Internet es el espacio que nos fuerza a superar la crisis y aporta soluciones

Internet_empresa

La llegada de un nuevo año siempre implica el ejercicio que yo no he hecho de pensar qué hacer de nuevo y qué conseguir, de una vez por todas. Ya digo que yo no he hecho ese ejercicio, por lo que realmente mi objetivo en este post no es tanto hacer valer la oportunidad del arranque del año como excusa para avanzar en la idea de cambio, como la idoneidad per se del cambio como estímulo en cualquier momento para la reformulación de ideas o la adquisición de nuevas con el objetivo final de mejorar.

Las ideas requieren medios para realizarse. Y este mundo en crisis necesita ambas cosas, ideas y medios. La gran fortuna de nuestro tiempo es que contamos con una plataforma global que nos proporciona a su vez muchas herramientas que nos facilitan y nos guían hacia un nuevo escenario. La meta no es la arcadia feliz. Realmente el camino es el objetivo en si. Lo realmente necesario es solventar aquello que no funciona y reemplazarlo por innovación.

La crisis nos pide a gritos un cambio. Internet es donde se concitan las novedades que nos encaminan hacia 
el nuevo escenario. Pensemos en un hecho concreto: las empresas viven momentos críticos para los que las medidas de siempre se antojan insuficientes. No basta con ahorrar gastos y saber invertir lo poco que se pueda, que también. Las empresas se ven en la obligación de refundarse de alguna manera cuando el mercado cambia y cuando la economía exige nuevos y mejores patrones de productividad. Y todo con un marchamo social, de participación, muy grande.

El gran protagonismo de las personas a través de internet es motivo y estímulo más que suficiente para modular el cambio. La reflexión y la acción se concentran casi de manera indisoluble puesto que no hay tiempo, o debido a que los tiempos de respuesta se acortan tanto que no hay reflexión que no exija un acción inmediata. Es el sino de nuestro tiempo. El hecho es que la crisis nos obliga a actuar e internet nos está diciendo por la vía de los hechos, que los cambios se tienen que producir a través de la red. Porque la red es el medio a través del que cambio social y económico se está produciendo; y al mismo tiempo la manera a través de la que encontraremos las fórmulas para superar el actual estado de cosas.

‘Hágalo usted mismo y véndalo’. El negocio de nicho, una alternativa a la crisis

Hagalo-usted-mismo-11

La tarde noche del Sábado Santo me sorprende con un claro descenso de precipitaciones y un baño de lecturas económicas que me ha encantado. La cultura en red nos pregona cada vez más alto el objetivo alcanzable de lograr ideas válidas, conectadas, que pueden llegar a convertirse en productos aptos para una demanda insatisfecha.  Es la cultura del Do It Yourself (DIY) que en castellano hemos traducido al pie de la letra por el 'Hágalo usted mismo', al que habría que sumarle: ¡y véndalo!

La crisis nos ahoga. Seth Godin proclama a gritos que no podemos esperar por más tiempo y debemos buscar nuevas alternativas a un sistema productivo con fallas y serias incapacidades para superar la situación con garantías de largo plazo.  La gente de Wired, según descubro en el último post de McAfee, continúa en su apuesta por el DIY con dos artículos interesantes ( el más viejo, y el actual). La clave de este movimiento es bastante lógica: existe una gran cantidad de inteligencia conectada que puede aportar ideas para avanzar en productos, como por ejemplo coches con características muy especiales que las factorias estándares de fabricaciónde vehículos no sirven. La pregunta es: ¿te gastarías dinero por un coche hecho para ti? Seguro completamente que hay miles y miles de personas dispuestas. Es cuestión de atender al nicho.

La nueva sociedad en red nos organiza de una manera diferente y nos plantea retos distintos ante situaciones duras como la actual crisis. El freno está, de entrada, en la mentalidad establecida mayoritariamente que rechaza las alternativas innovadoras en la esperanza de que habrá un momento en el que todo se aclare y sea más estable. Es un planteamiento erróneo. Los plazos vuelan por los aires. Se agotó el proceso del: planteamiento, nudo y desenlace. Las historias son interminables y la cadena de acontecimientos se van autogenerando sin principio ni fin. La resolución de problemas típica de la Revolución Industrial está agotada. La propuesta ideal se acerca a lo instantáneo. Existe inteligencia, medios y necesidades para llevar a cabo propuestas que se  pueden concretar en productos. Todos estos elementos están conectados por internet, incluido el mercado. ¿Qué más nos hace falta? :¡Hágalo usted mismo y véndalo!

La atención es oportunidad, no la garantía de generar valor económico

La generación de valor económico se relaciona con la atención en la era de la internet de la participación, lo que quiere decir ( o se intuiría) que a más atención más valor económico generado. No lo considero así después de leer esta afirmación en este post de Steve Rubel en el que lanza una nueva palabra, attentionomics, con la que pretende definir justamente la importancia de la atención en un mundo en el que la dispersión es clave.

Efectivamente, la atención es importante en la medida que la dispersión es infinita en la red. Pero otra cosa es aceptar que una vez que se logra capturar la atención hemos conseguido generar un valor económico. La atención por la atención con respecto a algo o a alguien ( incluso si es mayoritaria) no es garantía de que se traduzca en crecimiento. Por una razón, porque puede ocurrir que la atención que suscite algo no sea para bien, sino para lo contrario. Imaginémonos cuando se concita un montón de opiniones en contra de una marca.

Realmente la economía de la atención es importante por aquello de que la atención es un bien escaso. Conseguirla ya es un paso. Otro muy distinto es que gracias a ella se logre nuestro objetivo final: generar valor económico o crecimiento. Tener atención es obtener la posibilidad de alcanzar lo que pretendemos. Nada más.

Cada día que pasa, nos acerca al final del viejo Management

Viejos_lderes

La crisis económica exige innovación y nuevos sectores en los que desarrollar la actividad económica (caída del sector inmobiliario y subida del de las energias renovables, por ejemplo). Para innovar, entre otras cosas, es necesario el uso intensivo de nuevas tecnologías, entre las que, singularmente, personalmente destaco las de la web social, en la medida en la que las personas, a través de estos instrumentos, se involucran intensamente en los procesos consustanciales a la empresa, tanto interna como externamente.

El último eslabón de esta cadena (crisis económica-uso de nuevas tecnologías y entre ellas sirgularmente las de la web social) es el cambio de orientación del Management, ya que el actual y más extendido es, en gran medida, heredero directo de la era post-industrial.  Justamente a lo que va a ser el ‘Futuro del Management’ le dedica un libro el autor Gary Hamel, un  texto publicado por la Universidad de Harvard, que, por lo que he leído, pone un gran énfasis en el cambio de los modelos de negocio y, muy especialmente, en el trabajo de cambio que tienen que realizar los líderes de las organzaciones.

Mi tesis a este respecto, es que los responsables de las empresas tienen que acostumbrarse a realizar un estilo de gestión que esté basada cada vez más en las nuevas herramientas sociales. De forma evolutiva, cambiar de la era post-industrial a la era de la información y el conocimiento, supone que las personas responsables entronquen más su capacidad gestora con la comunicación. Por costes y por penetración extraordinaria en sus pocos años de vida, el social media va a ser paulatinamente el gran eje sobre el que se estructure el trabajo diario.

La razón de tal cambio de paradigma esta íntimamente relacionada con dos cuestiones: la eficiencia de la economía bits y la implicación de un nuevo actor: las personas, que entran a influir sobremanera desde dentro y, especialmente en estos días, desde fuera de las organizaciones. El conocimiento es libre, y eso es algo que las nuevas herramientas refuerzan de forma impresionante. Gracias a ellas, el conocimiento crece de forma exponencial y permamente, lo cual demuestra la riqueza (de datos y oportunidades de negocio) que es capaz de generar el nuevo paradigma.

El viejo Management tiene sus días contados. No es lógico pensar que podamos desarrollar nuevas empresas con modelos de negocio distintos con los mismos estilos de gobernanza de siempre. En este sentido, creo que uno de los elementos claves es que la gran avalancha de conocimiento implica que el factor crítico no sea el control sino la capacidad de elección, por ejemplo. Desde luego, la riqueza en nuestros tiempos se genera con más participación y no puede ser contenida sobre la base de las prescripciones de una visión piramidal, muy jerarquizada e inamovible de las organizaciones clásicas.