Apple hace del secretismo su fórmula de oro para innovar. ¿Incluso sin Jobs ahora?

Paranoia

Desde luego Apple no se siente concernida como empresa con el social media en cuanto a su práctica relativa a la participación, para nada. En un artículo visto en CNN Money se evidencia ese extremo, en el sentido de que la organización de esta compañía (afirma) hace gala de un enorme secretismo. Es la patente que ha dejado Steve Jobs y que, bajo mi punto de vista, está relacionada con el hecho del claro liderazgo de Apple a la hora de ofrecer novedades mundiales de enorme trascendencia. Si eres el primero a la hora de ofrecer productos como el iPad últimamente, que supone un cambio brutal con respecto a la cultura del pc o del mac incluso, pues se entiende la cautela, pero ¿hasta el punto del secretismo que explica el citado artículo? No sé…, suena asfixiante incluso.

 

La información referida habla de estancias de la central de Apple cerradas, sin ventanas, sin permisos para ser transitadas, de profesionales presionados a través de normativas mutiladoras para no decir nada ni a su misma sombra… ¿Es el precio que hay que pagar por ser la compañía que más innova tecnológicamente? Puede. Sin embargo, esta política tan opaca es poco menos que exclusiva en el mundo de la tecnología, pues otras de la competencia como Google se sitúan en otro ámbito, incluso hoy en el que su don´t be evil todavía resuena.

 

¿Pero qué es más recomendable hoy y día? Jack Dorsey, uno de los fundadores de Twitter, y creador ahora de Square (sistema de pagos con tarjetas de crédito a través de smartphones ) se sitúa en el extremo contrario. ¿Quiere decir eso que en sus empresas todo es transparencia sin existir el más mínimo secreto? No, entre otras razones porque sencillamente es imposible trabajar sin estipular unos márgenes de cautela: hablamos de competencia y de millones de euros o dólares…

 

Lo que sí se constata, al menos desde mi punto de vista, es que una empresa tecnológica sin ciertos niveles de participación, basados en nuestros días en el uso de canales de social media, es menos proclive a alcanzar niveles adecuados de creatividad, talento e involucración alineados con unos objetivos. Justamente lo llamativo de Apple en este sentido es cómo logra recrear una atmósfera de creatividad e implicación del talento en una organización tan rígida. Muy probablemente, la personalidad de Steve Jobs haya influido sobremanera en este hecho, por lo que cabe hacerse la pregunta de si tal política empresarial va a sobrevivir más allá del líder que la modeló.

La difícil interpretación del trabajo colaborativo de la web social en un mundo competitivo

Competitividad

Está más que claro. Nos encontramos ante una contradicción notable entre la supuesta irrupción del trabajo colaborativo que favorecen las herramientas de la web social, inmersos como estamos en un mundo competitivo a la antigua usanza, casi podríamos decir. Esta contradicción, entre otras, forma parte de una relación de incógnitas por despejar en el proceso de evolución hacia un cambio de paradigma en las organizaciones. Para encarar esa evolución, cuando menos, debemos plantearnos una estrategia como nos cuenta Javier García León.

Las contradicciones no deben asustarnos, pues forman parte de la esencia de las personas y sus obras. Yo no puedo asegurar que lo tenga todo claro a este respecto, más allá de  afirmar que del choque de visiones contrapuestas se extraen resultantes que son la base para avanzar. Puedo añadir, sin embargo, estas otras afirmaciones que me parecen obvias a estas alturas:

  • El trabajo colaborativo, propio de la web social, resulta clave en el interior de nuestras organizaciones. Internamente se intensifica la visión de equipo frente a la primacía de las individualidades.
  • La colaboración es una actitud no reglada que, sin embargo, tiene que ser compensada, o la persona que aporta debe encontrar su compensación. Es lícito pensar en un quid pro quo o directamente en la retribución por aportaciones.
  • Las aportaciones colaborativas deben enmarcarse en un entorno regido por una visión más horizontal de las estructuras. Sin embargo, la organización se sostiene por algunos pilares necesarios alimentados de los presupuestos del poder.
  • Se abren canales que favorecen la meritocracia.
  • La creatividad es más habitual en los entornos colaborativos en los que se descarta que las aportaciones son obra de personas concretas, sino del equipo…
  • Los entornos colaborativos son más dúctiles a la hora entender la mecánica de la empresa enclavada en un entorno de creciente influencia de las personas a través de los medios de la web social.

La competencia, como una de las expresiones máximas de lo que representa nuestra economía libre de mercado, no va a desaparecer  por abrirse paso unos procesos de generación de riqueza más colaborativos. A los consumidores lo que les interesa es satisfacer sus necesidades con una oferta adecuada. Las empresas tendrán que decidir si, dentro de su evolución, se acercan a los entornos colaborativos que comulgan mejor con la web social o se mantienen en fórmulas tradicionales de organización.

La nueva empresa tiene éxito si está bien conectada y no muy compartimentada

Me han gustado y valoro mucho  dos artículos que he leído últimamente relacionados con la manera de organizar las empresas en la era de la web social y en el proceso de transición hacia el modelo del social business. Uno es Connected Company, de Dave Gray y otro Social Business Design, de The Dachis Group.

La primera constatación que cada vez me queda más clara es que las organizaciones, grandes o pequeñas, en la medida que van usando las herramientas de la participación vía internet, se ven interpeladas a modificar su estructura desde los estáticos organigramas jerarquizados, hacia estructuras basadas en nódulos que conectan ámbitos de desarrollo de actividades. En ese sentido, Dave Gray afirma que no se trata tanto de dividir la empresa en los capítulos clásicos de Finanzas, Comercial, Producción como de saber relacionar en un proceso lógico, tareas de fluidos de trabajos desde las materias primas hacia el producto, o desde la constatación de un crítica hasta la resolución del problema que la causó, por poner dos ejemplos.

La segunda constatación es que las empresas se convierten, debido al uso de las herramientas de la web social, en universos globales que dan mejor respuesta a la complejidad de las organizaciones en contra de las limitaciones e ineficiencias que demuestran las empresas divididas y compartimentadas. Gray apuesta por entornos descentralizados que de facto generan los social media que favorecen que las personas adquieran un sentido estratégico de para qué realizan sus funciones.

La tercera idea de interés la añade The Dachis Group. No podemos pretender efectuar una conexión full time de las personas, sino precisar para que sean los grupos que efectúan determinadas tareas,  los que tienen que contar con la garantía de que están conectados para evitar errores y fallos en el desarrollo de los proyectos.

Dos claves de la gestión del social business: descentralización y medición de datos

En el EBE de este año tenemos preparadas muchas cosas, que espero que muchos de mis lectores puedan disfrutar. Hay uno de los contenidos en el que tengo especial interés, entre otros muchos de nuestro programa, que se va a detener con Amalio Rey, Luis Suárez, Pepe Cerezo y Fernando Polo en analizar si el social business, o la empresa 2.0 supone un nuevo modelo de gestión. A mi, como estímulo ante el debate que estos amigos nos van a plantear el próximo día 19, se me ocurre que existen dos ideas que pueden ser claves en cualquier proceso de desarrollo del social business.

Por una parte, tenemos el tema de la descentralización. ¿Qué quiero decir con esto? Básicamente la idea es que lo que define las estructuras u organigramas que marcan el día a día de las empresas es la manera en la que fluye la información y los parámetros de comunicación que se establecen. Clásicamente se tiene asumido que el flujo de movimiento de la información en las organizaciones se establece sobre un esquema comunicativo de arriba a abajo con pocas opciones de retroalimentación. Esta imagen nos sitúa en un prototipo de organización altamente centralizado.

Decía el otro día que, en el tiempo actual de incidencia del social media, más que clientes tenemos que plantearnos la influencia de las comunidades que se forjan en torno a las nuevas herramientas de comunicación. Pues de forma parecida en las organizaciones, el uso de los canales interactivos nos tiene que llevar a un esquema en el que funcionan también las comunidades, lo cual inyecta a las organizaciones una energía descentralizadora. Claro es que el verdadero reto de las organizaciones es saber encajar de forma eficiente y rentable el nuevo paradigma que se está alumbrando dada la incidencia de los medios participativos, dentro y fuera de las compañías.

Por otra parte, y como segundo factor clave, tenemos que ver la importancia suprema que va a tener, o está teniendo en el social business o la empresa 2.0 como realidad incipiente pero en marcha, todo lo relativo a la medición de datos. Existe un valor radicalmente importante en este panorama: los nuevos medios no solamente implican un nuevo modo de descentralización, sino que incluyen la capacidad de medición en tiempo real de los acontecimientos. Esto es un hecho determinante, que analiza Kamy Huise en una serie de tres post.

Como ocurre en la televisión, las empresas pueden tener información medida en tiempo real, que no solo le aporta una referencia cualitativa, sino cuantitativa respecto a la marcha de los acontecimientos. En la tv, por seguir con este ejemplo, este hecho es fundamental pues, no solamente establece un ranking diario de que programa u operador es más visto, sino que marca la incidencia de la inversión publicitaria en el mercado. Por eso, medir datos gracias a las herramientas del social media va a aportar un nivel de información permanente que va a marcar lo que significa la gestión diaria de las empresas.