“Crear más valor del que consigues”, una fórmula para activar la organización participativa


"Crear más valor del que consigues", este podría ser un magnífico lema para poner en marcha una iniciativa de web social en cualquier organización. La frase la leo en el blog de Andrew McAfee y creo que resulta muy útil para indagar en la línea de la participación en las empresas a través de la web social. El valor que guarda la afirmación es bien simple: en la medida que recibes, el objetivo es poner en circulación un mayor valor del que recibes.

Las cosas evidentemente no son tan fáciles. En primer lugar, y antes que nada, lo importante es crear un entorno favorable para que se consiga un estandar válido de participación, contando con la tecnología suficiente, claro. Se trata de conseguir un nivel de compensación entre libertad para participar y respeto de una normativa que toda organización debe tener a la hora de poner en funcionamiento el social media.

En segundo lugar, y no como tema menor, ni mucho menos, el objetivo es que las aportaciones se liguen a resultados. Con ese fin, en la medida que las personas se involucran en la red participativa, cuanta más involucración más posibilidades de alcanzar mejoras, siempre que haya una vocación clara de dar más de lo que recibes. En el blog de Pablo Fuentes, explorábamos sobre la vinculación también de las aportaciones a remuneraciones. ¿Mal asunto para que se digerido desde la filosofía de la web social? Tratar este asunto nos llevaría a un amplio e interesante debate.

El vídeo que aparece en esta entrada de mi blog es como la alegoría de un entorno en el que las aportaciones surgen en libertad (los robots volantes son autónomos, vuelan) , aunque están enmarcados en un determinado nivel de operaciones y con una vocación puesta en el éxito (los robots volantes son autónomos, vuelan). Este simil de orquesta es atractivo para ilustrar la importancia de la coordinación y la aportación de unas notas que son necesarias para que otras lleguen en una secuencia encadenada hasta el final de la interpretación de la pieza.

Doctrina y responsabilidad, valores de la arquitectura social para evolucionar a empresa 2.0

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La doctrina y la responsabilidad son valores necesarios para construir la arquitectura social que cualquier organización necesita a fin de adaptarse a la organización propia de la empresa 2.0, basada a su vez en tecnología social. Como parece bastante obvio, para conseguir una organización que responda a los principios de la web social no hace falta únicamente que tengamos unas determinadas herramientas, se hace necesario una mentalidad diferente.

La capacidad de liderazgo abierto, centrado más en compartir información y generar un sistema de organización colaborativo, se completa si se suman los dos valores apuntados (doctrina y responsabilidad). En lo que se refiere a la doctrina, podríamos entenderla como normativa de uso. Pero va más allá: la doctrina es también el conjunto de ideas y argumentos que dan sentido a una organización en tanto plantea la consecución de unos objetivos. Las ideas esenciales que definen a cualquier empresa, unidas a las normas específicas de uso de la tecnología social son una gasolina potente que facilita la autoorganización en red con centros de poder. Los centros de poder son los puestos directivos necesarios, que cambian de ubicación (no es una pirámide, es una estructura en red descentralizada) y que se centran más en coordinar y facilitar medios que promuevan dinámicas más enriquecedoras que se retroalimentan. 

El hecho de que se aflojen las organizaciones en cuanto a el sentido de control de arriba abajo, se neutraliza con la fuerza de la responsabilidad como efecto que otorga autonomía a las personas y los equipos en la confianza de que saben cuáles son los límites y lo demuestran. Esta fórmula otorga más protagonismo a las personas, más libertad que genera a su vez más capacidad para crear. El reto es dirigir esa creatividad a la consecución de objetivos.

Los jóvenes ponen pegas a los límites del social media en las empresas. ¿Tolerable?

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Según una encuesta de Cisco realizada con 2.800 jóvenes de 14 paísesa, la gente de menos de 30 años que está involucrada profesionalmente, rechaza asumir las normas que rigen el uso del social media en las organizaciones para las que trabajan. Hay distintas razones por las que demuestran este rechazo, partiendo de la base de que están acostumbrados a la filosofía que preside este tipo de herramientas cuando las usan a título personal. Y entrar a manejarlas de otra manera, o con determinados límites, es algo que se les escapa respecto al sentido que para ellos tienen. Entre esas razones, el informe señala la siguientes:

  • 80% consideran que las normas están desfasadas.
  • 22% dice que tienen que acceder a sitios 'prohibidos' para terminar su trabajo.
  • 18% no tienen tiempo de pensar en normas cuando trabajan.
  • 15% se olvidan que existen.

Con estas valoraciones, que en detalle se pueden leer en este post de Carlos Domínguez, vicepresidente mundial de Cisco, creo que queda patente que los jóvenes tienen otra visión del social media que la que aciertan a tener las organizaciones. Bajo mi punto de vista, queda muy claro que las empresas tienen que tener normas de uso del social media, pero también entiendo que las compañías tienen que adoptar un talante abierto y reflexionar sobre la importancia de tener talento joven y, además, sobre los cambios inevitables que las empresas tienen que asumir para adaptarse al nuevo entorno competitivo.

Suenan campanadas de muerte por el e-mail

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No sé si ese eco que huele a fin tiene sentido. Tan solo tiene sentido por ser el primer caso de empresa que ha anunciado que dará el paso de terminar con los socorridos correos electrónicos. Se trata de la compañía tecnológica francesa Atos. Que da razones de eficiencia en el empleo del tiempo y la necesidad de poner en marcha un mejor sistema de comunicación a través de aplicaciones tipo red social o microblogging.

 

Según la información que promovió la propia Atos, los mandos intermedios de la misma emplean entre 5 a 20 horas semanales leyendo o contestando correos. Reciben del orden de 200 al día, de los cuales el 18% es spam. Aquí se concentran todos los argumentos para acometer una evolución hacia esa nueva empresa ‘sin e-mails’ (impensable para muchos) que realmente es un proceso que ha comenzado paulatinamente en la compañía galaieste 2011 y que finalizará en 2013.

 

La primera vez que oi hablar del final de los e-mails fue a Luis Suárez, evangelista de IBM, en el EBE de 2008. Aquí va su conferencia. Merece la pena:

 

 

Desde mi punto de vista, la posibilidad de que los e-mails desaparezcan me parece muy interesante.Lo he intentado poner en marcha en una ocasión, pero de manera infructuosa. Al final siempre vuelves a tirar de mail. Desde luego no me parece una idea para nada descabellada. Parece bastante lógico sustituir los correos por plataformas en las que comparezca todo el mundo, y en la que se vaya colocando la información relevante que sea necesaria. Y ¿para ponerte en contacto directo con alguien? Pues para eso, desde luego existen alternativas de gran utilidad como los mensajes directos dentro de una red de microblogging o la mensajería instantánea. Está claro que huérfanos no nos quedaríamos. Si tenemos alguna certidumbre en este ápoca es que tenemos cientos de posibilidades para poder comunicar. El objetivo es buscar la alternativa más conveniente, y quizás no sea la del e-mail.

 

El negocio del cambio hacia el social business es grande

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No sé cómo de grande realmente, pero me parece que bastante. El hecho es que el negocio en torno al cambio de paradigma en las empresas representa una opción muy interesante de negocio. La principal razón que sostiene esta afirmación es el rotundo cambio de escenario que se produce de la economía industrial a la de la sociedad de la información. En esta evolución, la producción, la comercialización y los agentes que intervienen en ellas, están sometidos a procesos de innovación contínuos.

La segunda razón es el nivel de protagonismo creciente de las personas en el escenario de la web social. A este respecto, parece muy evidente que el hecho de que comparezcan más las personas en los procesos relacionados con la acción empresarial, no está siendo intrascendente. Tiene su incidencia, y si no que se lo pregunten al programa de Telecinco "La Noria".

La capacidad de generar cambios es tan enorme que en Dachis Group dicen que la dinámica del cambio, sobre la que se sostiene la web social y las tecnología asociadas a internet, está en sí cambiando. Realmente, afirman en esta consultora, que el actual momento no se caracteriza por efectuar un cambio para llegar a un estado de cosas nuevos y estable, sino que nos enfrentamos a un tiempo diferente en el que los cambios son constantes siempre centrados en un entorno muy móvil en el que las compañías están sometidas a innovaciones fruto de la incidencia de los factores antes referidos: el nuevo marco de la economía de la sociedad de la información y el protagonismo de las personas.

El tiempo es de cambio, sin duda. Y los primeros y grandes pasos se están dando. Por ejemplo aquí en Andalucía, se ha puesto en marcha desde la administración autonómica un censo para conocer qué grado de implicación tienen las empresas de esta comunidad autónoma en el social media. Acciones de este tipo, nos pueden dar una idea de las incertidumbres y las necesidades que tienen las compañías ante el actual panorama de cosas, indagación que nos permitirá conocer un nivel de desconocimiento grande entre las empresas, lo cual hace que las oportunidades de negocio para los que sepan guiarlas al social business es grande.

La productividad en la web social depende de la capacidad de filtrar y organizar la información

Escribo este post con las ideas que he vertido en mi charla a través de videoconferencia en la Barcamp Ecuador de este sábado. El tema elegido para mi intervención era la productividad en internet y la web social. Fueron 15 minutos que dieron básicamente para encuadrar el tema y para atreverme a hacer algunas afirmaciones.

  1. Fijé el campo de análisis en el período centrado antes de la llegada de la web social y después de ésta.
  2. Antes de la irrupción de los social media, la eficiencia y la productividad se centraban en acciones exclusivamente de cara al interior de las empresas con tecnología y software de pago.
  3. Después de la puesta en marcha de blogs, microblogging, etc, la idea de la eficiencia y la productividad se tiene que relacionar en un entorno hacia dentro, pero también hacia afuera de las compañías. El software que prima es primordialmente gratuito.
  4. Resulta del todo patente que las nuevas tecnología, en general, tienen escrito en su ADN el ahorro de costes. La pregunta es si existen datos suficientemente contrastados como para poder afirmar que la web social es productiva y eficiente.
  5. Bajo mi punto de vista sí existen indicios muy potentes que favorecen la eficiencia y la productividad en el uso de los social media, aunque falta cierto recorrido para tener una serie de confirmaciones.
  6. Los social media ponen más información en circulación, de más fácil acceso, pero incrementa el ruido en determinadas fases, por lo que el filtrado de datos es un factor crítico para saber 'donde está el grano y donde la paja'.
  7. Desde mi perspectiva, la herramienta del catálogo de social media más eficiente es el microblogging. En este sentido, y a través de YouAre, iniciativa de microblogging en la que me encuentro involucrado, existen líneas de acción que subrayan la importancia de la organización y el filtrado de los mensajes, así como el hecho de favorecer la coordinación y el seguimiento del desempeño de las tareas a través de tags y niveles de ejecución de proyectos mediante porcentajes.
  8. La capacidad del microblogging como eje central sobre el que pivotar la gestión eficiente de las empresas, viene dada por la concreción de los mensajes en 140 caracteres, su rapidez, la posibilidad de enlazar con otras fuentes de información ( blogs, wikis…) la conexión con el exterior y la multi-ubicuidad a través de dispositivos móviles. 
  9. Las empresas tradicionales deben entrar rápidamente en un proceso de reflexión para adaptar la web social a su realidad. Para ello la figura del community manager se está convirtiendo en fundamental pues funcionan como puente para explicar a los directivos de estas empresas tradicionales las claves del social media.

Reputación y diálogo online,claves de la gestión basada en la Comunicación

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Progresivamente, y éste es el objetivo fundamental que intenta desarrollar mi blog, las empresas tienen que ir basando progresivamente su gestión a través de conceptos, filosofía y herramientas de Comunicación. Singularmente, los pilares fundamentales de esta afirmación se pueden comprender si decimos que las organizaciones deben gestionar por obligación la reputación y el diálogo online. Ambos responden a enfoques en el largo y corto plazo.

La reputación, concretamente, es una medida que se tiene que contemplar en el largo plazo. Es la percepción que tiene el mercado labrada a través de diferentes parcelas y/o herramientas. Hablamos de que la reputación es la opinión que se generaliza en el mercado cuando hablamos de las marcas. Si lo pensamos con países, lo alemán es robusto y eficaz y lo italiano se circunscribe más bien al diseño y la moda. Por por un simple ejemplo. Para conseguir una determinada reputación ante el público hace falta tiempo, una orientación y unos resultados alcanzados en parcelas como la calidad o el precio de nuestros productos, la publicidad emitida, la implicación social de la marca, la implicación de los recursos humanos, así como otros aspectos cada vez más determinantes como la transparencia o la sostenibilidad.

Y si la reputación se libra en el largo, el diálogo online es algo que se dilucida en el corto plazo o, casi, en el presente…, en el día a día. Aquí es donde de forma cada vez más patente se nota la influencia de los medios participativos o social media y, muy singularmente, el microblogging y las redes sociales. Un claro ejemplo que está muy presente en las últimas semanas es la crisis de Toyota que fue impulsada a través de Twitter pues, como parece obvio, es el canal directo C2B (consumer to business) en el que se evidenció la falta de previsión de la firma de automoción nipona que no respondió a los mensajes incendiarios por el error mecánico detectado en millones de coches. Ahora bien, esta empresa automovilística ha aprendido y ya empieza a transitar con fluidez por Twitter como se puede ver en esta página llamada Toyota Conversations.

¿La autocensura en el uso de los social media representa un límite o una garantía para la empresa?

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Es bastante claro que la autocensura es algo que existe. Es un hecho constatable. Es un resorte (no se me ocurre otra manera mejor de denominarla) que surge en nuestra forma de proceder cuando evitamos decir o hacer algo porque pensamos que va a ir en contra de unos intereses, que normalmente suelen estar relacionados con instancias de poder.

Los social media, o medios participativos, parten de unos principios filosóficos que operan en contra de la autocensura. La idea es que cada cual, poniendo como límite la educación y el respeto, puede expresarse libremente respecto a cualquier cosa, dentro, pero fundamentalmente fuera de la organización. Por eso, y como arranca este post, la pregunta sería: ¿es un límite o una garantía, la autocensura para la empresa?

En primera instancia debemos reincidir en que, es bastante obvio, que la autocensura existe en nuestras vidas, tanto en lo profesional como en lo personal. No vamos por ahí diciendo todo aquello que nos apetece, en cualquier momento o en cualquier lugar. Pero es obvio que la autocensura representa un comportamiento definido sobre la base de una estructura, por lo que tiene un sesgo más profesional que personal.

Podríamos entender la autocensura de muchas maneras, pero yo destaco dos principalmente: la autocensura como una limitación o como miedo a las consecuencias… Como limitación tiene bastante sentido si hablamos de una empresa, pues la involucración que favorecen los medios participativos no debe entenderse con un 'aquí todo vale': es decir puedo decir todo lo que me da la gana  hasta insultar.

Evidentemente en este sentido, las empresas ponen unos límites lógicos a la participación, que se suelen recoger en una serie de normas, entre las que me parece muy cabal la de IBM. Está claro ( o así debería ser) que las normas no deben cercenar los principios básicos de los social media. Si fuera así, si limitáramos contra natura la participación, estaríamos en una situación de comunicación piramidal con lo que, ¿para que usar los blogs, wikis, micoblogging y demás en nuestras empresas, si queremos mantener el mismo esquema de comunicación/gestión vertical?

Si entendemos la autocensura como miedo, ya la cosa es bastante peor bajo mi punto de vista, pues eso implica el que en la organización en la que trabajamos, los márgenes para desenvolverse se hacen tan estrechos que llegan hasta el extremo de hacer mella en el comportamiento psicológico de las personas.

La clave, bajo mi punto de vista, es efectiva y sencillamente poner en marcha nuestras herramientas de comunicación participativa para evolucionar hasta la empresa 2.0 sobre la base de unas normas razonables que sean respetuosas con los principios filosóficos de la web 2.0, con las personas y con la dirección.

Core business, Comunicación y participación, trío perfecto

Si explicamos el core business como el "corazón del negocio, el conjunto de actividades que realiza una empresa y que la caracterizan, definen y diferencian en el mercado", habría que indagar en qué medida la Comunicación es una actividad que efectivamente caracteriza al negocio que sea. Mi impresión es que en poca medida, aunque la tendencia es a ir incrementándo su influencia afortunadamente.

La entrada en funcionamiento de los social media pone a diario en un brete a las compañías que comprueban ¿con sorpresa? como el mercado cambia a velocidades de vértigo, gracias al social media justamente. El hecho entonces es que, cada vez, entienden menos lo que hacen sus clientes enganchados a las redes o blogueando.

Esa incomprensión demuestra que las empresas tienen un claro déficit de participación, puesto que se están abriendo con cuentagotas al uso de los social media, aunque ejemplos de los contrario afortunadamente no faltan. Así el nuevo director general de BBC, recientemente, ha dicho con claridad que sus trabajadores deben abrirse al social media. Sin paliativos: un medio de comunicación tradicional que recomienda el uso de medios alternativos.

Lo que plantea una incógnita recurrente es: ¿si el core business se considera en cierta medida el secreto mejor guardado ( la clave del éxito no revelada) cómo va a abrirse la empresa a la interconexión y a la participación? Aquí reside el nudo gordiano del tema en cuestión.

Los negocios cada vez se sostienen sobre ideas comunes, procesos estandar y pocas diferenciaciones exclusivas. Por eso es bueno optar por la involucración como medida progresiva para que la gente aporte valor y de esa sistemática salgan robustas ventajas competitivas. La clave está en la participación de las comunidades, como analiza Communications Overtone.

La nueva era de los negocios se resiste a los esquemas cerrados en los que el core business está guardado bajo siete candados. El core business realmente son las personas y su inteligencia aplicada. Por eso, el establecimiento de canales de comunicación para que interactuen son fundamentales. Así que, ya se ve: core business, comunicación y participación son un trío perfecto.

Social media, una oportunidad para obtener rentabilidad de lo auténtico y verdadero

Autenticidad

Un artículo de Gary Hamel, en su blog de Wall Street Journal (WSJ) me resulta bastante decisivo para dar, cuando menos, alguna certidumbre a las propuestas que desde la esfera de la web 2.0 se realizan respecto a la importancia de la participación como sinónimo de la verdad y la autenticidad. La tesis de Gary ( fundamento esencial del Cluetrain Manifesto) es que palabras corporativas como liderazgo, eficiencia, ventaja competitiva…han dejado de tener sentido como motores que movilizan a los componentes de las organizaciones. Resulta radicalmente cierto, por lo tanto, que determinadas expresiones empiezan a desfallecer desde el momento en el que se hace un uso excesivo de ellas y además sirven como muletillas que nos llevan a lugares comunes o incluso inducen a engaños.

La llegada de los medios participativos a las empresas y organizaciones representan un chorro de aire fresco que no sólo aportan contenidos de interés, ideas con futuro, si no también mayor dosis de realismo, sinceridad y autenticidad. El colaborador de WSJ es mucho más extremo que yo, puesto que habla en su citado post de la trascendencia de otras expresiones como fidelidad, alegría, caridad, coraje u honor, que para mucha gente ( la mayoría) chirrían si se usan en entornos empresariales…

Soy consciente de que las modificaciones en el lenguaje en este territorio tienen que ir mucho más allá de meros cambios estéticos o de moda. Y además, no es recomendable hacerlos sin haber entendido realmente el verdadero sentido de lo que significa esta revolución 2.0. Ni que decir tiene, porque eso además es la fase en la que estamos todos, que cada cual hará la mejor aplicación de la filosofía 2.0 que pueda, pero sin desvirtuar sus principios.

Lo que me resulta verdaderamente atractivo como sujeto activo de este entorno, es comprobar como este fortalecimiento de ideas que para algunos autores es soft management, empiezan a conectarse con claridad con propósitos tales como la rentabilidad que parecían vedados solo para el estilo del 'palo y la zanahoria'.