Las cinco “Es” que determinan la conexión humana y su reenfoque en la era digital

El avance en cualquier orden de la vida se alcanza en la medida que existen niveles fructíferos de conexión en torno a ideas que implican a personas. La mayor o menor compenetración en torno a esas ideas hace que se den o no pasos hacia adelante y, de ideas, pasemos a proyectos y de proyectos a cosas tangibles. Pero antes de seguir adelante, es necesario indicar que entiendo la conexión en este análisis como sinónimo de comprensión. Algo muy humano.

La conexión se hace más solida y funciona en la medida que haya una suerte de consenso más y más patente entre distintos componentes de un grupo o sociedad. Pensemos, por poner un ejemplo, en un nuevo producto que aspira a tener éxito, éxito que se constatará siempre que unos clientes entiendan que satisface sus necesidades, que son similares a las necesidades de otros muchos. Así llegamos al establecimiento de una conexión favorable respecto a ese producto, que es lo que favorece el crecimiento viral que, en definitiva, se sustancia en más ventas.

La conexión humana, si la diseccionamos, se puede dividir en cinco aspectos. Todos estos elementos empiezan por la letra E. Curioso:

  • Expectativa: conectar mejor o peor entre personas depende de las expectativas previas. La interacción está condicionada por un contexto, por los conocimientos adquiridos, por la ignorancia (siempre atrevida) o por la experiencia. Los componentes que interactúan en una estructura comunicativa se caracterizan por tener ideas preconcebidas sobre la mayoría de los asuntos, a veces ideas fundadas y otras osadas o muy osadas. Pueden por lo tanto opinar sin conocer en detalle qué es lo que se quiere tratar con ellos. Las expectativas son determinantes puesto que, unidas a la resistencia al cambio, pueden condenar al fracaso muchos proyectos. Sin embargo, y en el lado opuesto, unas expectativas realistas respecto a ideas sin desarrollar pueden ayudar, incluso, más que las expectativas excesivamente positivas (irrealistas) y por supuesto que las muy negativas, pues éstas se instalan en el inmovilismo.
  • Explicación: las iniciativas tienen que ser explicadas para aspirar a que crezcan. Pensemos por ejemplo en una idea de negocio o en una propuesta tecnológica para realizar determinadas tareas. Puede que lo que se pretenda transmitir es congruente dentro de unas determinadas coordenadas, o puede que esté fuera de contexto. Sea de una forma u otra, las explicaciones tendrán más o menos éxito. Obviamente, hay que tomar en consideración igualmente la captación de la propuesta por parte de nuestros interlocutores. Este aspecto nos sitúa en el siguiente escalón, el entendimiento.
  • Entendimiento: la capacidad de entender, mejor o peor, qué es lo que se nos quiere transmitir depende de muchos factores. Cada persona tiene sus filtros, criterios y prioridades, lo que hace del entendimiento algo muy particular. Pero si nos centramos solamente en aquellas cosas que tienen que ver con el sentido común y la lógica (por resumir), podríamos llegar a la conclusión de que entender mejor o peor lo que nos intentan trasladar es determinante para el nivel de desempeño de un proyecto. La centralidad se logra en el momento en el que los sujetos que participen en ese proyecto alcanzan un nivel de compresión similar. Se trata de saber dónde se está, qué se hace y para qué. Pueden existir matices, sin duda, pero si lo central es compartido, tenemos más garantías de éxito. Todos estamos ya en el mismo barco y se empieza a remar en la misma dirección.
  • Extensión: llegar a más o menos gente, y seguimos con el ejemplo del éxito o fracaso de un nuevo producto, estará en función del entendimiento percibido que hayamos alcanzado con él. De tal manera que si el entendimiento es amplio, habremos extendido debidamente nuestro producto. El crecimiento de nuestras ventas viene determinado por la viralidad. Los primeros clientes convencidos comparten su experiencia positiva. Esto es especialmente importante cuando aparece en el mercado una novedad relevante. En nuestros días los influencers suponen la institucionalización de líderes con ascendencia surgidos entre iguales. Meritocracia. La inflación de este modelo nos sitúa en el descubrimiento de muchos falsos líderes que traicionan las normas no escritas que lo elevaron hacia un lugar de supuesto privilegio respecto a los demás.
  • Evaluación: todo proceso de extensión de ideas tiene sus ciclos. No hay nada estable ni permanente y todo está sometido al cambio, que sostenía Heráclito. Por esta obviedad, los procesos de conexión no son estables ni duran para siempre. Podríamos poner el ejemplo de la necesidad de las parejas de alimentar su relación como fórmula para alcanzar una mejor conexión. Sin comprensión, la relación se complica. En el ámbito del mercado, los consumidores evalúan los productos continuamente, influidos por los avatares del propio mercado: precios más bajos, aparición de otros productos que los pueden sustituir, descenso en el nivel de calidad de las prestaciones… La existencia de una evaluación permanente exige una revisión igualmente constante de nuestras ideas y de nuestros productos para intentar mantener la conexión o acrecentarla.

El reto en la era digital

Hasta aquí hemos contemplado la conexión desde una perspectiva clásica podríamos decir. La hemos enfocado en la comunicación interpersonal, grupal y social. Y también desde la óptica tradicional del mercado. Ahora toca analizarla en el actual estado de cosas, es decir en la era digital. La pregunta que nos podríamos realizar es la siguiente: ¿prescriben las cinco “Es” que determinan la conexión? La respuesta es no, en absoluto.

Es más, debemos decir que el verdadero objetivo de los impulsores de la tecnología es reproducir, interna y externamente, una auténtica conexión en el ámbito de la nueva empresa y dentro de la economía digital. Esta afirmación modifica a partir de ahora mi relato. No hablaré tanto de la esencia de la conexión humana clásica y de su traslación al mercado, como de la manera en la que la tecnología digital está redimensionando la forma en que las empresas intentan conectar con las exigencias del mercado.

La era digital se caracteriza por un evidente protagonismo de la tecnología hasta el punto que desplaza al ser humano en muchas de las actividades en las que antes era fundamental. En segundo lugar, lo que pretenden los tecnólogos es ampliar o sustituir las capacidades humanas mediante máquinas dirigidas por algoritmos. La inspiración y referencia permanente de los nuevos instrumentos confeccionados por los tecnólogos está en las propias personas. Lo que somos y lo que hacemos es el punto de partida para aspirar a conseguir mejoras a través de la tecnología. Siempre ha sido así, desde el origen de los tiempos.

Probablemente estamos en una etapa dentro de la era digital en la que los avances tecnológicos se miden en función de cuán capaces son de lograr determinados hitos, cuantos más y más rápido, mejor. Vivimos una etapa expansiva en este sentido. El crecimiento exponencial, escalar a través de plataformas, extender hasta el máximo posible unas determinadas capacidades son algunas de las plasmaciones del hardware y el software. La sofisticación se concreta en modalidades como la automatización de procesos o la inteligencia artificial, entre otros.

Ahora queda claro que la abundancia es posible y que los límites se superan a cada momento. La multiplicación de la información es formidable. En la medida que ese crecimiento se hace infinito, nos vemos en la necesidad de comprenderla, estructurarla y sacarle partido a través de pequeñas dosis de mejor digestión para el cerebro humano. Es un llamativo movimiento continuo de expansión y reducción a dimensiones más asequibles y prácticas.

La hiperinflación de información no es útil para la empresa, porque es prima hermana del ruido. Y el ruido no favorece la conexión. Unos de los propósitos del big data es conocer y estructurar la ingente cantidad de datos que circula por nuestro entorno. El marchine learning, como parte de la inteligencia artificial, efectúa un paralelismo con las habilidades de la mente humana para que las máquinas aprendan de ella y sean autónomas en sus decisiones. Al final el movimiento que se dibuja es conocer el todo para solo elegir aquello que nos es necesario en cada momento.

La conexión es clave en el buen funcionamiento de las empresas en la era digital. Se trata, en esencia, de lo mismo que suponen las cinco “Es”en el ámbito interpersonal, grupal, social y de mercado. Obviamente, las diferencias proceden de la máxima tecnificación actual. Pero atención, porque la empresa digital no es, en exclusiva, la resultante de la implantación de determinadas tecnologías disruptivas. La empresa digital es la síntesis de esa tecnología más la nuevas fórmulas de gestión en las que son importantes los procesos alterados por los flujos de trabajo definidos por las máquinas. Por supuesto hay que añadir el protagonismo de las personas, que aún es muy grande.

La estructuración de las empresas cambia de un modelo basado en jerarquías definidas por los niveles de poder otorgados a otro definido por las plataformas en red en las que lo prioritario son las funciones centradas en la atención al cliente. Desde el punto de vista de la comunicación, el cliente no es ya el que manda, visión que queda obsoleta. Ahora se ha convertido en fuente inagotable de información que hay que localizar, procesar para ser entendida y sirva de base en la ejecución de acciones. Las acciones cada vez son más automatizadas. La coincidencia es que tanto el trabajador como la máquina necesitan datos para funcionar, cada cual a su nivel. Es un asunto de mejor o peor conexiones.

La clave de la hibridación trabajador-máquina, a día de hoy, se sitúa en alcanzar una conexión lo más excelente posible. Ahora mismo, el ser humano decide, en la mayor parte de las veces, cuántas de las capacidades que le otorga la tecnología va a utilizar. En paralelo, la automatización procura que la actividad fluya lo más fácilmente posible para que todo se haga de una forma cuanto más autónoma mejor, sin mucha participación del trabajador salvo como beneficiario final al ahorrarle tareas.

El objetivo permanente para el profesional en la empresa se halla en lograr la información necesaria, en el momento adecuado y a través del canal correcto. Ese enfoque no se plasma de forma aislada para cada cual, sino que se divisa desde la óptica de un proceso interdepartamental. En este sentido cada vez queda más aclarado que los objetivos deben ser compartidos por todos los miembros de la organización, y que lo difícil, muy difícil, es conseguir que eso efectivamente sea asumido de esta forma.

Los intentos por compartir entre los miembros de las organizaciones digitales son una verdadera necesidad. La estructuración piramidal dificulta sobremanera la cooperación. Y si la tecnología digital ha demostrado algo es que las actividades se desarrollan de forma horizontal y en red, porque ese es el plano básico sobre el que se instala el flujo del trabajo. Nada es blanco o negro absolutamente siempre y en toda ocasión. Así que está más que demostrado también que se deben ejecutar órdenes que da alguien de rango superior, si bien con un enfoque de liderazgo en las antípodas completamente del tradicional “ordeno y mando”.

Una de las obsesiones de la empresa diseñada digitalmente se encuentra en la erradicación de silos de información estancos para acceder a un esquema de funcionamiento basado en la interactuación multidisciplinar. Para ello resulta fundamental que la conexión/compenetración funcione de la forma más optimizada posible y que los intereses parciales de los departamentos queden subsumidos a los globales de la empresa.

Entre las características de la gestión empresarial en la era digital destaca la “prueba y error”. Todo está condicionado a la eficiencia, pero sobre todo a los resultados positivos que avalen el cambio hacia el modelo propio de la cultura digital. Y para ello hay que tener un enfoque disruptivo que favorezca la incorporación de tecnologías diferentes como pueden ser blockchain o la realidad aumentada, entre otras muchas y según necesidades. Además de una filosofía con visión en el largo plazo en la que el cambio permanente es lo único que parece ser estable ahora.

A día de hoy podemos decir que estamos en un momento híbrido entre el ser humano y la máquina contemplado desde la perspectiva de la acción de ambos en la empresa. Resulta patente que el reto se encuentra en lograr la conexión óptima entre los dos vectores. La tecnología debe enfocarse en reproducir estándares excelentes de comprensión, siempre con el propósito de lograr lo mejor para nosotros, los seres humanos. De momento las máquinas no son nada sin sus creadores, hagámoslas inspirándonos en el mejor poso que dejan tantos y tantos miles de años de existencia humana y prescindiendo de todo lo negativo.

Insistir en lograr resultados directos e inmediatos del social media conduce a la frustración

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En la cuarta oleada del estudio del Observatorio sobre redes sociales en España, que lleva a cabo The coctail analysis, la principal conclusión es bastante determinante: aparece un fuerte rechazo al social e-commerce en nuestro país. Yo no puedo encontrar una explicación a esta afirmación, surgida de una encuesta realizada a 1.304 personas, que la pretensión de las acciones de Marketing con apariencia interactiva de conseguir un retorno directo e inmediato. Y eso es algo difícil dada la naturaleza del social media y el espíritu con el que se involucran las personas en estas plataformas.

Las direcciones de las empresas, que viven el fenómeno de la web social a una cierta distancia, no quieren entender más que una relación causa-efecto: pongo una promoción en Facebook, me responden muchas personas y eso se traduce en tantas operaciones. Insistir en esa vía no resulta más que invertir un tiempo y un esfuerzo que en la mayoría de las ocasiones conducen a la frustración.

En la interpretación que muchos de estos equipos directivos hacen, el advenimiento de las herramientas de la participación es contemplado de manera tozuda como la fórmula perfecta de conseguir lo que nunca se ha conseguido: que haya un retorno bien claro (cuantificable) de cada acción de promoción. Error. Los resultados pueden ser determinantes en un momento dado, pero no hay garantía de que siempre logremos descifrar esa ecuación de: tantos ‘me gusta’ en Facebook, o tanto retuits me van a generar tantas ventas.

Deshagámonos de una vez por todas de este pretendido uso de la web social, que no es más que un enfoque torticero de la misma. Ello no quiere significar que se descarten las promociones en la tecnología social de internet, sino que adquieran un papel secundario. El principal, no es otro que el de la reputación. Una empresa puede conseguir un nivel de reputación a través de su día a día, y eso es esencial y le ayuda a tener éxito, las redes sociales están aquí para potenciar esa reputación a través del diálogo. El refuerzo de la misma efectivamente ayuda a nuestra marca a penetrar adecuadamente y generar indirectamente las necesarias ventas. No hay más.

Social Media en la empresa: pensar más como un periodista que como un publicitario

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Dado que la Publicidad como disciplina se encuentra en una etapa de revisión como muchas otras, y dado también que las empresas están en la línea de abrazar el social media como herramienta de promoción más que nada, resulta un ejercicio muy interesante el que plantea Altimeter. Se refiere a la importancia del contenido (el contenido es el rey) en las estrategias de Marketing y Comunicación en esta era de la web social.

Poner el contenido como primer eje de la acción del Marketing y la Comunicación significa darle un vuelco bastante considerable a la política llevada hasta ahora en este tipo de departamentos en las empresas. Altimeter asegura que los profesionales de esta área tienen que pensar más como periodistas que como publicitarios. Y es bastante significativo como resumen de esta evidencia: en la web social no se puede pretender vender los productos como se hace en la publicidad tradicional. Lo que prima es el diálogo y el estilo indirecto.

Asegura tambien Altimeter que la misma organización, que la misma empresa, tiene que generar una cultura de los contenidos que es la base más adecuada para pasar del concepto de campañas episódicas ( las habituales en publicidad) frente al de la cultura más estable y duradera de los contenidos. En los plazos la Publicidad sin embargo parece más rentable, pues puede ocurrir que una campaña de anuncios exitosa incida directamente en las ventas y se ingrese en caja. La tendencia puede ser mixta, pues la cultura del contenido es clave para adaptarse al tiempo del social media, manteniendo un nivel de presencia adecuado en el corto plazo con la publicidad.

Eficiencia hoy: gasta menos en Publicidad e invierte en Social CRM

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Creo que si estuviera en la tesitura de tener que elegir entre invertir una cantidad importante de dinero para dinamizar la marca de un producto o invertir ese mismo dinero en avanzar en la monitorización de la presencia de mi marca global, optaría por lo segundo. Este posicionamiento me surge a vueltas con el diálogo mantenido en un post de José Carlos León en el blog 'Cooking ideas', titulado Sobre el futuro de la publicidad.

El debate surgido tiene que ver con la capacidad actual de controlar el devenir de la marca que tiene la empresa y que medio influye más en potenciar esa misma marca. Personalmente creo que la televisión es hoy por hoy el medio más influyente y por lo tanto el más eficaz para 'vender una marca'… También creo no obstante que se está fraguando poco a poco, y con gran intensidad, un nuevo modus operandi que se dilucida en internet, según el cual la red es la base principal sobre la que pivota todo el universo mediático y en el que la participación de las personas ha llegado para dirimir sobre el ser o no ser de cualquier marca.

La verdadera apuesta de futuro es detectar el nivel de impacto de mi marca en la red a través de las relaciones que se establecen, en las que la interacción de las personas incluye también el capítulo marcas que deseo y marcas que odio dentro de un universo global, muy amplio y complejo . La tarea es realmente compleja. No lo dudo, pero me parece mucho más adecuado encararla cuanto antes que seguir interpretando la misma melodía una y otra vez cuando la estructura tradicional de funcionamiento de los medios está puesta en solfa.

Creo que habría que hacer un cálculo importante: ¿cuánto tiempo puede funcionar mi marca si deja de salir en los anuncios y solo se ve en los lineales de las superficies y en internet? Probablemente ese cálculo sea poco menos que imposible de realizar y además, de efectuarlo, lo más normal es que la decisión que tomáramos sería: me da igual, tengo que seguir manteniendo mi cuota de presencia en los anuncios de siempre. Y sería absolutamente respetable como decisión.  Lo que pasa es que, existe en internet una información muy nutritiva para la salud de mi marca que tengo que averiguar. En Roca Salvatella nos aconsejan entrar con determinación en el uso del Social CRM como sistema para mirar que ocurre en la red y ayudarnos a tomar decisiones sobre mi marca. Me parece adecuado. 

La web social cambia la empresa globalmente, aunque se prefiere operar con ella solo en el Marketing

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La empresa puede abrazar la web social en parte o completamente. Si lo hace en parte, que suele ser lo más habitual, es para enfocarse a las operaciones de Marketing básicamente y si lo hace globalmente para posicionarse en línea con la empresa 2.0, es decir utilizando la web social en casi todos los ámbitos de la organización y asumiendo también su filosofía basada en la participación.

La mejor manera de enfocar el nivel de involucración tiene que ver con la transformación del modelo del comprador aislado frente al conectado, pues lleva implícitas muchas modificaciones que implicarían cambios profundos en las operaciones de las empresas, desde la aparición del esbozo de los productos, hasta la fabricación y distribución de los mismos. Efectivamente, ello va a hacer necesario repensar no solamente el Marketing sino toda la empresa. 

Hablamos de clientes conectados antes que aislados y también de clientes críticos que no se dejan seducir fácilmente y que priorizan su derecho a expresarse por la red mediante la recomendación favorable o la contraria. En el contexto de la economía de la atención, las personas no se dejan cautivar por anuncios aislados sino por las opiniones de la gente que está en su ámbito digital. 

No es que piense que las operaciones de Marketing sea un nivel de implicación insuficiente, pero sí creo que es solo un paso, pues la base del negocio en la era del social media son las relaciones, y las relaciones van más allá de lo que son las que se establecen con los clientes.

Gestionar bien un blog corporativo, es una ventaja competitiva no una carga

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Una encuesta de IBM afirma que el 80% de los blogs de las empresas no llegan a publicar más de cinco entradas. A partir de ahí prácticamente desaparecen. De ser así, esta escasez de contenidos puestos en circulación por parte de las empresas, hace que los contenidos se conviertan en un valor importante, una ventaja competitiva muy a tener en consideración dentro de la estrategia de Comunicación y Marketing.

Probablemente las empresas, sin encuestas en la mano como para afirmarlo con cierta rotundidad, prefieran su involucración en el social media a través de herramientas que requieran menos esfuerzos como Twitter o Facebook. De hecho eso mismo le está ocurriendo a muchos bloggers que, después de meses y años de esfuerzo y tenacidad para mantener bien repleto de post sus bitácoras, han preferido una presencia digital menos esforzada.

Las empresas se convierten en medios de comunicación en el momento que deciden escribir historias de su actividad, o de su entorno, lo que les permite entrar en una dinámica que les aporta valor añadido que redunda en un incremento de su reputación. Esta estrategia es muy recomendable cuando, por otra parte, la publicidad tradicional no está reportando ingresos a las compañías dada la saturación existente.

Resulta obvio que la estrategia de potenciación del blog corporativo como vía para competir a través de los contenidos, no puede en estos momentos descartar al mismo tiempo la presencia multiplataforma en otros canales del social media. Pero tampoco puede obviar la trascendencia de plantear un objetivo de permanecencia en el largo plazo, pues efectivamente un blog es una plataforma que exige constancia y permanencia en el tiempo, además de aportar contenidos interesantes. Por supuesto.

La orientación del social media vía marketing puede ser contraproducente si es exclusiva

Marketing

La visión del fenómeno del social media a través del marketing puede ser contraproducente para los intereses de la empresa, si se considera una visión exclusiva. De momento, y según una encuesta realizada en EEUU, nada más y nada menos que el 81% de las empresas consultadas tienen a sus equipos de marketing al frente del social media. Eso da a indicar que las herramientas de la web social se enfocan mayoritariamente desde una perspectiva comercial, y se puede llegar a una conclusión incompleta de que son buenas si ayudan a vender o lo contrario. Y eso es contraproducente.

Realmente, la involucración de las compañías en el social media tiene que ser global, y no exclusiva de nadie. En ese sentido, merece la pena atender el punto de vista de @carlosdomínguez, vicepresidente mundial de Cisco,  en este post en el que da algunos detalles muy a tener en cuenta relativo a la política de las empresas con relación al social media y los empleados. En resumen señala estos siete puntos que me parecen muy interesantes:

  1. Social media no es una moda es unas las propuestas del ser humano más poderosas de nuestra historia.
  2. Muchos ejecutivos seniors toman decisiones al respecto sin saber qué son. Esto es peligroso.
  3. Muchas empresas dicen lo que no pueden hacer sus empleados en social media, cuando lo lógico es que se deberían emplear en comunicar lo que sí podrían hacer, aplicando normas para fijar el modus operandi.
  4. Las empresas no se dan cuenta de que aunque se prohiban, los empleados usan las herramientas del social media.
  5. Un consejo: une a los jóvenes que saben del tema con los ejercutivos señiors para que se involucren en este entorno. Funciona.
  6. ¿Qué dice de la cultura de una empresa si bloquea el acceso de sus trabajadores al social media?
  7. Si los más mayores no nos involucramos, ¿qué enseñaremos a las generaciones venideras?

En la web social el Marketing es push y la Comunicación Corporativa pull

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Desde que escribí mi libro "El auge de la Comunicaión Corporativa" hace ya más de cinco años. (Lo tienes aún a tu disposición, gratis, aquí ) siempre me ha gustado establecer las debidas comparaciones entre la Comunicación Corporativa y el Marketing, y ahora en la esfera de lo que es la web social estas comparaciones son pertinentes aún, a pesar de que estamos en una especie de totum revolutum en las tareas y disciplinas que gestionan o no esto del social media. Realmente da un poco igual.

A pesar de todo lo que digo, sí me parece de lo más oportuno señalar aquí y ahora una de estas diferencias de las que hablo. La Comunicación Corporativa es una acción pull y el Marketing, claramente push en el ámbito de la internet de la participación. Y cuando afirmo esto, lo que realmente quiero explicar es que, efectivamente, la Comunicación intenta atraer (movimiento de fuera adentro) y el Marketing ofrecer (movimiento de dentro afuera). Y hablamos en términos de diálogo por supuesto que, al fin y al cabo, es la base sobre la que se establece las nuevas normas de uso de la red.

La manera en la que realmente se concrete la acción de la Comunicación y/o el Marketing, servirá para reconocer quien lo hace de una forma más respetuosa con respecto al diálogo entre iguales que es el que prima en internet. Este  extremo nos confirma por ejemplo que el diálogo puede parecer interesado si lo encabeza Comunicación o que si lo hace Marketing, no llega ni a eso, sino que aparece directamente como una venta y punto. Para qué más florituras que diría aquel.

Cabría en una acción coordinada del Marketing y la Comunicación Corporativa, que la segunda enfocara el diálogo como sabe hacerlo, en primera instancia y luego en segunda que entrara en acción el Marketing para vender. Decirlo así es demasiado gráfico y puede por lo tanto resultar hasta improcedente. Pero piénsalo bien: finalmente se trata de desarrollar una estrategia envolvente en la que el diálogo es la base para establecer relaciones y obtener una buena ubicación de tu marca en la comunidad para, finalmente, intentar vender. Es un proceso indirecto.

El cliente solitario desaparece en favor del cliente conectado

Clientes

La primera constatación que podemos declarar permanente en el actual mercado es que la influencia de lo social en internet ha anulado en buena medida el comprador solitario. La segunda es que ha sido sustituido por el cliente conectado. Tal situación de hecho nos lleva fácilmente a inferir que los comportamientos en los mercados de las empresas están cambiando, con clara incidencia no solo en lo que las compañías hacen hacia afuera sino con netas repercusiones también puertas adentro de las organizaciones.

En el informe de Trust Barometer de 2011, las encuestas realizadas nos confirman que las personas se fían más de los buscadores que de los medios a la hora de confirmar sus dudas o planteamientos con respecto fundamentalmente a decisiones privadas, entre las que se encuentran las de consumo. ¿Afecta esto al hecho económico? Habría que estar un poco desenfocado para pensar que no.

La incidencia de la web social en nuestra realidad está llevando a repensar viejas disciplinas como el Marketing, razón añadida para comprender que la empresa no se puede ver ajena por más tiempo a la penetración e influencia de las nuevas herramientas de comunicación. La situación presente nos lleva hasta el extremo de que, escribe Brian Solis, hoy en día no podemos concebir un negocio antisocial. Ser antisocial desde la perspectiva de internet es negarse a la evolución de los acontecimientos.

La transformación del modelo del comprador aislado frente al conectado lleva implícitas muchas modificaciones que implicarían cambios profundos en las operaciones de las empresas, desde la aparición del esbozo de los productos, hasta la fabricación y distribución de los mismos. Efectivamente ello va a hacer necesaria repensar no solamente el Marketing como decía más arriba sino toda la empresa.

El Social Media exige grandes mejoras de los profesionales de la Comunicación y el Marketing

A mi me lo parece. Personalmente creo que tengo que mejorar  y me considero un profesional del sector de la Comunicación y el Marketing. ¿Motivos?: el Social Media significa para mi, como poco, ampliar conocimiento sobre tecnologías, herramientas, nuevas pautas de funcionamiento y de gestión… Después surge el reto de acertar en la adaptación de todo este nuevo universo en nuestro entorno más cercano. Y por último obtener resultados favorables de todo este concierto.

 

En el blog de Dachis Group y, a través de él en otro, me hago cargo del debate sobre si los consumidores están bajo control o no están bajo control de la gente del Marketing y la Comunicación en la era de la web social. A mi me parece que no desde luego. Solo me gustaría que vieras este vídeo. ¿Crees que realmente es posible controlar a los consumidores en el mundo digital?

 

 

Visto lo visto, quien considere que estar al tanto de lo que nos va marcando los clientes y consumidores hoy en día es cosa ‘de andar por casa’ es que no se hace una idea de la verdadera dimensión de los acontecimientos. Otra cosa es que efectivamente, los que nos dediquemos a este negocio de la Comunicación y el Marketing, vayamos haciéndonos con la nueva situación para, posteriormente, alcanzar los objetivos que toda empresa se pone por delante. Pero todo esto pasa por asumir que el juego ha cambiando y que en el escenario emergente los consumidores tienen más que decir que nuca,  por lo que gozan de más poder como para creer que ‘pueden comer en nuestra mano’ cuando nos de la gana. Nunca ha pasado esto, y menos ahora.