Twitter es la vía rápida de la reputación digital, frente al blog, la vía lenta

Blog_twitter

Quizás uno de los casos más representativos a nivel internacional ha sido el de Robert Scoble, en su día muy distinguido blogger, que desde hace un tiempo a esta parte ha optado claramente por seguir trabajando su reputación digital, y desarrollando su negocio, preferentemente a través de Twitter (@scobleizer). No ha dejado su blog, pero ya no es lo que fue en su día, sin duda por la diversificación que la identidad digital exige de un tiempo a esta parte. La cuestión es que hay que estar en cuantas más plataformas mejor, y cualquier planteamiento de tener presencia en una solo no suele ser lo más eficaz en absoluto.

 

Siendo por lo tanto cierto que el perfil multiplataforma es el que triunfa, me parece bastante extendida también la tendencia de buscar la vía rápida de ganar reputación digital a través de medios como Twitter, frente a la vía lenta que representan los blogs. Está claro que cada medio aporta un valor. Básicamente Twitter es alta conectividad en breves fracciones de tiempo, mientras que el blog supone la forma ideal de darse a conocer a través del dominio del conocimiento de algún tema.

 

El factor tiempo es muy determinante. La mayor dedicación que exige el blog hace que mucha gente prefiera ganarse un hueco en este entramado a través del medio veloz, de Twitter, que le demanda bastante menos tiempo. Como también ocurre en Facebook. Ello hace que el número de blogs no crezca en los niveles que lo hacía hace cuatro o cinco años, mientras que el incremento de usuarios de sistemas como Twitter es tan rápido como escribir un mensaje de 140 caracteres.

 

En el reino de la percepción, el social media es el entorno fundamental para gestionar la reputación

Dice una máxima aplicable a todo lo que tiene que ver con el mundo de la Comunicación y el Marketing que hay que tener más en cuenta la percepción que se tenga de una cosa, que la propia cosa en sí. Es fácil de entender. Es el caso bastante frecuente de que algo ( un hecho, una persona, una marca, una vivencia…) nos genera una serie de percepciones de lo que nos parece que está ocurriendo y eso es para nosotros la verdad, lo que no quiere decir que realmente sea así.

Este tipo de planteamientos nos llevaría a las distintas perspectivas con las que se pueden analizar una misma situación, experiencia, marca, persona, vivencia, etc. Resulta éste un asunto que nos podría llevar a un nivel de inmersión y profundidad filosófica bastante intensa, lo que no es el objetivo de este post de lunes. Es algo más sencillo. Dado que es cierto que las percepciones, se acerquen o no a la realidad, es lo que determina muchos posicionamientos de las personas en los mercados, parece obvio que tenemos que prestarle atención. Pero claro, cualquiera podría decir que es muy difícil saber qué es lo que pasa por la cabeza de las personas como para saber qué percepción obtiene ante un determinado acontecimiento. Totalmente de acuerdo.

Lo interesante es que en la nueva etapa del social media o de los medios participativos, resulta más fácil conocer las percepciones puesto que se evidencian a través de las opiniones de las que se dejan huella en los distintos medios (redes sociales, microblogging, blogs, foros…). Son, por poner un solo ejemplo, las reacciones que la gente puede expresar en un foro con respecto a un determinado modelo de coche. Estoy convencido que esas experiencias no son tan completas como las de los mismos fabricantes, pero son las experiencias parciales que provocan percepciones en los consumidores y, a su vez, opiniones.

En esta línea es más fácil ver las opiniones negativas que las positivas, lo que no significa que nos encontremos ante juicios sumarísimos en el caso de la marca automovilística, o de un hotel. Realmente nos situamos ante percepciones parciales de un hecho, que no expresan el universo completo. Y es aquí donde influye la reputación, pues la reputación es el termómetro de largo plazo que las marcas construyen después de años de presencia en el mercado y muchas opiniones. Así las cosas, unos comentarios negativos en un blog, o en cualquier otra plataforma, no van a echar por tierra una marca. Siempre saldría en su auxilio la reputación. Otra cosa es que nos hallemos ante una situación de gran calado con graves consecuencias. Imaginemos, por ejemplo, muertos por comer alimentos en mal estado en un hotel…

La cuestión es que el social media es un entorno en contínua ebullición que genera contínuas percepciones. Como se habrá podido comprobar estas percepciones son más bien juicios parciales e inmediatos de un hecho que pueden durar más o menos tiempo en las mentes de las personas. Y, efectivamente, la única manera que tiene la empresa de contrarrestar estas percepciones es construir una reputación sólida que se levanta a base de tiempo y desde muchos ámbitos, incluido por supuesto y destacadamente el social media.

La confianza un valor en alza frente al dinero en la era de la web social

Confianza

Probablemente venimos de un tiempo en el que el dinero puede que lo comprara todo, a otro en el que la confianza se está convirtiendo en un parámetro de vital importancia para la construcción, desarrollo y buen término del éxito de las personas, los profesionales y los negocios. El hecho tan solo de entrar a valorar esta idea ya de por sí me parece absolutamente revolucionario, pero de otra parte no me sorprende puesto que la esencia de la web participativa a través del protagonismo de las personas no hace más que reproducir a gran escala lo que ocurre a cada momento en las relaciones humanas y su entorno real, en las que tener o carecer de confianza es vital.

 

Lo que han hecho los social media no es más que poner un altavoz imponente a las opiniones, sensibilidades, reacciones e informaciones que las personas generamos de manera natural como seres que, continuamente, valoramos todos y cada uno de los acontecimientos o pensamientos en los que estamos inmersos en cada segundo. El ser humano es un ente que de forma permanente emite y procesa mensajes que pueden ser de múltiples procedencias. Con las nuevas herramientas de comunicación hemos encontrado los canales adecuados para dejar constancia de nuestras opiniones e informaciones, pasando de poco menos que autoconsumir muchos de nuestros propios pensamientos pues apenas puedes trasladarlos más que a un número muy limitado de personas, a difundirlos a una cantidad realmente importante de iguales con el añadido de que lo que escribes queda grabado prácticamente ad aeternum en la red.

 

Todos, con el paso de los días y con nuestras acciones y posicionamientos, vamos generando a los ojos de los demás un nivel de confianza mayor o menor. De igual modo pasa con las marcas. Ahora con los social media lo que ocurre es que ese proceso se comprime en una porción de tiempo mucho más pequeña. Quizás más que nunca, contar con la confianza de los demás mejora tu reputación lo que implica tener una mejor percepción de la imagen, algo que facilita notablemente la consecución de unos determinados objetivos personales, sociales o de negocio.

 

La reflexión que efectuo hasta este momento me permite plantear además una serie de preguntas: ¿vale más la confianza que el dinero, puede el dinero comprar la confianza, tienen los negocios, al igual que las personas, que funcionar con más o menos fortuna según el apoyo que aporta la confianza de los demás…? Craig Newman ( de Craiglist) informa en su blog de una perspectiva realmente impactante sobre este asunto, pues se plantea y plantea en qué medida ( y nunca mejor dicho) podemos contabilizar la confianza para que, de ser algo subjetivo, pase a ser algo más objetivable. El tema es muy peliagudo. En su post indica, entre otras cosas, como el simple hecho de que tus ideas, trayectoria o relaciones queden plasmadas en los diferentes canales del social media, ya te otorgan un valor de confianza, o quizás no…

 

Avanza más aún cuando sugiere, como en algún proyecto existente, la posibilidad de crear una especie de ‘bancos de confianza’ en los que la gente podrá gestionarla casi como un activo monetario. Demasiado quizás. Añade Craig otro proyecto, aún en fase beta llamado Unvarnished (sin varniz, tal cual…) un sitio en el que se estimula el anonimato a la hora de juzgar a las personas, pues ése es el objetivo de esta web. Esto es, como un LinkedIn a lo bestia en el que los que se exponen pueden salir escaldados o encumbrados.