El factor suerte, un buen aliado para crecer en internet. ¿No crees?

Suerte

En estos momentos tengo más de 1.500 seguidores en Twitter, mi blog se sitúa en torno a los cien lectores diarios, o visitadores, y unas 600 personas me han declarado 'amigo' en Facebook, al tiempo que mi imagen y enlaces transitan además por otras rutas del entorno del social media que la mayoría de las ocasiones no alcanzo a seguir… La vida en este parte del mundo, a mi modo de ver, refuerza la idea de los encuentros fortuitos que en inglés tiene un nombre bien sugerente: serendipity.

¿Por qué iniciativas destacadas se pierden  muchas veces por los desagües del timeline y cosas aparentemente sin sentido alcanzan mucha popularidad y un crecimiento vertiginoso en la red? Este planteamiento desde el punto de vista de los contenidos me parece de lo más pertinente, como la conexión que suponen los propios contenidos con las personas: el cemento y los ladrillos de las construcciones digitales. Una idea, un producto, un software sale a la palestra y determinada gente opta por hacerse eco… El flujo de enlaces crece y personas y propuestas van generando un crecimiento imprevisible e incontrolable que, a veces, tiene una duración muy breve y otras crece hasta tener 600 millones de personas, como ocurre con Facebook.

La suerte, lo fortuito adquieren un gran protagonismo en estos procesos, o por lo menos a mi me lo parece. Nadie puede controlar por qué es de esta o de esa manera pero de buenas a primeras hay algo que crece ( a veces durante un determinado tiempo en ocasiones, para luego morir) y otras que no atraeen la atención en absoluto.

El hecho es que lo vi en ese momento (lo que sea), me gustó, lo repliqué y alguien siguió en esa línea. Más conexiones, en cierta medida, supone más presencia del factor suerte. La novedad, la calidad, el trabajo bien realizado son, como se dice en español, igual que el valor que se le supone al soldado. Grandes productos se perdieron por vertederos digitales y otros, incluso de menor calidad, crecieron y se fortalecieron en la medida que los encuentros entre ideas y personas lo favorecieron… ¿Qué pasa aquí? No creo que nadie lo sepa. Lo que sí que se es que esto es imprevisible, como la vida misma. Y hay hasta quien quiere controlarlo. ¡Qué moral!

La clave en una estrategia multicanal es lograr la cohesión de los contenidos respetando la variedad

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La variedad de canales, la diversidad y la enorme cantidad de contenidos existentes hoy en día tienen un límite negativo, que es la infoxicación como recientemente ha escrito Cristina Aced, pero afortunadamente poseen  muchas otras virtudes como la riqueza de opciones para avanzar innovando en las parcelas que se vean oportunas. Sea como fuere, y como todo en la vida, en el entorno de la web social en este caso nos encontramos con pros y contras, si bien los que apostamos por esta alternativa vemos más beneficios que perjuicios dentro de que estamos en un proceso evolutivo que viene regido por internet y la tecnología que existe a su alrededor. Substraerse a ese dinámica creciente es ilógico y contraproducente. No se puede ir en contra de una tendencia que mayoritariamente están marcando cientos y cientos de millones de personas a lo largo de este mundo, día a día, minuto a minuto.

Culturamente, y dentro de esta tendencia evolutiva, estamos cambiando un chip bastante importante relacionado con la disyuntiva del control y el descontrol acerca de la información. El mundo ha sido y es inabarcable, pero las jerarquías siempre han intentado y siguen haciéndolo, acceder a un escenario en el que desaparezcan al máximo posible las fisuras por las que entiendan que se corre el riesgo de perder capacidad de controlar la situación. No sabemos cuanto tiempo se podrá mantener este propósito, pero probablemente haya que plantear una ecuación en la que se llegue a la conclusión de que las dificultades que impliquen el desarrollo de una sociedad democrática hiperconectada, se compensen con la abundancia y riqueza de aportaciones que añade. Así, la tragedia que muchas empresas perciben cuando las critican abiertamente en internet se vea compensada por el logro de muchas ventajas para mejorar su quehacer. Es cuestión de trabajar y gestionar adecuadamente el entorno de emisión y conexión de contenidos en el que se ubican ahora todas las organizaciones con el fin de adaptarse a las nuevas circunstancias y aspirar a obtener mayor rentabilidad.

En esa línea de trabajo, un aspecto que me parece de lo más interesante es el de cohesión de los contenidos en los distintos canales, como apuntan en este blog llamado Virginia Miracle. Realmente la variedad es un hecho y la tendencia de nuestros esfuerzos tiene que ir dirigida hacia el logro de una pretendida cohesión, que nunca se logrará al 100%. Cohesión de argumentaciones, mensajes, líneas corporativas, enfoques de las marcas… Esto, bajo mi punto de vista fácil no es, pero en la medida que logremos una homogeneidad patente sin llegar al extremo de que pierda la riqueza de la variedad (que esa es otra), estaremos yendo en la línea adecuada.

Internet es ya el centro de nuestras vidas, aunque es algo que aún se percibe de forma difusa

La incidencia de internet en nuestras vidas es muy grande, pero todavía es un hecho que no ha traspasado definitivamente la aceptación popular como tal. Todavía la red se contempla como un fenómeno nuevo al margen de nuestra vida cuando realmente es parte de ella, y cada vez más. La presencia extraordinaria de las personas a través de la web social está acelerando el proceso, pues no hay una razón de mayor peso que entender que nos familiarizamos con las cosas en la medida que las usamos.

El fenómeno de la internet de la participación no lleva apenas 15 años, período de tiempo que no da margen suficiente como para que la familiarización se haya completado. Realmente lo que se está produciendo en estos momentos es un fenómeno masivo de emigración hacia la vida digital para, como conclusión y por lógica, conpartirla con la vida analógica. El gran paso consiste progresivamente en ir realizando más y más operaciones de nuestra vida real en la parte online.

Comprar, alquilar cualquier cosa, comunicarnos vía teléfonica, ver la televisión, oir la radio, estar en contacto con la familia, con los amigos, conocer a gente, desarrollarse profesionalmente… Son muchas las tareas y hábitos de ocio que se ubican ya en la red. Así que trabajo y descanso se afianzan en internet, lo que genera una realidad tan contundente como que una economía tan importante como la francesa tiene en internet a su sector más importante que supone un 3, 7% del PIB ( unos 72.000 millones de euros) en 2010.

La gran avalancha de personas interactuando en las distintas plataformas de internet representan un empuje dinámico de una intensidad tal, que la precisión no es la característica que mejor defina tal movimiento. Y me refiero a que al ser un fenómeno tan novedoso como contundente, existen muchas incertidumbres que por ejemplo preocupan a las empresas, como se puede desprender de este post de Joaquín Mouriz. La cuestión es que para muchas marcas internet representa una oportunidad inevitable, pero que no les da la estabilidad a la que estaban acostumbradas anteriormente. En buena medida, las empresas han llegado a la conclusión irreversible de que hay que estar en la web social, pero no saben definitivamente cómo.Se trata de un peaje que todos tenemos que pagar, pues efectivamente tener el hueco obligado aquí significa aceptar el juego de la prueba y error.

Las peripecias de Charlie Sheen muestran la pugna acerca de la influencia entre TV e internet

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Tengo que comenzar diciendo que a mi me encanta 'Dos hombres y medio' y que, por lo tanto, me llama mucho la atención la marcha de los acontecimientos en torno al que fuera su principal actor, Charlie Sheen que, recientemente, ha sido despedido por la Warner. La productora ha argumentado el carácter indómito de Sheen, y muy especialmente la dificultad de controlar sus salidas de tono expresamente relacionadas con su gusto por las juergas y todo lo que llevan consigo. Charlie Sheen ha planteado un pulso a la Warner al solicitarle vía pleito un total de 100 millones de dólares. Nada raro en este mundo y más especialmente en los EEUU.

Dentro de este asunto, me llama especialmente la atención la pugna en términos de influencia entre medios como tv versus internet, . ¿Cuál es el más poderoso? El hecho es que @charliesheen está camino de los tres millones de seguidores en Twitter y se ha abierto un hueco en ustream. La tele, por supuesto, le ha dado mucho dinero hasta convertirlo en un hombre muy rico, mientras que internet sostiene su imagen que caería en picado de aquí a unos meses una vez que desapareciera de la pequeña pantalla. Internet, sin duda, la va a mantener arriba mientras que logre otro hueco en alguna serie, que imagino será su alternativa más lógica. Mientras tanto la tele e internet libran su batalla.

La experiencia en torno a las marcas se forja en público, no en privado y de espaldas a internet

Cuando la marca ya no pertenece en su totalidad a la empresa, dado que las personas definen con sus comentarios qué es lo que le gustaría que fuera, el intento de medir completamente lo que está ocurriendo en internet y cómo me afecta, se convierte en una tarea ímprova que no puede condicionar a las empresas en lo que se refiere a ser activo o no en la web social. E introduzco este tema porque he venido comprobando recientemente algo que ya resulta patente, como es el hecho de que existen muchas organizaciones que no quieren ni oir hablar del social media si no tienen garantías de que todo lo que se hable de ellas estará perfectamente localizable, medible…

Si regresáramos por unos momentos a una economía sin capacidad de estar conectada completamente con el mercado a través de internet, está claro que a cualquier empresario le hubiera interesado sobremanera tener referencias de las opiniones que sobre sus productos estaban en la calle. Es como si hace 20 años las empresas hubieran tenido la posibilidad de haber sabido qué opinaban sus clientes o la gente, de una forma no perfectamente medida, errática y contraria, por lo tanto, a los límites que ponen los focus group. Les hubiera encantado. Creo yo. Entonces, ¿por qué a muchas empresas de 2011 les sigue pareciendo un desatino acercarse a los foros, redes sociales, blogs…? La desgana o el temor generan en muchas ocasiones la desatención de estas plataformas.

La generación de las experiencias no se hace en privado, se hace en público y a través de muchos enlaces con crecimiento anárquico. Esto es, nos pongamos como nos pongamos, la manera de que hoy en día se vaya generando el clima que nos favorezca ( si lo trabajamos) o no, si no lo tenemos en consideración. Por lo tanto, y a pesar de las lógicas incertidumbres, la tendencia a dilucidarlo todo intramuros de las compañías, con el máximo secreto aunque sea para una cuestión trivial, no es la manera recomendable de competir en estos tiempos.

Social Media: un caso siempre abierto o un escenario basado en prueba y error

Uno que ya lleva más de un lustro ligado a este fenómeno de la internet de la participación, fenómeno que ha pasado por diferentes fases y ha adquirido diferentes nombres, tiene la sensación ( no sé si compartida) de que en lo que ahora denominados social media, nos encontramos ante un producto no cerrado. Y cuando digo no cerrado me refiero a dos cosas realmente gordas:

  • que todavía no tenemos un histórico suficiente como para conocer utilizaciones y resultados estructurales contrastados en entornos como las empresas y en términos de rentabilidad.
  • que la medición de los datos es realmente compleja, razón por la que no hay una herramienta altamente certera e inequívoca que haya generado la aceptación y la satisfacción del sector y de las personas y organizaciones que en él se relacionan y, lo que es más complicado aún: con lo relacionado con el resto de la sociedad que no está muy involucrada en lo que significa internet y las nuevas tecnologías.

Yo desde luego, no me atrevo a vislumbrar muy lejos, pero me parece que las cosas llegará un momento en el que entren en una especie de estabilidad, como por ejemplo entender el papel que juega la televisión o los coches. En esa línea, la consagración mayor y más destacada que aporta estabilidad al fenómeno de la actual internet es que las personas han adquirido un protagonismo histórico enorme, por lo que se han convertido en agentes con una influencia definitiva.

Si hacemos un ejercicio comparativo, el hecho de que las personas tengan unas herramientas otorga el mismo papel preponderante que en su día, pero de forma exclusiva, tenían determinadas personas de un determinado escalafón. Ahora, la cuestión es que efectivamente nos encontramos ante una dinámica social democrática proporcionada por la tecnología. Por eso, la parte social de esta ecuación es el apartado determinante y diferenciador con respecto a todo lo vivido en el mundo hasta el momento.

Pero más allá de la certidumbre e importancia de la involucración de la gente en todos los procesos que existen en nuestro mundo bien sean políticos, económicos, administrativos, culturales…, lo que resulta de momento inevitable es asumir que el fenómeno en sí de la internet de la participación se vea como un caso abierto o un escenario sometido a la prueba y el error. Es aquello de comprobar como las herramientas o las marcas relacionadas con el social media aparezcan y desaparezcan con verdadera celeridad, sin que en la mayoría de los casos hayan llegado a medio establecerse. O incluso, el hecho de que las grandes sensaciones del momento como Twitter estén contínuamente en un proceso permanente de búsqueda de nuevas utilizaciones o, incluso, de confirmación de un modelo de negocio estable.

Los climas de opinión se inician en la red y se confirman en los medios tradicionales

La generación de climas de opinión en el entorno del social media tiene dos líneas de actuación y una consecuencia. Al menos es lo que parece, tras la observación de los años que llevamos funcionando en el mundo del internet participativo. Hasta el momento en el que la red se ha convertido en un escenario en el que se cuentan por millones y millones a las personas que aportan contenidos y generan opinión, todo era mucho más fácil, pues la generación de los climas de opinión se hacía a través de los medios de comunicación tradicionales. Solamente.

Sin embargo, y como afirmo en las primeras líneas, ahora el ejercicio, propio de la Comunicación/Relaciones Públicas, tiene dos líneas de actuación y una consecuencia:

  • la actuación masiva: que es aquella que pretende a través de la viralidad, pretende llegar al máximo número de personas posible que tienen en la percepción la principal fórmula para alinearse o no a una determinada causa o hecho.
  • y la actuación cualitativa: que es aquella que intenta conectar con los líderes de la web social, que son los que marcan determinadas pautas de influencia.
  • por último la consecuencia sería que los medios de comunicación tradicionales se hagan eco del acontecimiento en cuestión.

La atención es oportunidad, no la garantía de generar valor económico

La generación de valor económico se relaciona con la atención en la era de la internet de la participación, lo que quiere decir ( o se intuiría) que a más atención más valor económico generado. No lo considero así después de leer esta afirmación en este post de Steve Rubel en el que lanza una nueva palabra, attentionomics, con la que pretende definir justamente la importancia de la atención en un mundo en el que la dispersión es clave.

Efectivamente, la atención es importante en la medida que la dispersión es infinita en la red. Pero otra cosa es aceptar que una vez que se logra capturar la atención hemos conseguido generar un valor económico. La atención por la atención con respecto a algo o a alguien ( incluso si es mayoritaria) no es garantía de que se traduzca en crecimiento. Por una razón, porque puede ocurrir que la atención que suscite algo no sea para bien, sino para lo contrario. Imaginémonos cuando se concita un montón de opiniones en contra de una marca.

Realmente la economía de la atención es importante por aquello de que la atención es un bien escaso. Conseguirla ya es un paso. Otro muy distinto es que gracias a ella se logre nuestro objetivo final: generar valor económico o crecimiento. Tener atención es obtener la posibilidad de alcanzar lo que pretendemos. Nada más.

Una percepción vale más que mil palabras en internet

La velocidad que define en buena medida la evolución de internet es el factor más determinante que influye en la recepción de los contenidos de la web social. La cascada de ideas, imágenes, herramientas, usos etc que a cada momento surge en la red, ofrece una variada geografía de reacciones de las personas. Casi cada aportación que se realiza en el ámbito de la web social, y desde luego las más destacadas, genera una eclosión de respuestas que definen el cariz que adquiere esa determinada aportación.

La red es un conjunto de focos de atención con crecimiento similar a las neuronas de nuestro cerebro, es decir, anárquico pero poderoso en la medida que la entrada de nuevos inputs en nuestra mente tiene efectos multiplicadores en el desarrollo de la misma. De forma similar,  en la  inabarcable e incontrolable estructura que conforman las distintas plataformas de la web social, las entradas de ideas, opiniones, ideas, sugerencias, críticas…., contenidos en general, generan gran cantidad de percepciones por muy débiles que éstas sean.

Las percepciones son imperfectas por definición a los ojos de quien espera una reacción al impulso que emite, pongamos por ejemplo una marca que sigue la pista de lo que se dice sobre ella en la red. Y pueden ser exageramente perfectas a la luz de quienes las tienen, es decir las personas. Como síntesis conceptual que una ambas perspectivas, podríamos decir que las percepciones son perfectamente imprecisas, aunque cumplen un papel extraordinariamente importante en la interesante dinámica del movimiento de las audiencias en el social media.

La cuestión es que en una fracción de segundo, un acontemiento cualquiera ( una noticia, una opinión, un producto, una foto…)  genera impactos en mayor o menor medida. Los hay que reunen en sí mismos tal rotundidad que su difusión crece rapidísimamente y de forma bastante inequívoca, como puede ser una noticia que anuncie la muerte del presidente de los EEUU; pero incluso en casos como éste, las percepciones mandan y dictan reacciones inmediatas que son muy variadas y más propias de los sentimientos que de la razón.

El hecho es que resulta difícil para la empresa, por centrarnos aquí, saber cuál será la respuesta de su mercado, efectivamente de aquel que se expresa por internet que cada vez es mayor y más universal. Por ello, la empresa tiene que esforzarse en mantener una constante, una imagen lo más estable posible, aquella que es capaz de salir indemne de muchas percepciones expresadas en segundos que a su vez obtienen repercusiones también muy rápidas. Eso, como contraste, a la empresa le lleva bastante tiempo y esfuerzos en muchos sentidos (¿hablaríamos de experiencia?) para lograr transmitir algo que sea entendible de una manera muy parecida cuanto por más gente mejor. Y eso requiere el empleo de más de mil palabras, de infinitas más, ya que es la única forma de que valga más que una percepción.

El concepto de Responsabilidad Social Corporativa se debilita en la sociedad hiperconectada

La tendencia de las empresas a unirse a las políticas de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es muy interesante, ¿pero es suficiente. Y, aún más, lo es en el ámbito de la actual sociedad de la internet participativa? Sobre este interesante asunto se habla en este post de Rally the Cause, para el que queda claro que las actuales iniciativas de RSC son insuficientes, básicamente porque las empresas no están adaptadas al ‘toma y daca’ que exige el mundo altamente conectado que nos provee la red.

Está claro que poco a poco el negocio se empieza a concebir de otra manera, en la medida de que las plataformas de la web social amplian el campo de influencia del que la empresa tiene que tomar debida nota. Es decir, se trata de, como poco, tener en consideración hechos novedosos que tienen incidencia en el negocio como, por ejemplo, los posicionamientos en las distintas redes sociales, los tiempos de modificación de los productos en función de la incidencia de las opiniones de los usuarios en estos espacios o los ciclos de rotación de los propios productos en el mercado dado el rápido feedback generado, etc.

Desde el punto de vista de la reputación, las acciones de la RSC se sitúan en el ámbito de los asuntos más soft de lo que representa la gestión de las empresas. Pero parece adecuado revisar esta circunstancia cuando, por otro lado, y en este contexto de sociedades hiperconectadas y participativas, las empresas no solamente tienen que estar pendientes de lo que ocurre en la conversación de internet, sino que pueden ser proactivas y generar negocio. En el citado post su autor, Scott Henderson, informa que una empresa como IBM recupera tres dólares de cada uno de los que invierte en iniciativas ciudadanas.