¿La autocensura en el uso de los social media representa un límite o una garantía para la empresa?

Dilema-bloggers

Es bastante claro que la autocensura es algo que existe. Es un hecho constatable. Es un resorte (no se me ocurre otra manera mejor de denominarla) que surge en nuestra forma de proceder cuando evitamos decir o hacer algo porque pensamos que va a ir en contra de unos intereses, que normalmente suelen estar relacionados con instancias de poder.

Los social media, o medios participativos, parten de unos principios filosóficos que operan en contra de la autocensura. La idea es que cada cual, poniendo como límite la educación y el respeto, puede expresarse libremente respecto a cualquier cosa, dentro, pero fundamentalmente fuera de la organización. Por eso, y como arranca este post, la pregunta sería: ¿es un límite o una garantía, la autocensura para la empresa?

En primera instancia debemos reincidir en que, es bastante obvio, que la autocensura existe en nuestras vidas, tanto en lo profesional como en lo personal. No vamos por ahí diciendo todo aquello que nos apetece, en cualquier momento o en cualquier lugar. Pero es obvio que la autocensura representa un comportamiento definido sobre la base de una estructura, por lo que tiene un sesgo más profesional que personal.

Podríamos entender la autocensura de muchas maneras, pero yo destaco dos principalmente: la autocensura como una limitación o como miedo a las consecuencias… Como limitación tiene bastante sentido si hablamos de una empresa, pues la involucración que favorecen los medios participativos no debe entenderse con un 'aquí todo vale': es decir puedo decir todo lo que me da la gana  hasta insultar.

Evidentemente en este sentido, las empresas ponen unos límites lógicos a la participación, que se suelen recoger en una serie de normas, entre las que me parece muy cabal la de IBM. Está claro ( o así debería ser) que las normas no deben cercenar los principios básicos de los social media. Si fuera así, si limitáramos contra natura la participación, estaríamos en una situación de comunicación piramidal con lo que, ¿para que usar los blogs, wikis, micoblogging y demás en nuestras empresas, si queremos mantener el mismo esquema de comunicación/gestión vertical?

Si entendemos la autocensura como miedo, ya la cosa es bastante peor bajo mi punto de vista, pues eso implica el que en la organización en la que trabajamos, los márgenes para desenvolverse se hacen tan estrechos que llegan hasta el extremo de hacer mella en el comportamiento psicológico de las personas.

La clave, bajo mi punto de vista, es efectiva y sencillamente poner en marcha nuestras herramientas de comunicación participativa para evolucionar hasta la empresa 2.0 sobre la base de unas normas razonables que sean respetuosas con los principios filosóficos de la web 2.0, con las personas y con la dirección.

Core business, Comunicación y participación, trío perfecto

Si explicamos el core business como el "corazón del negocio, el conjunto de actividades que realiza una empresa y que la caracterizan, definen y diferencian en el mercado", habría que indagar en qué medida la Comunicación es una actividad que efectivamente caracteriza al negocio que sea. Mi impresión es que en poca medida, aunque la tendencia es a ir incrementándo su influencia afortunadamente.

La entrada en funcionamiento de los social media pone a diario en un brete a las compañías que comprueban ¿con sorpresa? como el mercado cambia a velocidades de vértigo, gracias al social media justamente. El hecho entonces es que, cada vez, entienden menos lo que hacen sus clientes enganchados a las redes o blogueando.

Esa incomprensión demuestra que las empresas tienen un claro déficit de participación, puesto que se están abriendo con cuentagotas al uso de los social media, aunque ejemplos de los contrario afortunadamente no faltan. Así el nuevo director general de BBC, recientemente, ha dicho con claridad que sus trabajadores deben abrirse al social media. Sin paliativos: un medio de comunicación tradicional que recomienda el uso de medios alternativos.

Lo que plantea una incógnita recurrente es: ¿si el core business se considera en cierta medida el secreto mejor guardado ( la clave del éxito no revelada) cómo va a abrirse la empresa a la interconexión y a la participación? Aquí reside el nudo gordiano del tema en cuestión.

Los negocios cada vez se sostienen sobre ideas comunes, procesos estandar y pocas diferenciaciones exclusivas. Por eso es bueno optar por la involucración como medida progresiva para que la gente aporte valor y de esa sistemática salgan robustas ventajas competitivas. La clave está en la participación de las comunidades, como analiza Communications Overtone.

La nueva era de los negocios se resiste a los esquemas cerrados en los que el core business está guardado bajo siete candados. El core business realmente son las personas y su inteligencia aplicada. Por eso, el establecimiento de canales de comunicación para que interactuen son fundamentales. Así que, ya se ve: core business, comunicación y participación son un trío perfecto.

Social media, una oportunidad para obtener rentabilidad de lo auténtico y verdadero

Autenticidad

Un artículo de Gary Hamel, en su blog de Wall Street Journal (WSJ) me resulta bastante decisivo para dar, cuando menos, alguna certidumbre a las propuestas que desde la esfera de la web 2.0 se realizan respecto a la importancia de la participación como sinónimo de la verdad y la autenticidad. La tesis de Gary ( fundamento esencial del Cluetrain Manifesto) es que palabras corporativas como liderazgo, eficiencia, ventaja competitiva…han dejado de tener sentido como motores que movilizan a los componentes de las organizaciones. Resulta radicalmente cierto, por lo tanto, que determinadas expresiones empiezan a desfallecer desde el momento en el que se hace un uso excesivo de ellas y además sirven como muletillas que nos llevan a lugares comunes o incluso inducen a engaños.

La llegada de los medios participativos a las empresas y organizaciones representan un chorro de aire fresco que no sólo aportan contenidos de interés, ideas con futuro, si no también mayor dosis de realismo, sinceridad y autenticidad. El colaborador de WSJ es mucho más extremo que yo, puesto que habla en su citado post de la trascendencia de otras expresiones como fidelidad, alegría, caridad, coraje u honor, que para mucha gente ( la mayoría) chirrían si se usan en entornos empresariales…

Soy consciente de que las modificaciones en el lenguaje en este territorio tienen que ir mucho más allá de meros cambios estéticos o de moda. Y además, no es recomendable hacerlos sin haber entendido realmente el verdadero sentido de lo que significa esta revolución 2.0. Ni que decir tiene, porque eso además es la fase en la que estamos todos, que cada cual hará la mejor aplicación de la filosofía 2.0 que pueda, pero sin desvirtuar sus principios.

Lo que me resulta verdaderamente atractivo como sujeto activo de este entorno, es comprobar como este fortalecimiento de ideas que para algunos autores es soft management, empiezan a conectarse con claridad con propósitos tales como la rentabilidad que parecían vedados solo para el estilo del 'palo y la zanahoria'.