El negocio en torno al social business será de 100.000 millones de dólares a nivel mundial

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Me despido en mi blog este año, tan importante para mi como ha sido por la llegada de mi hija Beatriz, con un breve post que es, de entrada, un reconocimiento a Dion Hinchcliffe, que para mi es uno de los más preclaros y documentados exponentes de la difusión del social business en la actualidad.

 

Días atrás en mi propio blog aseguraba, sin datos exactos y más bien con estimaciones y presentimientos, que “El negocio del cambio hacia el social business es grande”. Pues bien, ahora y gracias a esta interesantísima entrada de Hichcliffe, puedo agregar que la estimación de negocio en esa línea de evolución de las empresas al nuevo entorno, es de alrededor de 100.000 millones de dólares a nivel mundial, de aquí al año 2016.
El hecho es que se está constatando que, efectivamente, se produce un incremento anual constante de la utilización de las herramientas de la web social por parte de las empresas. Eso de un lado, y luego, de otro, se vislumbra también una cierta tendencia a su falta de uso, una vez tomada la decisión de ponerlas en marcha. Falta continuidad. Está claro. No obstante, es bastante humano adoptar algo nuevo con mucho interés para que luego decaiga un poco.

 

De cualquier forma, el mundo cambia tanto debido a la internet de la participación, que en buena medida los procesos de aprendizaje están sometidos a prueba y error y comportamientos cíclicos. Y quizás la cuestión que merece la pena tener en cuenta es que, según empresas de análisis tan destacadas como Forrester o Mackinsey, se constata que aquellas compañías que han puesto en marcha de forma verdadera y adecuada el concepto de social business, lo notan en positivo en su cuenta de resultados. No es mala cosa. Gracias a mis lectores. Y buen año 2012 para todo el mundo.

Quien analice los datos del Social Media y los use en en el negocio goza de una ventaja competitiva

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El entorno del negocio conectado a través del Social Media tiene, bajo mi punto de vista, un Talón de Aquiles: qué hacer con los datos que se obtienen a través de su uso. La cuestión no consiste en estar únicamente en los medios sociales tal y como el que puede encontrar un buen emplazamiento para una tienda, es decir, a la espera de acontecimientos. El hecho, como analiza profusamente este post de Enterprise web 2.0, es que no solamente se trata de estar o de dialogar a través de las nuevas herramientas sociales, si no que hay que analizar todos los datos que estos medios nos ofrecen para  usarlos para nuestra actividad de negocio.

El hecho de dominar los datos y utilizarlos adecuadamente representa una ventaja competitiva en el momento actual puesto que no se tienen los sistemas determinantes para el análisis de la información conseguida. Obviamente hay herramientas genéricas de medición, pero quizás no tanto una sistemática eficiente de cómo utilizarlas ad hoc para cada organización. Existen por otro lado compañías, como es el caso de IBM, que están normalizando estos procesos de análisis de datos obtenidos a través de la web social para facilitar las tomas de decisiones de los negocios. No se trata únicamente de averiguar tráfico, páginas vistas…, sino de ordenar los datos por relevancia, advirtiendo de aquellos que pueden ser determinantes para nuestra gestión. La organización de lo que puede llegar a ser una ingente cantidad de información permanente y muy desestructurada, nos abre además los ojos ante situaciones que en muchos casos nos pueden pasar completamente desapercibidas.

El radio de acción que una empresa ha de tener en consideración es mucho mayor ahora. A través del día a día puede atender múltiples asuntos de una forma directa. Sin embargo, todo el material procedente del Social Media es hasta el momento una incógnita, sobre todo sino se le presta la debida atención desde una perspectiva analítica. Sin duda alguna el Community Manager, o el equipo destinado interna o externamente realiza una tarea encomiable solamente manteniendo la empresa conectada. Estos profesionales no pueden realizar de forma completa sus tareas sino tienen el apoyo de aplicaciones que les permitan analizar debidamente lo que está generando el diálogo.

La participación de los trabajadores en el Social Business no es solo por voluntarismo

Voluntarismo

Podemos pensar, y acertaríamos, que la aplicación del social media dentro de las empresas está en un estadio incipiente. Por eso, y como conclusión, el desarrollo del Social Business se encuentra igualmente dando sus primeros pasos de forma muy acelerada, de acuerdo, pero dando los primeros pasos al fin y al cabo. Es así por lo que las compañías no dejan de utilizar las herramientas tradicionales de comunicación, mientras que las nuevas van ocupando cada vez mayor protagonismo en un proceso evolutivo.

En los momentos de arranque de nuevos procesos son en los que suelen darse mayores aportaciones voluntarias. Coincidentemente, la colaboración natural es una de las bases sobre las que se asienta la generación del conocimiento colectivo dentro de la Empresa 2.0 o en el Social Business, que para mi y con pocos remilgos, significan lo mismo.

¿Hasta cuando se podría sostener una empresa suscitando las participaciones voluntarias con respecto al uso de las herramientas de la web social? Para mi esa es la pregunta pertinente. Sobre todo cuando, por otro lado, la dirección de las compañías estimulan ( las que lo hacen) el uso de la web social en la confianza de que es la mejor manera de adaptarse a un entorno nuevo y, consecuentemente, obtener resultados favorables.

Peter King es de la opinión de que no se puede dejar en mano de la voluntad la involucración de los trabajadores en el social media, puesto que lo más lógico es que estos quieran cobrar por hacer sus tareas, sean con nuevas herramientas o con las de siempre. La moda es un factor clave en el presente estado de cosas ya que esta circunstancia anima a los movimientos de inmersión espontáneos. Eso conviene a la empresa, pero no se puede confiar siempre en ello porque finalmente todo se regula sobre criterios estables como: "me involucro si obtengo algo a cambio", lo que suele conocerse como salario.

El reto es aprender a hacer negocio a través del diálogo

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Son constantes los planteamientos acerca del interés que tienen los social media para el negocio. Progresivamente la tendencia es asumir que se trata de un peldaño inevitable que tenemos que superar. Las dudas siguen surgiendo respecto a la manera que hacemos rentables el uso de las nuevas herramientas de comunicación, especialmente cuando nos planteamos esta cuestión desde la perspectiva del ROI.

El hecho de estar o no estar, ya lo hemos superado. Hay que estar. Me ha gustado la siguiente idea que expresa a modo de pregunta Austen Mayor en su último post.

  • ¿Qué ocurre si nos dicen que hay un sitio en el que acuden mis posibles clientes. Me establezco allí aunque no tenga claro que puedo hacer negocio con ellos?

Realmente esta es la pregunta más pertinente que podemos realizarnos ahora. Obviamente, hay quien ya sabe hacer negocio, o quien lo ha hecho, pero por encima de todo existe un desconocimiento generalizado sobre cómo hacerlo. No tenemos en este sentido un histórico suficiente. Mi planteamiento a este respecto es el siguiente:

  • Es muy probable que no sepas a priori cómo hacer negocio a través del social media, pero para intentar saberlo tienes que tener presencia.Y trabajarla.
  • Como cualquier negocio, intentarás hacer tangible/medible tus acciones y tus resultados. Existen herramientas para ello, aunque cada cual a falta de un sistema homologable, adapta la sistemática a sus características.
  • Si existe un hecho incontrovertible es que si se está en el social media y si se logra medir la presencia, debemos aceptar que nuestras operaciones de negocio se tienen que basar en el diálogo.

Efectivamente, tenemos que aprender a hacer negocio a través del diálogo. Que yo sepa es la única evidencia que tenemos hasta ahora.

‘Hágalo usted mismo y véndalo’. El negocio de nicho, una alternativa a la crisis

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La tarde noche del Sábado Santo me sorprende con un claro descenso de precipitaciones y un baño de lecturas económicas que me ha encantado. La cultura en red nos pregona cada vez más alto el objetivo alcanzable de lograr ideas válidas, conectadas, que pueden llegar a convertirse en productos aptos para una demanda insatisfecha.  Es la cultura del Do It Yourself (DIY) que en castellano hemos traducido al pie de la letra por el 'Hágalo usted mismo', al que habría que sumarle: ¡y véndalo!

La crisis nos ahoga. Seth Godin proclama a gritos que no podemos esperar por más tiempo y debemos buscar nuevas alternativas a un sistema productivo con fallas y serias incapacidades para superar la situación con garantías de largo plazo.  La gente de Wired, según descubro en el último post de McAfee, continúa en su apuesta por el DIY con dos artículos interesantes ( el más viejo, y el actual). La clave de este movimiento es bastante lógica: existe una gran cantidad de inteligencia conectada que puede aportar ideas para avanzar en productos, como por ejemplo coches con características muy especiales que las factorias estándares de fabricaciónde vehículos no sirven. La pregunta es: ¿te gastarías dinero por un coche hecho para ti? Seguro completamente que hay miles y miles de personas dispuestas. Es cuestión de atender al nicho.

La nueva sociedad en red nos organiza de una manera diferente y nos plantea retos distintos ante situaciones duras como la actual crisis. El freno está, de entrada, en la mentalidad establecida mayoritariamente que rechaza las alternativas innovadoras en la esperanza de que habrá un momento en el que todo se aclare y sea más estable. Es un planteamiento erróneo. Los plazos vuelan por los aires. Se agotó el proceso del: planteamiento, nudo y desenlace. Las historias son interminables y la cadena de acontecimientos se van autogenerando sin principio ni fin. La resolución de problemas típica de la Revolución Industrial está agotada. La propuesta ideal se acerca a lo instantáneo. Existe inteligencia, medios y necesidades para llevar a cabo propuestas que se  pueden concretar en productos. Todos estos elementos están conectados por internet, incluido el mercado. ¿Qué más nos hace falta? :¡Hágalo usted mismo y véndalo!

Social business: antes se hacía el negocio de espalda a la gente, ahora de cara a ella

Publico

La llegada del social media a las empresas tiene un solo sentido: hacer negocio. Para lograrlo hay tres certidumbres y una incógnita. Las certidumbres son: tenemos nuevas herramientas, unos consumidores/clientes que ahora tienen un papel muy activo, antes inexistente, y una filosofía diferente. La incógnita: ¿cómo coordinamos todos los elementos?

Para mi el elemento más determinante hasta este momento es que el mercado empuja, y empuja mucho; y todo negocio que se precie tiene que atender a sus clientes y si hasta ahora la gente no existía, ahora tiene un papel muy protagonista. Justamente por este hecho, el negocio antes se hacía de espalda a la gente y ahora, con transparencia, se tiene que hacer de cara a la gente, contando con ella.

El papel del community manager nos sirve como puente de unión entre la empresa de siempre y el social business. Resulta clave que este profesional, no solamente sepa de social media, sino que conozca el negocio según se entiende desde la perspectiva tradicional. La mejor forma de aclimatar las novedades de las nuevas herramientas se consigue desmenuzando todo el proceso de negocio y sustituyendo tareas que antes se hacían de una manera y que ahora, debido a las nuevas herramientas de comunicación, se hacen de otra. El norte siempre puesto en la rentabilidad. La atención, en las personas, sin ellas sería todo imposible.

El negocio relacionado con el uso de las herramientas de la web social crece un 38% anual

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Las empresas abrazan cada vez con más decisión las herramientas de la web social a nivel mundial. Se evidencia así en una encuesta de una asociación de EEUU llamada de Community Roundtable, como refleja el cuadro que incluyo en este post. La evolución de la cifra de negocio es importante, de 370 millones de dólares en 2009 a 2.000 millones de dólares, previsibles, en 2014, lo que significa crecimientos anuales del entorno del 38%.

La encuesta, que merece la pena consultar, constata varias cosas:

  • el auge de la figura del community manager.
  • la asunción del hecho importante de compartir información para la gestión empresarial.
  • el marketing es, hasta el momento, la disciplina que, de hecho, más usa las herramientas del social media en la división clásica de las compañías.
  • sensación de riesgo entre los staff más tradicionales a la hora de asumir este nuevo panorama.
  • las empresas de tamaño mediano ( aunque eso cambia según países) son las que más asimilan la nueva situación.

Como reflexión final, cito una idea más vertida en el informe referido. La figura del community manager debe estar vinculada al negocio. Es muy importante que no sea considerado un profesional al que las compañías recurren forzadas por los tiempos. Una moda más o menos pasajera. La mejor respuesta es que este profesional demuestre efectivamente que es necesario para el negocio. Eso sí, no se puede dejar de considerar que también se está modificando la forma de hacer el negocio en general. Es imposible mezclar, o no es muy recomendable, viejas ideas con nuevos procedimientos.

Cada vez más, los negocios tienen a su alrededor comunidades antes que clientes

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La actividad de negocio que generan las empresas genera un nivel emocional que en la época del social media crece de forma muy radical. El contexto en el que se enclava las compañías generan líneas de conexión que, en apariencia, son racionales, pero que en gran medida tienen un componente emocional grande. Brian Solis, en esta charla con Scott Monty, el responsable internacional de social media de Ford Company, desmenuzan detalles relacionados con la gran carga emocional que una marca como Ford tiene para los norteamericanos y como se detecta claramente en el social media.

Probablemente por la vertiente emocional, que es la argamasa que une a las personas, es por la que los negocios progresivamente van a tener en torno a ellos comunidades antes que clientes. Los procesos de compra y revisión de los productos no se hacen en solitario, razón por la que los clientes no tienen un protagonismo en solitario. Resulta cada vez más patente que las personas enfilan los procesos de compra mediante un ritual en el que tienen miles de referencias producidas a través de la representación del diálogo a través de internet. No hay una marca en el mercado que escape de una observación colectiva que construye imágenes creadas colectivamente a través de las conexiones del diálogo en la red.

De forma paralela, y como añadido, las emociones de las personas son la clave también en torno a la cual se construyen las comunidades que generan conocimiento. Las personas, una a una, aportan, discuten, niegan, afirman, etc, sobre la base de implicaciones humanas y sentimentales, a las que se le unen por encima la capa de los valores racionales.

La web social se instala en el negocio con un poco de rebeldía en su corazón

Business is business, que alguien dijo en alguna ocasión como exponente claro del 'espíritu Wall Street', lo que en buena medida da sentido a la economía libre de mercado, para que nos vamos a engañar. La cosa económica, que lo envuelve todo, parece sin embargo que durante una época estaba ausente en el movimiento de lo que ha pasado en llamarse web participativa, o web social, social media, etc, etc. Eran aquellos momentos en los que bloguear era sinónimo de libertad suprema e indomable de expresión…

En este post, Peter Kim hace un interesante repaso de cómo en los últimos seis años aproximadamente se ha tenido la sensación de pasar de una revolución un tanto idealista a caer en la cuenta que, de lo que se trata al fin y al cabo con el social media, es de ganar dinero. En buena medida estoy de acuerdo con este análisis.

Mi percepción inicial cuando me zambullí hace ese mismo tiempo ( enero de 2006 ) en el mundo de la web social, es que, por encima de todo nos encontrábamos con un fenómeno de la comunicación totalmente nuevo en el que el diálogo en un mayor plano de igualdad, se abría paso. Mi sensación todavía hoy es la misma, si bien las cosas se van asentando.

En este momento, ni se puede decir que el idealismo de los primeros tiempos haya desaparecido, pero es patente que se ha instalado sin ningún género de duda que el objetivo es hacer rentable las iniciativas, aunque sean a nivel personal y se persiga un posicionamiento particular de la marca. Pero más aún, lo que resulta patente es que hemos entrado en una etapa en la que las empresas( de cualquier sector o relevancia) han entrado con diligencia para lograr hacer negocio con o a través de la web social.

Hay, a pesar de todo, un hecho que me parece fundamental. Aunque nos estemos situando en una etapa que alguien me definió un día "de mayor madurez" en lo que se refiere al desarrollo de la web social, resulta patente que las reglas del juego han cambiado. No es lo mismo desarrollar cualquier iniciativa empresarial en el período 1.0 ( por decirlo así) que en el actual, en el que la posibilidad de que las personas se posicionen a favor o en contra de una marca, empresa, servicio, institución, etc y lo comunique, ha imprimido un giro muy importante a la actividad de nuestra sociedad.

La rebeldía de alguna forma está patente en este entorno, a pesar de que se asiente el mundo de la web social o haya entrado en un período de mayor madurez. En este sentido, me llama la atención la frase de Seth Godin: "El cambio no se realiza pidiendo permiso, el cambio se hace pidiendo disculpas después".

El social media es mucho más apto para el negocio que los medios tradicionales

Esto es algo que me parece tan evidente que, no solamente es una simple diferencia, es como la noche y el día. Las características del social media en cuanto a flexibilidad, capacidad de adaptación, crecimiento, involucración de múltiples agentes y actores, capacidad de innovación etc, y miles de etc más, contrasta con el cortísimo recorrido de los medios de comunicación tradicionales (prensa, radio y televisión) a la hora de enfocar su capacidad de participar o generar negocio. Las plataformas tradicionales de comunicación ponen capital en movimiento y recursos en el mercado casi exclusivamente en función de si tienen más o menos publicidad. Luego podríamos considerar la capacidad de la Comunicación Relaciones Públicas para provocar también actividades de negocio a través de las noticias que se van publicando.Y poco más. Yo no veo nada más.

El social media, por su parte, es tan amplio y tiene tal capacidad de penetración que las opciones de negocio que pueden facilitar son tremendas. Se me ocurren estos ocho ámbitos que de forma más directa o indirecta tienen que ver con los negocios en un sentido amplio:

  • la opción básica de ser vehículo de publicidad.
  • los micropagos.
  • la geolocalización.
  • el comercio electrónico
  • ser plataformas logísticas para operaciones
  • la involucración directa de las personas como factores determinantes de la evolución de un negocio a través de sus opiniones.
  • la aportación de ideas innovadoras para las mejoras de los negocios.
  • ser escenario de competividad.

Dando cuenta de estas pinceladas, me parece del todo obvio que existe una cuestión añadida que clarifica más aún las diferencias. Los medios tradicionales se crearon para informar a la gente. Ya está. Como empresas tuvieron claro desde el principio que podrían vivir si tenían seguidores y más tarde si obtenían publicidad. El social media parte de la base de que son herramientas con tal capacidad que se pueden utilizar para múltiples facetas de la vida, incluidas los medios de comunicación .