10 tipos de gente para ganar la apuesta 2.0 en tu empresa

Silos

Me gusta utilizar la referencia ‘silos’ para denominar aquellos espacios dentro o fuera de la organización en los que se detectan personas o conocimiento apropiado para llevar a cabo una tarea o misión. En esa línea, me gustaría traer aquí una relación de diez tipos de gente que son necesarias para ganar la apuesta de la Empresa 2.0:

  • gente con conocimiento que aportar.
  • gente capaz y decidida.
  • gente adecuada en el desarrollo de los procesos críticos.
  • gente influyente.
  • gente cercana o involucrada en los círculos de poder.
  • gente con capacidad de decisión en varios niveles.
  • gente con flexibilidad y capacidad de adaptación al nuevo entorno.
  • gente con capacidad didáctica.
  • gente apasaionada por el 2.0.
  • gente abierta a los cambio.

Los frikis ayudan a crear la empresa 2.0. Reto del decenio

Tipos-de-frikis

En la profundidad del pasillo enmoquetado del piso 25 del rascacielos de la Castellana, se intuye el bamboleo de una melena de un joven que contrasta con el impoluto corte al cepillo de su ejecutivo acompañante. Forman una casual pareja de circunstancias profesional, que progresivamente se hace más común en el mundo empresarial, hasta el punto que será el reto del decenio que estamos comenzando. Los denominados frikis, bien de aspecto, de espíritu o de ambos, aportan el conocimiento, la espontaneidad y la renovación de ideas necesarias para acometer en los próximos diez años el reto de la empresa 2.0

De forma progresiva, se viene constatando cómo mucha gente más o menos joven, involucrada en gran medida, eso sí, con las nuevas herramientas de la web social, están dando las claves del nuevo escenario de competitividad. Quizás la puerta de entrada más evidente lo constituya el mundo del Marketing, ya que las compañías comprueban claramente cómo influye el fenómeno 2.0 en la imagen de marca de las empresas ( y por tanto en el negocio).

La parte más hard de este proceso es el de la gestión del conocimiento compartido, cuya difusión es igualmente imputable al fenómeno friki alternativo, por definirlo de alguna manera. Eso de compartir, de la participación, de la caída de los organigramas piramidales…, suena a rarezas un tanto frívolas para la ortodoxia tradicional, pero que contrasta con hechos fundamentales como que empresas como IBM o universidades como Harvard las abracen sin ambages. Resultará interesante en este punto recordar uno de los últimos informes de la consultora McKinsey, titulado: How companies are benefiting from Web 2.0.

Aunque sea por aquello de que las fechas nos motivan en general a los seres humanos, el arranque de un decenio podría bien utilizarse como punto de partida de un período en el que efectivamente veremos una evolución lógica hacia el entorno competitivo 2.0, en el que ser friki con conocimiento de causa será un punto de referencia importante.

Pienso que las empresas 2.0 tienen que ser plataformas de comunicación

Comunicacion_empresarial

El cambio hacia un modelo de empresa 2.0, que como estamos viendo en una serie de posts esta semana, replantea el tema de las jerarquías, y se mide por su capacidad de gestionar datos, tiene de igual manera que considerar el hecho de que las organizaciones deben convertirse en plataformas de comunicación. Todo está relacionado, lo que ocurre es que- cada cuestión de estas tres- tiene entidad suficiente para verse en sendos posts.

Dicho lo dicho, la pregunta sería: ¿por qué la empresa 2.0 debe ser considerada una plataforma de comunicación? Y las razones serían:

  • porque las herramientas del social media son herramientas de comunicación, y si las empresas las incluyen entre su catálogo de actividades, pues están trabajando como una plataforma de comunicación.
  • porque, derivado del uso de los medios participativos, es necesario plantearse temas consustanciales como las relaciones con el mercado, que exigen tener un conocimiento de Comunicación 2.0 para saber cómo utilizar esos medios, cuándo, con qué tipo de contenidos, con qué estilo, con qué normas… Esto en el plano externo.
  • porque, la utilización de los medios en el plano interno, implica también la obligación de conocer cómo establecer el diálogo interno, cómo priorizar los contenidos, como estimular la participación, etc, etc.
  • porque las empresas son expresiones de la sociedad, más que del mercado. Y la sociedad del siglo XXI es cada vez más una sociedad en la que las personas son comunicadores ya que, no sólo poseen la capacidad de entenderse con sus iguales mediante el habla, sino que pueden producir y emitir contenidos a través de medios ( social media) puestos a su disposición.
  • porque las empresas, involucradas progresivamente en un entorno cada vez más comunicado, interna y externamente, requieren estrategias diferentes que descansan en perspectivas de la disciplina de la Comunicación, pues como señala Juan Freire, los procesos productivos no terminan en la difusión de los mismos, sino que la difusión se encuentra a lo largo de los procesos en sí. 

Un último apunte: en este fenómeno sumamente interesante de modificación de las empresas hacia su conversión en plataformas de comunicación, no solamente están implicados los empresarios o directivos, sino que plantea un serio reto a los comunicadores profesionales que deben encaminar sus pasos hacia una reconversión intensa, de la que hablaremos en otra ocasión.

Saber gestionar bien la avalancha de información, clave del éxito de la empresa 2.0

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El gran reto de hoy se llama gestión de datos para facilitar la toma de decisiones empresariales en su camino hacia convertirse en empresa 2.0. Leyendo este artículo de Rod Ashe, general manager de análisis de datos de IBM, en CNN Money, este directivo afirma cosas muy curiosas, pero muy ilustrativas:

  • A diario se genera más de ocho veces la información de todas las librerías que existen en EEUU.
  • La informacion digital de 2010 sería como una pila de libros que irían del sol a Plutón y vuelta.

¡Pero atención!, ya no sólo se trata de la gestión y el análisis de los datos de las empresas, puertas adentro de la organización, sino del ingente número de documentos vertidos en toda internet a través de los medios participativos o social media. Las empresas derriban sus muros y están cada vez más en contacto con el mercado, los clientes, la sociedad en definitiva, como ha demostrado Ford al abrir una API que permite a la gente conocer cómo van ( desconozco hasta qué punto) los sistemas de conectividad de sus nuevos coches.

Así las cosas, tan importante ( como debatíamos en este post de mi blog ) es avanzar en el uso de las herramientas de comunicación participativa, como saber gestionar esa enorme cantidad de información que la red pone a nuestra disposición. Sin duda nos encontramos ante uno de los retos claves de nuestros días.

El funcionamiento del social media va del ruido de muchas ideas a la construcción de la mejor

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Si nos planteamos el trabajo que hay que hacer dentro de una organización que usa medios participativos o social media, habría que contemplar tres pasos que aparecen en este cuadro que he preparado para este post. El punto de partida es la saturación que se da en el momento en el que, en un clima de apertura y tolerancia, las personas proyectan sus ideas a través de blogs, wikis, redes, etc, etc. Es la fase del ruido en la comunicación: poco orden a través del lanzamiento de ideas.

La segunda parte, se centra en un debate mucho más concreto entre los promotores de las ideas y aquellas personas que muestran interés por ellas. Las ideas van de más a menos, y las que van quedando crecen y cobran fuerza; hasta el punto que ( tercer paso) la dirección de la empresa o la organización deciden optar por una idea concreta con la intención de convertirla en realidad.

La empresa tiene miedo al social media porque lo percibe inabarcable

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Días atrás expresaba mi satisfacción porque la empresa en nuestro ámbito más cercano, daba muestras de involucración inequívoca con el fenómeno del social media, y eso es así. La razón es tan evidente como cuando en 1999 Google era un gran desconocido, y ahora no hay 'bicho viviente' que no lo utilice para buscar de todo, amén de las aplicaciones de negocio que esta compañia de los ya míticos Larry Page y Sergey Brin tienen especialmente para pymes. Por poner un ejemplo.

La cuestión es que progresivamente hay más gente usando internet. Por una parte. Y por otra, los años de evolución que llevamos con esta herramienta nos demuestran que, tarde más o menos, las empresas acceden posteriormente a aquellas prácticas que previamente han utilizado las personas a título individual. Y pensemos en este caso en Twitter. Estas dos razones bastan para aceptar que las empresas y las organizaciones de todo género se involucran poco a poco en el uso de las nuevas herramientas de la web 2.0, ya que- si no- se quedarían muy desfasadas ante sus clientes que irían varios cuerpos por delante.

El factor clave es el tiempo, por lo tanto. Aquellas empresas que empiecen antes a adaptarse a lo que le van indicando los clientes o la sociedad en general, se perderán menos cuando, llegado un momento, será totalmente insostenible dar respuestas viejas a los nuevos retos que se plantean. Pero en el día de hoy, aquí y ahora, la mayoría de las empresas  postergan en lo que pueden ese ejercicio de inmersión en la web participativa y, todo lo más, meten si acaso un poco el dedo como cuando se quiere comprobar la temperatura de la leche que estamos calentando en la cocina. Lo que significa que quizás abren un blog y luego se aburren o se pasean si acaso por Twitter para decir 'esto es una jaula de grillos'.

Esta percepción de las empresas ante un universo realmente inabarcable, es el hecho esencial que demuestra el miedo a introducirse en lo desconocido. En ese punto les resulta mejor descalificar, pasar o postergar. La respuesta mental más inmediata, que no es ilógica ni mucho menos, es plantearse cómo se puede abarcar todo esto, que es lo mismo que decir ¿cómo puedo controlarlo? Y es aquí donde falla el concepto o el lenguaje, pues la idea de controlar lo que es verdaderamente inabarcable no es procedente, si bien sí resulta útil proceder a una adaptación realista que necesariamente incluye observar las nuevas reglas del juego.

Mientras tanto, las horas y los días pasan, y los hechos están ahí para demostrarnos que las cosas están modificándose en este proceso de cambio de una sociedad postindustrial a otra de la información digital. Así, por ejemplo, los periódicos tradicionales norteamericanos echan cada vez más gente a la calle. ¿Resultado?: actualmente éstas empresas tienen menos empleados que en 1955. ¿Alguien duda de que los hábitos de consumo de las personas se alejan cada vez más de los periódicos de papel de siempre, y que eso provoca crisis en los negocios y desgraciadamente despidos…?

La producción es comunicación (Juan Freire) que se expresa de forma compleja (Wikinomics)

Produccin_comunicacin

Me ha gustado, y recomiendo, uno de los últimos posts de Juan Freire en el que, en uno de sus apartados, explica cómo singularmente en la Comunicación Digital en las instituciones culturales, el proceso de producción incluye la difusión que deja de ser un apartado al margen; algo que en gran medida (apunto yo) se evidencia en otro tipo de escenarios. En uno de los apartados del citado post, Juan apunta lo siguiente:

– La producción es comunicación. Si el proceso adquiere una importancia similar, si no mayor, al producto final, y si este proceso se hace de forma colaborativa e incorpora a los usuarios a la vez que utiliza de forma intensa el concepto y las prácticas de la remezcla, es imprescindible que incorpore una estrategia de comunicación intensa y multidireccional. De este modo, la difusión no es ya una acción independiente, desconectada de la producción, es la consecuencia del proceso creativo. La difusión desaparece, en gran medida, como tal, pero no por irrelevante; bien al contrario, la comunicación se convierte en el núcleo del proceso creativo.

La cuestión que estamos dirimiendo en estos días es que en los procesos en los que median herramientas participativas, la generación de contenidos tiende a infinito por lo que las distintas fases que existen en una determinada estructura productiva no se pueden separar tan nitidamente como hasta la fecha . Es decir, se hace más complicado poner el principio y el fin cuando la colaboración es verdaderamente espontánea. Esto redunda, obviamente, en una complejidad que estudian en Wikinomics. En esta plataforma que se dio a conocer desde la publicación de la obra del mismo título, aconsejan la oportunidad de analizar las interconexiones creadas en los entornos participativos para comprobar los modus operandi propios de estos entornos diferenciados en los que la riqueza que genera la participación choca con la complejidad que ellos mismos señalan.

Conclusión: no queda más remedio que aceptar el nuevo entorno productivo y sus nuevas reglas, si bien ( al menos de momento) se impone el estudio de esta realidad incipiente en la mayoría de los sectores económicos. En esta línea va un reciente post mío en el que se avanza cómo evolucionan los organigramas de la participación.