El mundo se hace cada vez más social y conectado

Creo que el tiempo del aislamiento, si es alguna vez lo hubo, ha acabado complemante. Llega a mis manos el libro ‘Conectados’ (Taurus) de Nicholas A.Christakis y James H.Fowler ( de las universidades de Harvard y Califonia respectivamente) en el que, según cuentan en el resumen ( aún no me ha dado tiempo a leerlo) se analizan diversos casos curiosos como la manera en la que unos niños en Tanzania se contagiaron y contagiaron sus risas a varios kilómetros a la redonda.

 

 

“Las redes sociales siempre están ahi, ejerciendo una influencia sutil y al mismo tiempo determinante en nuestras elecciones, acciones, pensamientos y sentimientos”, dicen sus autores. O también esto otro: “la red tiene vida propia, es decir, propiedades y funciones que sus miembros ni controlan ni perciben”.

 

Ni que decir tiene que esta influencia de las redes se expande a través de internet. “Al trasladar nuestras redes del mundo real al mundo electrónico, llevamos con nosotros las herramientas forjadas por la selección natural para crear un nuevo mundo, jamás visto por la naturaleza”. El hecho es que, según defienden en la obra, “las tecnologías no nos alejan de nuestro pasado ancestral:nos acercan aún más a él”.

‘El reino de la humildad’

He leído estos días 'El reino de la humildad' de Juan Manuel Roca (Editorial Alierta), un libro corto que realmente es una fábula con moraleja en la que se defiende la idea de la humildad y el servicio aplicados a la gestión de las empresas. En este vídeo, el autor cuenta con más detalles los mensajes:

A la hora de defender la humildad, Juanma señala, por ejemplo, que ello implica el desarrollo de un liderazgo en el que:

"el propio líder se da a sus empleados en el sentido de que él mismo se ofrece y se acerca a su gente. Aparte de proporcionar unas buenas condiciones de trabajo y de carrera, el propio dirigente se abre a los profesionales con un alma receptiva y cercana; sencilla. De este modo, el principal activo que la empresa pone en manos de los empleados es el propio líder, que entiende su labor directiva como un ejercicio de absoluto sacrificio por su gente."

En esencia, la idea es que ser humilde es mejor para las personas y para las empresas. Este tipo de propuestas se podrían alinear con un management soft que es en el que . me ubico como profesional y difusor de ideas, frente al hard ( el del ordeno y mando) . El autor de 'El reino de la humildad' cita entre sus fuentes a doctos profesores como Robert Greenleaf de la Universidad de Harvard, autor de 'Servant leadership'  , con lo que su propuesta tiene avales considerables.

La aparición de libros como éste que reseño en Comublog, mi nuevo blog, tienen razón de ser, de otro lado, con la aparición y desarrollo de tecnologías participativas que se van involucrando más y más en la gestión de las empresas.  La web 2.0 derrumba el esquema del trabajo piramidal, aunque eso no signifique que desaparece, cuando además el talento tiene cada vez más importancia en las empresas porque el dominio de las tecnologías incrementa la nómina de los  trabajadores más influyentes y no fáciles de sustituir.

Sin embargo, y dicho todo lo dicho hasta ahora, nunca dejo de preguntarme si realmente el management soft tiene futuro frente al hard más allá de determinados recursos formales nunca aplicados realmente. La verdad es que me cuesta ver a un empresario medio español diciendo: "yo soy humilde y te sirvo a ti trabajador". El hecho, lamentablemente para mi, es que existen demasiadas imperfecciones como para pensar que lo suave es más eficiente y eficaz que lo duro. Probablemente sea la misión de algunos pregonarlo para que progresivamente germine un mundo diferente, que algunos dicen 'es posible'.

‘Coolhunting’

La verdad es que, para mi, hablar de algo cool me ubica a bote pronto en las expresiones de algunos amigos y conocidos norteamericanos que suelen tener esa palabra en la boca, sencillamente, cuando algo les gusta o les llama la atención.

Si embargo, cuando me zambullo en ‘Coolhunting’ (Gestión 2000) descubro de la mano de su autor, Daniel Córboda-Mendiola ( Facebook) que no, que esto de ser cool da para más, básicamente para construir un cuerpo teórico estructurado cuya finalidad es averiguar qué es cool y cómo rentabilizarlo en términos de negocio. Entiendo.

La lectura de ‘Coolhunting’ es recomendable en la medida que, con gran entusiasmo, su autor coloca al lector ante un mundo que se escondía tras una palabra. En el libro celebro y disfruto la lectura de determinados pasajes que me parecen iluminadores, como el capÍtulo ‘Mercado cool’ y especialmente la explicación del término pastiche (pag 64 ). También me parecen interesantes las orientaciones sobre aquellas ciudades que impactan sobremanera en este contexto de hipermodernidad que diría el autor. Córdoba-Mendiola destaca en este apartado Londres y Nueva York, ciudades fundamentales para el fenómeno cool, que él denomina hubs. Luego están las ciudades hotspots, que serían aquellas de segunda categoría en esto de la recreación cool, podrÍamos decir, y que son: Dubai, Mumbai, Shangai, París, Berlín, Buenos Aires, Tokio y Moscú.

Por otro lado, en el capítulo del debe, ‘Coolhunting’, bajo mi particular punto de vista, se pierde en trenzados teóricos que viven en plenitud en la cabeza del autor, pero que cuestan penetrar en la del lector, al menos en la de este lector. Pongo un ejemplo:

“Un mundo cool que usa la conveniencia para reforzar únicamente la practicidad deja sin explotar la verdadera potencialidad de la propuesta. Esta es, sin duda, la realidad del mercado cool que menos se ha explotado en la oferta y que más se ha usado como argumento de venta.

La verdadera conveniencia se debe expresar desde la concepción única del destinatario basado en la información de la que está haciendo uso, debe ser una experiencia alineada con el momento de ocio del destinatario, y debe ser percibida como auténtica en sus intenciones y cómplice de nuestro imaginario nostálgico”.

Finalmente, y como resumen, particularmente animaría al interesado en este tipo de temas a que leyera ‘Coolhunting’ pues, seguro estoy, encontrará ideas y sobre todo motivación para añadir una familia de conceptos ad hoc para entornos publicitarios y marketingnianos, ávidos siempre de nociones llamativas.

Pero a pesar de los pesares, no creo que lo cool tenga más recorrido que una moda urbana que llama la atención durante un tiempo y luego desaparece. Nunca podrá una simple palabra ser la clave que sirva de acicate para explicarnos de manera permanente en el tiempo esos procesos supuestamente inéditos que, cuando se tienen en cuenta, dan sentido a muchas cosas y valen, además, para aclararnos dudas y abrirnos a nuevas realidades por descubrir. Dicho lo cual, realmente pienso que nos situamos pues ante variaciones sobre un conjunto de ideas que viene flotando en nuestro particular universo de la Comunicación y el Marketing desde hace algunos lustros.