Ya no vale con blogosfera o twitteresfera. Ahora hay que hablar de socialesfera

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Socialesfera. Así se me ha ocurrido que podría denominarse conjunto de usuarios de todas las plataformas participativas o sociales que forman parte de internet en la actualidad. Sería un concepto global y único, similar a cuando se usaba blogosfera pues los blogs estaban solos; o ahora twitteresfera para definir el universo de los usuarios de Twitter.  Sin embargo, no existe nombre para definir al entorno de la gente que participa en Facebook…

A mi me parece que con el término socialesfera podríamos centrar la manera de definir la presencia de las personas en internet, haciendo hincapié de manera especial en el calado social de la red en la actualidad. Precisamente, desde un punto de vista sociológico, el término socialesfera  se refiere a la capacidad de influencia que las personas tienen en el actual estado de cosas. La incidencia de las personas “como tu y como yo” va más allá de lo que representa la comunicación entre iguales.

Efectivamente, la clave es la influencia que los ciudadanos obtienen en todos los procesos, bien civiles, institucionales, empresariales… Por detallar algo más, si hay un proceso civil claramente influyente en los últimos tiempos en España, ese ha sido el 15-M que ha utilizado las herramientas de la web social para expresarse, organizarse y ganarse un lugar en el espacio público y en la agenda de los partidos políticos.

La socialesfera puede bajar o subir una marca, dada su capacidad de influencia en la ley de la oferta y la demanda. Para las empresas resulta fundamental hacer negocio contando con la socialesfera, o trabajar en ella, pues en nuestros tiempos, más que nunca antes, las coordenadas de las compañías no se acaban en cuatro paredes, sino que están conectadas con su entorno más o menos grande…

La socialesfera no solamente la forman personas, sino empresas tecnológicas también que de forma continua ponen en circulación aplicaciones y canales nuevos que favorecen el crecimiento del entorno participativo de la red. Su tejido aumenta de tal forma que la manera de operar de todo tipo de organizaciones están sufriendo un cambio de grandes proporciones, que cala de forma muy suave pero imparable.

Socialesfera es para mi, y por último, una pasión, esa palabra que tanta fuerza aportó en el mundo del blog, y que ahora parece un poco ahogada. ¿Cómo lo ves?

No descartes lo pequeño, cualquier simple dato que se mueva en la red puede ser vital para la empresa

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Sin duda el problema es la incapacidad de gestionar adecuadamente la cantidad de información que circula en las redes sociales, pero si entramos en valorar la tendencia, está claro que cualquier detalle nos puede resultar primordial para dar un giro a una operación o a una determinada toma de decisiones llegado un momento. Alcanzar a este grado de excelencia es lo que, por ejemplo, intentan lograr en Procter&Gamble, según se describe en este interesante artículo de su CEO, Robert MacDonald.

La dinámica establecida de hecho en la mayoría de las empresas, en lo que a las redes sociales se refiere, llega hasta el punto de tener una monitorización estandar a través de las herramientas que para tal fin se pueden encontrar fácilmente por internet. Está bien, pero no es suficiente ni obviamente nos permite llegar a un nivel de inmersión exhaustivo de toda la información interesante que circula por la red en nuestros días.

Para MacDonald, una empresa como la que dirige en la que en torno a sus productos se contabilizan al día 4.000 millones de operaciones en el mercado mundial, tener la opinión de cualquier consumidor en Twitter resulta clave. Puede parecer exagerado, pero los clientes siempre tienen la razón, que se suele decir. Evidentemente lo determinante son las tendencias que se pueden detectar mediante el análisis del ingente volumen de datos que se registrarán a cada momento con interés para cualquier departamento de Procter&Gamble. El efecto mimético bastante frecuente en internet, nos debe llevar a valorar el hecho de que una opinión encontrada en una red social puede provocar un efecto ‘bola de nieve’ que afecta directamente a las ventas. Por ejemplo.

Efectivamente estamos en un periodo en el que la toma de decisiones se basa hasta cierto punto en el análisis de los datos de lo que se refleja en internet. Así son las relaciones con los clientes hoy que, como se puede ver, va más allá de un simple apéndice en el organigrama dedicado al servicio postventa. La gran incidencia de los datos y su velocidad, también imprimen cambios notables al día a día de las operaciones, en el que que resulta fundamental conectar bien nuestros sistemas internos de información con el volumen de datos que nos llega de fuera a través de la red.

Internet es el espacio que nos fuerza a superar la crisis y aporta soluciones

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La llegada de un nuevo año siempre implica el ejercicio que yo no he hecho de pensar qué hacer de nuevo y qué conseguir, de una vez por todas. Ya digo que yo no he hecho ese ejercicio, por lo que realmente mi objetivo en este post no es tanto hacer valer la oportunidad del arranque del año como excusa para avanzar en la idea de cambio, como la idoneidad per se del cambio como estímulo en cualquier momento para la reformulación de ideas o la adquisición de nuevas con el objetivo final de mejorar.

Las ideas requieren medios para realizarse. Y este mundo en crisis necesita ambas cosas, ideas y medios. La gran fortuna de nuestro tiempo es que contamos con una plataforma global que nos proporciona a su vez muchas herramientas que nos facilitan y nos guían hacia un nuevo escenario. La meta no es la arcadia feliz. Realmente el camino es el objetivo en si. Lo realmente necesario es solventar aquello que no funciona y reemplazarlo por innovación.

La crisis nos pide a gritos un cambio. Internet es donde se concitan las novedades que nos encaminan hacia 
el nuevo escenario. Pensemos en un hecho concreto: las empresas viven momentos críticos para los que las medidas de siempre se antojan insuficientes. No basta con ahorrar gastos y saber invertir lo poco que se pueda, que también. Las empresas se ven en la obligación de refundarse de alguna manera cuando el mercado cambia y cuando la economía exige nuevos y mejores patrones de productividad. Y todo con un marchamo social, de participación, muy grande.

El gran protagonismo de las personas a través de internet es motivo y estímulo más que suficiente para modular el cambio. La reflexión y la acción se concentran casi de manera indisoluble puesto que no hay tiempo, o debido a que los tiempos de respuesta se acortan tanto que no hay reflexión que no exija un acción inmediata. Es el sino de nuestro tiempo. El hecho es que la crisis nos obliga a actuar e internet nos está diciendo por la vía de los hechos, que los cambios se tienen que producir a través de la red. Porque la red es el medio a través del que cambio social y económico se está produciendo; y al mismo tiempo la manera a través de la que encontraremos las fórmulas para superar el actual estado de cosas.

El futuro de la competitividad se asienta más en las relaciones y menos en el producto

Futuro

 Llevo tiempo apostando por esta idea, que sin duda alguna es "políticamente correcta" en este tiempo de medios sociales a través de internet, pero que tiene su complejidad si nos fijamos en la parte del producto. En el post que recientemente escribí, que se basaba en un más que interesante de Dachis Group, dejaba constancia de que la experiencia de los clientes es fundamental hoy en día y que, para gestionar adecuadamente esa experiencia, hay que centrar toda la atención en el servicio.

Todo es servicio y el producto no es el final de ningún proceso, razonan en Dachis. Y estoy de acuerdo. La razón: que la web social marca de forma muy destacada la relevancia de las relaciones entre las personas y en torno a los productos. Ross Dawson habla en su último post del futuro de las relaciones de alto nivel. La razón de acentuar el papel de las relaciones entre las personas en los entornos digitales tiene que ver con la escasa relevancia de la diferencia entre los productos, pues las barreras no son determinantes. Así las cosas, existen pocas diferencias, o diferencias salvables, entre coches, teléfonos, viviendas o restaurantes…

Lo que sí marcará la diferencia será la capacidad de los negocios de conectarse con sus entornos digitales y desarrollar con ellos los procesos de mejora. Podremos alcanzar un punto en el que la mayor capacidad para competir vendrá de la mano más de la capacidad de empatía con el mercado a través de las relaciones, que del producto en sí, si bien las relaciones se harán sobre la base del producto. Llegado este punto, la moraleja no podía ser menos que: haz buenos productos y construye mejores relaciones en torno a ellos.

Post: la locura, antesala de la rentabilidad en el social media

Genialidad-y-locura

Acabamos de clausurar hace horas como aquel que dice el EBE11, y regreso a mi blog que andaba bastante desantendido. Y no sabéis lo que me alegro. Guiado aún por el estrés y la gran efervescencia vivida entre las personas que iban y venían (conferenciantes, viejos y jóvenes amigos, medios de comunicación, empresas, particulares, etc) me encuentro en un punto de recuperación de constantes vitales como aquel que dice.

Mentalmente, las neuronas se me estarán moviendo como las burbujas de un gin tonic recién servido. Me parece a mi. La lectura de post de gente interesante me moviliza a pensar en nuevas ideas y en adaptaciones de otras viejas. Todo lo percibo bastante movido. Todo podría relacionarse, sin ánimo de ofender que se dice, como una especie de locura, lo que implica una nueva perspectiva de aproximación y análisis del fenómeno del social media.

Cada 60 segundos, se publican más de 98,000 tweets, 1500 posts en blogs y 655.000 mensajes quedan anotados en el muro de Facebook. Estas estadísticas, como otras miles más que surgen a cada momento, trasladan una imagen de la efervescencia a la que me refería antes.¿Hablan bien de mi marca. Me critican. Aportan ideas que pueden beneficiarme a la hora de modificar mi producto? ¿Y yo como empresa o profesional de qué manera me adapto a este mundo tan nuevo y cambiante?

Los contenidos fluyen a una gran velocidad y en grandes cantidades debido a la implicación creciente de 2.000 millones de internautas en el mundo. Internet es social y nadie se imagina por qué no lo ha sido desde sus orígenes. Es el poder de las personas que están cambiando la agenda del mundo. Todo es muy rápido. Todo muy movido. Es muy difícil realizar un seguimiento de lo que se dice, contabilizarlo de forma adecuada y extraer las conclusiones necesarias. ¿Es esto una locura?

Sí, puede sentirse de esa manera, pero es una locura que realmente se debe entender como el ecosistema adecuado para moverse en este tiempo que nos ha tocado vivir. Así es la web social y así se tiene que aceptar, y de esa forma hay que involucrarse en ella. Solo entrando podrás comprenderlo. Solo participando en ella podrás sacarle rentabilidad. Es un aprendizaje contínuo sobre bases que se van autoregulando a sí mismas. ¡Zambúllete!

El blog representa el poder del prescriptor y las redes sociales el de la comunidad

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He llegado yo solito a esta conclusión, que no sé si será muy compartida, pero es que me parece evidente. El blog es el vehículo de comunicación de una persona en la mayoría de los casos, y aunque lo fuera de empresas o colectivos, representa el poder del prescriptor de forma individualizada, mientras que por su lado, la fortaleza de las redes sociales está en la capacidad de generar movimientos de gente que pueden ser consideradas comunidades según las circunstancias.

 

La incidencia de un blog se concreta en el momento en el que es seguido por mucha gente ( o por no tantas) y sus informaciones u opiniones son muy tenidas en cuenta. La presencia influyente a través de las otras plataformas, denominadas redes sociales, tiene sentido en el momento en el que viralmente una determinada opinión empieza a crecer y tiene una serie de consecuencias.

 

Parece claro que estas dos perspectivas no aparecen separadas sin vínculo posible. Eso no existe en internet. De hecho, lo que se da es justamente es la relación entre plataformas a través de los enlaces. Quizás, a pesar de los pocos años que llevamos aún en internet, lo que sí podemos entender es que se están en cierta medida deslindando los campos, algo que en buena medida me satisface pues los blogs no solo no han muerto, como ya se ha sentenciado en más de una ocasión, sino que cada vez si caben tienen más sentido.

 

Por otra parte, la contundencia del poder expresado por la gente se evidencia con más rotundidad, y sin duda alguna, a través de las redes sociales. De ahí su poder de convocatoria que se ha podido comprobar en movimientos como el 15-M  o las revueltas democráticas en distintos países árabes.

 

Si la web social tiene éxito es porque la cooperación es un valor genético del ser humano

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En un libro de reciente aparición titulado 'SuperCooperators', de Martin A. Nowak y Roger Highfield, se hace toda una exploración sobre la capacidad de las personas para colaborar. La cooperación es, según este libro, algo que llevamos en los genes. Es cierto no obstante, recuerda, que existen momentos en nuestra evolución en los que colaborar los unos con los otros es más proclive que en otros.

La connotación más destacada de la llamada web social es la capacidad de interactuar. De la interacción sale la cooperación. De la cooperación podemos generar, en la actual etapa de la seociedad del conocimiento, estructuras organizativas de diferentes características a las que se daban en la Revolución Industrial, asegura el blog Herramientas Tecnológicas VE, de Fernando S.

Los nuevos modelos de empresas se encuadran dentro de un entorno económico en el que se abren paso el diálogo, la interacción y también la cooperación. Este nuevo contexto se va desarrollando poco a poco, sin pausa, con dinámicas como la que va imponiendo fenómenos del impacto de Facebook.

Las personas son las protagonistas de internet e internet cada vez tiene mayor presencia en nuestras vidas. (Primero). Segundo, las herramientas de la web social dan alas a la capacidad humana de comunicarse y compartir. Y tercero: con las personas como agentes activos y las nuevos medios de comunicación como base, no es de extrañar que estemos desarrollando un modo diferente de hacer las cosas.