Las peripecias de Charlie Sheen muestran la pugna acerca de la influencia entre TV e internet

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Tengo que comenzar diciendo que a mi me encanta 'Dos hombres y medio' y que, por lo tanto, me llama mucho la atención la marcha de los acontecimientos en torno al que fuera su principal actor, Charlie Sheen que, recientemente, ha sido despedido por la Warner. La productora ha argumentado el carácter indómito de Sheen, y muy especialmente la dificultad de controlar sus salidas de tono expresamente relacionadas con su gusto por las juergas y todo lo que llevan consigo. Charlie Sheen ha planteado un pulso a la Warner al solicitarle vía pleito un total de 100 millones de dólares. Nada raro en este mundo y más especialmente en los EEUU.

Dentro de este asunto, me llama especialmente la atención la pugna en términos de influencia entre medios como tv versus internet, . ¿Cuál es el más poderoso? El hecho es que @charliesheen está camino de los tres millones de seguidores en Twitter y se ha abierto un hueco en ustream. La tele, por supuesto, le ha dado mucho dinero hasta convertirlo en un hombre muy rico, mientras que internet sostiene su imagen que caería en picado de aquí a unos meses una vez que desapareciera de la pequeña pantalla. Internet, sin duda, la va a mantener arriba mientras que logre otro hueco en alguna serie, que imagino será su alternativa más lógica. Mientras tanto la tele e internet libran su batalla.

Nace el transmedia, la alianza TV+ Internet, un suculento campo por explorar

Cada vez se convierte en una constante más común el hecho de ver la televisión con la pantalla del ordenador abierta, navegando por Internet. La distribución de papeles es bien obvia: por la tele veo y por la red hablo, en ocasiones sobre lo que estoy viendo, y en otras sobre otras cuestiones. La cuestión es que esta situación se hace cada vez más constante y plantea muchas líneas de gran interés desde el punto de vista de los contenidos y desde el de la explotación comercial.

ComScore habla del transmedia, esto es, ese ámbito intermedio (el híbrido) en el que cada vez se mueve con más facilidad el nuevo consumidor digital. Este escenario es actualmente incipiente, pero muy prometedor. Y quizás para tener una idea un poco más aproximada de lo que estamos diciendo, sería determinante explorar en el control de las audiencias. Las televisiones tienen un sistema de medición muy estable, de tal suerte que a través de encuestas diarias se obtienen datos asumidos por el mercado sobre cuotas de pantalla, minutos más vistos, perfiles sociológicos de los espectadores… Internet no tiene un sistema tan estable, consensuado y aceptado, pero si es bien constatable, especialmente por las grandes referencias actuales como Twitter o el fenómeno español de Tuenti, hechos como el incremento de tráfico en estas páginas en los instantes en los que hay un corte publicitario en la pequeña pantalla.

La maduración a la hora del análisis de la audiencia del transmedia nos daría una perspectiva interesante para encarar un doble reto de máximo interés: los contenidos y la explotación comercial. En el primer caso, está claro que los contenidos televisivos ( que sería el medio ancla) están pensados y ejecutados nada más que para la propia televisión, por lo que se prescinde (o se desconoce) todo lo que va por internet. Respecto a la explotación comercial, ¿qué pasaría si una marca se atreviera a proponer en horario de máxima audiencia cualquier reto que exigiera la implicación inmediata a través de internet? Sería una medida causa efecto demasiado obvia quizás, cuando por otra parte se tiene que estudiar las referencias en las lugares de la conversación en red y sus posibles implicaciones publicitarias.

El panorama es realmente atractivo. Así por ejemplo, no es de extrañar que Twitter en su última reunión con desarrolladores (Chirp), pusiera sobre la mesa la conexión de este medio con otros como la televisión y los periódicos online. ¿Qué se podría obtener de estos transmedia? Lo iremos viendo progresivamente. Mientras tanto, tampoco habrá que perder de vista la capacidad de interactividad de la TDT, aunque mientras que no se demuestra lo contrario el imperio del diálogo está en el social media.