido cuando, como alternativa, podemos dirigir nuestras energías y recursos a pescar en los plagados océanos de riqueza que representan los sitios de la web participativa. Estoy seguro que es mucho más útil un día de búsqueda en Twitter que una campaña publicitaria de 1 millón de euros.

Una de las decisiones básicas de la gestión empresarial es la eficiencia a la hora de destinar los recursos según las prioridades, y es eso lo que están demandando estos tiempos, pero claro, la fuerza de la costumbre es grande. Comprendo, además, que existen personas que cumplen unas tareas que no van a desaparecer como por arte de magia. Pero no nos engañemos, si hay algo que las empresas no se pueden permitir es ignorar cómo cambia el mercado, la sociedad y sus clientes. Si llegamos a aceptar eso, apaga y vámonos.

La autenticidad, mejor valor de la Empresa 2.0

Identidad

Lo auténtico vende bien y convence. No hay duda al respecto. Lo difícil, no vamos a negarlo, es conseguir ser auténtico. La vida es una carrera larga si no hay problemas que la trunquen, y la autenticidad se fragua en ese plazo lejano. Es como el guiso que se hace a fuego lento, sabe mejor, pero suele poner a prueba nuestra paciencia y falta de tiempo. Y justamente la velocidad y el caos, del que más abajo me referiré, se entremezclan en este apasionante contexto de la web social.

 

La velocidad y el hecho de que los medios participativos sean un escaparate en el que progresivamente todas las marcas se van a ir exponiendo de forma voluntaria o involuntaria, nos pone necesariamente en el camino de la autenticidad a la hora de evolucionar como Empresa 2.0. Lo explica de manera muy atractiva Don Bullmer en Social Media Today, poniendo como ejemplo de partida la credibilidad de Oprah Wrinfey. Así es, credibilidad es sinónimo de autenticidad.

 

La involucración de los medios participativos en el día a día de las compañías nos coloca en un ejercicio de examen contínuo. Se dan casos realmente impactantes como  el trabajador de la prestigiosa agencia de noticias Reuters que aprovecha el blog de la empresa para criticarla. A estos efectos existen diferentes sensibilidades, pero la ortodoxia y el sentido común nos llevan a la oportunidad de fijar unas normas de uso del social media a través de las que se ponen una serie de límites, lo cual no quiere decir que no haya espacios o tiempos para determinados niveles de crítica.

 

Decía que la autenticidad y la credibilidad son sinónimos. Como argumento encadenado, la transparencia, si la traemos aquí, es el camino. Transparencia no es nudismo, ni tampoco incontinencia verbal ( lo tengo que decir todo), es el marco de expresión de la lógica de una organización participativa, propia de la Empresa 2.0. Shel Holtz señala en esta línea de pensamientos que las compañías tienen que ligar los objetivos con el entorno de la colaboración que suscitan blogs, redes sociales, microblogging, etc, etc, lo que desde su punto de vista, y de manera muy gráfica, nos evita confundir caos con estrategia.

 

En ocasiones, la sola trayectoria de autenticidad nos redimirá de problemas, pues la autenticidad significa también prestigio. Las personas solemos entender determinadas cosas si existe un aval. Puedo perdonarte en este desliz si de forma patente he constatado siempre que tu camino ha sido el de hacer las cosas bien. Aceptaré que tu marca se vea tocada por unas críticas, o que caiga en una determinada coyuntura, siempre que haya tenido la sensación de que en todas las demás ocasiones has cumplido y has gozado de mi aprobación.

 

Confiar es la inspiración  en el camino de la autenticidad. En los contextos de la participación, es necesario fijar normas de juego como apuntaba antes, pero también es necesario confiar en que las personas darán de manera proporcional a sus capacidades y se vincularán más o menos según éstas. Comprendámoslo, la Empresa 2.0 necesita ser auténtica para funcionar bien. Es su garantía para proceder adecuadamente en esta era de conocimiento compartido.

 

Las cualidades personales marcan el éxito o el fracaso del social media

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No hay que perder de vista que hablar de social media es hablar de medios, de canales, de herramientas…, pero tampoco hay que perder de vista que detrás del social media están las personas. Esto hace que, de forma puntual, en casos concretos, se pueda desarrollar mejor o peor este nuevo esquema de comunicación en función de la implicación de la gente. Otra cosa es que, en líneas generales, la tendencia es muy clara en el sentido de que los medios participativos están subiendo como la espuma, lo cual universaliza ( en mayor o menor medida) su utilización.

Cuando hablo de casos concretos me refiero a que, por poner un ejemplo, si una empresa se pone manos a la obra para desarrollar un plan de desarrollo de social media, la implicación de las personas en el proyecto es fundamental. Si hay motivación y una buena gestión, el plan llegará antes y mejor a buen puerto y viceversa. Aquí también cabe aplicar el viejo aserto del 1/9/90 de Jakob Nielsen. Esto es, habrá un porcentaje muy pequeño de gente que aporte contenido, otro algo más grande, pero pequeño igualmente, de gente que participe en torno a esos conocimientos vertidos; y una inmensa mayoría que si acaso lee, pero no se implica. Últimamente me ha llamado mucho la atención en este sentido que en IBM no bloguea más que un 3% de sus casi 400.000 trabajadores.

Es interesante fijarnos en que, a pesar de los pesares, el social media se encuentra en un proceso imparable. Eso significa que la realidad se irá abriendo poco a poco a su utilización. Eso significa, de igual modo, que se vaya recreando un entorno de colaboración visto desde la perspectiva de los recursos humanos. En el blog de Wikinomics señalan que en los entornos colaborativos, propios de internet, el trabajo y la diversión se funden mejor. Lo cual admite el pensamiento, optimista no lo niego, de que progresivamente se irán generando ambientes de trabajo menos hostiles y sí, por contra, más amables. Resulta importante subrayar una vez más que la web social tiene una parte humana muy destacada. El simple hecho de que su clave principal sea el diálogo y la participación supone que las personas pongan mucho de sí mismas en el proceso.

Las empresas que huyen del social media se arriesgan inútilmente

Riesgo

No es que sea una moda, no es que quede bien… Es que dado el panorama que tenemos por delante, la empresa que quiera permanecer oculta, no sólo no está aprovechando las ventajas que ofrece el social media, sino que se arriega inútilmente. El nivel de conocimiento compartido, la aparición permanente de información y opinión sobre tu empresa, la posibilidad de que internamente puedan producirse ‘filtraciones’, etc, etc son circunstancias propias de nuestro nuevo entorno, por así decirlo.

El tiempo que nos toca vivir es el tiempo que nos toca vivir. Ocultarse, no involucrarse, huir de toda la ola que están provocando los medios participativos no solo no es recomendable, sino que empresarialmente es un objetivo a alcanzar aunque sea en el medio plazo . La terrible fuerza con la que está creciendo la web social ya les podría valer a los más temerosos para replantearse su estrategia.

Por último (no podemos olvidarlo). La cuestión no es entrar de cualquier forma en los nuevos retos de la comunicación, o de una manera torticera como esos blogs corporativos que son una plataforma para trasladar lo bien que supuestamente hacen las cosas la empresa, sin apertura ninguna al diálogo. La moraleja es fácil de comprender: ¿qué sentido tiene huir o ocultarse de algo tan envolvente como internet y los social media? Es como pensar que puedes despistar a tu sombra.

Los cinco niveles de comunicación efectiva en la era del social media

He descubierto en Mashable un interesante post titulado Five Levels of Effective Communication in the Social Media Age. Intento aquí, condensar lo que, para mi, son los aspectos más reseñables de este artículo de Soren Gordhamer. Este blogger dice algo que me parece fundamental a estas alturas: la pregunta no solo es si se tiene que poner uno en contacto con quien sea, si no ¿cómo debe hacerlo, es decir a través de que medio?, dado que la nueva era del social media, ha abierto un abanico de sistemas para comunicarse en el que perviven algunos clásicos.

El primer hito, señala Gordhamer, se da en el entorno de Twitter y otros sitios de microblogging, como el español YouAre. Se refiere a la opción del reply que permite, de forma totalmente abierta y transparente, establecer un intercambio de mensajes a la vista de una comunidad.

El segundo hito es el mensaje directo, que reduce ese intercambio a un nivel privado, aceptado por ambas partes desde el momento en el que dos personas deciden seguirse en un determinado entorno participativo.

El tercero es el e-mail, que no exige permisos previos, como el mensaje directo sobre todo. El correo nos lleva a extremos como el spam, aunque aún tiene una penetración y una utilidad enormes.

El cuarto, que no es otro que el teléfono, a través del cual sumamos a la comunicación la posibilidad de incorporar el factor del habla, que sin duda la enriquece.

Y el quinto hito: no es otro que la charla en persona o a través de videochat, que ya redondea la comunicación gracias a la imagen que aporta el enriquecimiento del lenguaje corporal, que a veces contradice a la expresión hablada.

La cuestión es que, como se puede comprobar, nos encontramos en una etapa de nuestra evolución social en la que nos podemos permitir una variedad amplia de posibilidades a la hora de intercambiar mensajes. Este nuevo escenario será estudiado en el master en Comunicación Corporativa 2.0, que organiza el Instituto de Estudios de Postgrado Culturales y de Comunicación de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid). 

Telefónica Latinoamérica echa a volar en el mundo de la web 2.0

Me entusisma la idea de que una importante empresa española, como es Telefónica, se abra a la cultura de la web 2.0.Lo hace a través de Telefónica en Latinoamérica. Esta mañana he tenido la oportunidad de oír de boca sus impulsores ( José María Álvarez-Pallete, presidente de la compañía en Latinoamérica y su equipo) la iniciativa que han bautizado con el nombre de Comunica 2.0.

De momento han puesto en marcha un wiki interno para concentrar el conocimiento de su gente ( más de 60.000 empleados en 13 países) una red social y un entorno de blogs que se llama Blog Semanal. Todo es de consumo interno, esto es, lo ubican dentro de la política de la empresa en Comunicación Interna. Están convencidos, lo que me parece lo más válido de su iniciativa, de que el paso dado sólo es “el embrión de lo que puede ser” y que si dan marcha atrás “nos equivocamos”.

La gente de Telefónica Latinoamérica quiere, obviamente, dirigir sus pasos en el mundo 2.0 para obtener resultados empresariales contrastables. Sus tres objetivos iniciales son mejorar su tiempo de respuesta en el mercado (fundamental en el altamente competitivo negocio de las telecos), incrementar los niveles de productividad y estimular el sentido de pertenencia.

Mi opinión de esta iniciativa es que es tan importante como necesaria. Creo además que el enfoque abierto con el que la encuadran (“estamos aquí para aprender”) es el adecuado. La cosa es que ya han echado a volar y es algo por lo que los felicito, dada (entre otras razones también) el efecto espejo que para otras empresas españolas pueda suponer que un gigante como Telefónica haya decidido sumergirse en el mundo de la web social. Creo que en el encuentro de este viernes ha quedado claro que hay que emplearse a fondo pues al tiempo que se ha iniciado el vuelo, no está de más (véase la ironía) que se vayan dando resultados. Para muestra de su visión de la jugada, puede valernos este vídeo liberado en You Tube:

El proyecto Comunica 2.0 está en marcha. La gente del otro lado del charco en los países hermanos de Latinoamerica lo han cogido con fuerza. Está reacción puede ser muy estimulante para toda la organización, ya que el mundo 2.0 es un mundo de pasión, es una locura cuerda en la que el tiempo y la tecnología nos ha colocado.