Doctrina y responsabilidad, valores de la arquitectura social para evolucionar a empresa 2.0

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La doctrina y la responsabilidad son valores necesarios para construir la arquitectura social que cualquier organización necesita a fin de adaptarse a la organización propia de la empresa 2.0, basada a su vez en tecnología social. Como parece bastante obvio, para conseguir una organización que responda a los principios de la web social no hace falta únicamente que tengamos unas determinadas herramientas, se hace necesario una mentalidad diferente.

La capacidad de liderazgo abierto, centrado más en compartir información y generar un sistema de organización colaborativo, se completa si se suman los dos valores apuntados (doctrina y responsabilidad). En lo que se refiere a la doctrina, podríamos entenderla como normativa de uso. Pero va más allá: la doctrina es también el conjunto de ideas y argumentos que dan sentido a una organización en tanto plantea la consecución de unos objetivos. Las ideas esenciales que definen a cualquier empresa, unidas a las normas específicas de uso de la tecnología social son una gasolina potente que facilita la autoorganización en red con centros de poder. Los centros de poder son los puestos directivos necesarios, que cambian de ubicación (no es una pirámide, es una estructura en red descentralizada) y que se centran más en coordinar y facilitar medios que promuevan dinámicas más enriquecedoras que se retroalimentan. 

El hecho de que se aflojen las organizaciones en cuanto a el sentido de control de arriba abajo, se neutraliza con la fuerza de la responsabilidad como efecto que otorga autonomía a las personas y los equipos en la confianza de que saben cuáles son los límites y lo demuestran. Esta fórmula otorga más protagonismo a las personas, más libertad que genera a su vez más capacidad para crear. El reto es dirigir esa creatividad a la consecución de objetivos.

Si Wall Street Journal dice que viene el management 2.0, ¿quién puede negarse?

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Creo solemnemente que la disyuntiva entre si debo o no debo como empresa abrirme a la idea de cambio o innovación con respecto al social media está ya muy superada. Esta mañana en mi habitual repaso por mi Google Reader he topado con un artículo en el blog del afamado Gary Hamel dentro de The Wall Street Journal. Este gurú clásico del management se descolgó hace un año con este artículo en el que poco más o menos viene a decir a los correligionarios de la conocida como la biblia de Wall Street, que hay que pasarse al management 2.0…

La cuestión y el posicionamiento no es baladí. Es muy serio que este medio que responde a todo un sistema con las empresas más importantes del mundo, de un paso decidido para señalar, cuando menos, que hay que pensarse cómo responder a este nuevo reto. Esto da una idea de que los movimientos son de una enorme envergadura y no la determinación de un par de locos a los que les da por pensar en tonterias. Por eso hay que entender que compañías como Procter & Gamble haya informado que van a despedir a 1.600 personas y que van a invertir más en digital media.

Las empresas están cambiando y hay negocio. Las reticencias no tienen ya sentido, lo que realmente es lícito es estudiar la forma de llevar a cabo el proceso de cambio hacia el modelo de gestión empresarial emergente.

Post: Tener martillo y clavos no te convierte en carpintero

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La frase me parece de lo más ilustrativa a la hora de describir que el hecho de contar con una cuenta en Facebook o Twitter no convierten a una empresa en una empresa 2.0, o su actividad de negocio no entra dentro de lo que se denomina social business. Estar por tanto no vale. Tener presencia solamente en el social media e interactuar sin más, no es suficiente.

Lo he dicho en muchas ocasiones, y casi es uno de los leit motiv de mi presencia en este blog: las empresas han entrado en una suerte de evolución debido a la involucración en un nuevo escenario, proporcionado por las nuevas herramientas de la comunicación. El punto determinante que fija esa evidencia es el hecho de conectar las evoluciones de la empresa en el social media con unos determinados objetivos.

Por lo tanto, podríamos hablar de los siguientes pasos visto lo visto:

  • La empresa utiliza los canales de la web social.
  • Conexión de estos con los objetivos de la empresa.

La manera en la que las empresas confirman que tal conexión funciona es a través del análisis de la monitorización de los resultados. Por poner un ejemplo. Si el objetivo por el que uso mi presencia en Twitter es obtener más presencia en el mercado, tenemos que ver, de la cantidad de tweets generados por mi marca cuántos acaban en ventas. Y más concreto aún: Dell continúa usando Twitter como canal de ventas outlet. Me parece consecuente ajustar lo más posible un objetivo concreto o a lo sumo dos con la explotación de las herramienmtas del social media. Pretender conseguir muchas cosas, nos pueden desenfocar.

Aconsejo la lectura de este documento de Altimeter en esta línea.

Suenan campanadas de muerte por el e-mail

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No sé si ese eco que huele a fin tiene sentido. Tan solo tiene sentido por ser el primer caso de empresa que ha anunciado que dará el paso de terminar con los socorridos correos electrónicos. Se trata de la compañía tecnológica francesa Atos. Que da razones de eficiencia en el empleo del tiempo y la necesidad de poner en marcha un mejor sistema de comunicación a través de aplicaciones tipo red social o microblogging.

 

Según la información que promovió la propia Atos, los mandos intermedios de la misma emplean entre 5 a 20 horas semanales leyendo o contestando correos. Reciben del orden de 200 al día, de los cuales el 18% es spam. Aquí se concentran todos los argumentos para acometer una evolución hacia esa nueva empresa ‘sin e-mails’ (impensable para muchos) que realmente es un proceso que ha comenzado paulatinamente en la compañía galaieste 2011 y que finalizará en 2013.

 

La primera vez que oi hablar del final de los e-mails fue a Luis Suárez, evangelista de IBM, en el EBE de 2008. Aquí va su conferencia. Merece la pena:

 

 

Desde mi punto de vista, la posibilidad de que los e-mails desaparezcan me parece muy interesante.Lo he intentado poner en marcha en una ocasión, pero de manera infructuosa. Al final siempre vuelves a tirar de mail. Desde luego no me parece una idea para nada descabellada. Parece bastante lógico sustituir los correos por plataformas en las que comparezca todo el mundo, y en la que se vaya colocando la información relevante que sea necesaria. Y ¿para ponerte en contacto directo con alguien? Pues para eso, desde luego existen alternativas de gran utilidad como los mensajes directos dentro de una red de microblogging o la mensajería instantánea. Está claro que huérfanos no nos quedaríamos. Si tenemos alguna certidumbre en este ápoca es que tenemos cientos de posibilidades para poder comunicar. El objetivo es buscar la alternativa más conveniente, y quizás no sea la del e-mail.

 

Empresa y empleados tienen visiones distintas de la web social. El reto es coordinarlas

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Estamos en un tiempo en el que la universalización del uso de las herramientas de comunicación de la internet de la participación, no distingue entre los protagonistas de las mismas. Cada cual se surte de la manera que lo estime oportuno, pero claro, a título personal. La cosa cambia cuando nos enfrentamos con el mundo de las empresas en el que existen normas, jerarquías y cadenas de mando, que a veces no son suficientes si realmente no se tiene totalmente claro de lo que va el paño.

Desde esa óptica (y aunque la utilización de los canales de la web social, fuera como fuere, nos lleva hacia el camino del liderazgo 2.0 como magnificamente concentra en este post José Miguel Bolívar) está muy claro que si en una empresa se decide iniciar el camino de la web social, esa decisión está en manos de la dirección. Sea para lo que sea: como pura herramienta de marketing o como sistema de reclutación de talento, por poner dos ejemplos.

Dachis Group señala que la ausencia de procesos para implentar la utilización de la web participativa en las empresas, es un aspecto destacado y muy extendido que resta capacidad a la misma. Las organizaciones, sin embargo, no pueden refrenar el incremento de las utilidades que se adquieren tanto intramuros de las mismas como, por supuesto, fuera de ellos por los clientes.

La falta de criterio adecuado de las direcciones de las compañías en lo referente a la nueva filosofía que implica la web social y la apuesta personal que cada trabajador hace de sus espacios de participación, son dos realidades de nuestro tiempo. Conectar estos dos polos representa la gran apuesta para encarar de manera productiva el desarrollo de la participación en las organizaciones vía web. Es aquí donde hay que emplearse a fondo.

El análisis del social media permite a las empresas de zapatos calcular su producción

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La noticia la ha publicado PRNewswire y cita un estudio realizado por IBM, según el cual, las empresas de confección de zapatos pueden realizar análisis del social media que le permitirían saber, en primer lugar, las tendencias de los próximos modelos y, a partir de ahí, calcular las materias primas que comprar, la producción que hay que realizar, los stocks que hay que tener, o la inversión publicitaria adecuada.
El sistema es muy sofisticado pues analiza millones de referencias publicadas especialmente en blogs, que son las plataformas más habituales para hablar de moda (un ejemplo), aunque también en redes sociales en general. Y de la monitorización de esa información, se extraen las conclusiones antes comentadas respecto a las decisiones empresariales.

 

La cuestión es que la utilización empresarial del social media va más allá del Marketing y la Comunicación. No se trata solo de usar estos medios para vender a través del diálogo. Como se está comprobando también, se puede conseguir informaciones relevantes para cualquier acción que mi compañía quiera llevar a cabo. ¿No podrían los operadores de televisión, por ejemplo, analizar los tweets, pues se calcula que un 50% de los usuarios de Twitter comentan los programas televisivos a través de esta plataforma? Parecería aconsejable.

Evolución: 10 pasos para pasar de empresa a social business

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Todos los caminos llevan al social business. No hay duda, se llame como lo llamemos el día de mañana, como si seguimos llamándolo empresa 2.0. Da igual. La cuestión es que la incidencia de los medios sociales en la realidad de las empresas es un hecho imparable que, lejos de aminorar, crece y, lo que es más importante, nos lleva hacia la decisión inevitable, como empresas, de ir abriéndonos al nuevo paradigma o desaparecer. Tal evidencia nos encarrila a través de una serie de pasos que me gustaría señalar aquí de forma muy concreta. ¿Qué está pasando con la empresa que evoluciona hacia el social business. Qué pasos tiene por delante?:

  1. la empresa tiene la necesidad de contemplar el fenómeno de las redes sociales. Lo hace por una temporada. Lo reflexiona. Se anima.
  2. la empresa da el paso y se abre sus correspondientes perfiles en las plataformas habituales.
  3. la empresa se da cuenta que con solo abrir esos perfiles no es suficiente, porque ¿quién se va a encargar de gestionarlos?
  4. la empresa decider contratar a un community manager que tiene la nada fácil encomienda de 'arreglarlo todo'.
  5. la empresa, fundamentalmente, lo que pretende es utilizar estas nuevas herramientas de internet para vender más. Se cree que se trata de un camino de una sola vía. Tiene que aprender a dialogar.
  6. la empresa (a partir de este peldaño, afecta a menos compañías), se da cuenta que esto del social media es muy amplio, que se pueden obtener más rendimientos.
  7. la empresa observa, cada vez el el peldaño es más estrecho, que hay que tener un departamento que gestione el social media.
  8. la empresa, esto es más bien ficción en estos momentos, observa que la vinculación entre los objetivos de la empresa y el social media es grande y que hay que hablar de estrategia. Surge la necesidad del social media strategist.
  9. la empresa, más ficción ahora aunque no estemos hablando de ninguna barbaridad, se embarca sin querer en el paso último: convertirse en social business o empresa 2.0.
  10. la empresa le da un giro de 180º a su estructura y se organiza en medio de las redes. Este punto no sé si lo viviré algún día de forma amplia y afectando a muchas compañías.