“Comunicación Corporativa, guía de supervivencia”, esencialmente un buen libro

Cuando uno tiene en sus manos una guía de supervivencia, accede a una serie de consejos o normas fundamentales para realizar debidamente cualquier tarea, acción o conjunto de tareas o acciones.  Podríamos añadir que una obra de estas características compila lo imprescindible, aquello sin lo cual no se puede pasar para obtener el objetivo pretendido. Y eso es lo que el lector o lectora puede encontrar si lee el último libro de Juan Pedro Molina Cañabate“Comunicación Corporativa, guía de supervivencia”, de la editorial Grupo 5. Yo he tenido la suerte de leer este trabajo y he percibido, de principio a fin, el encuentro con una obra esencial para entender y ejecutar la Comunicación Corporativa desde lo que ha sido, lo que es en la actualidad y con algunas claves necesarias para prever lo que será en el futuro.

Necesito aclarar que tengo con Juan Pedro una amistad que ambos hemos cultivado mucho más desde la parcela digital que desde el ámbito analógico, entendiendo este concepto último como el encuentro en la vida real. El nexo de unión, a mi modo de ver, lo podemos localizar en nuestro común empeño por trabajar y difundir la Comunicación Corporativa con una vocación a caballo entre la pasión y la racionalidad. Personalmente estoy buceando más ahora por los prolijos a la par que complejos mundos del análisis de la información y la transformación digital, pero siempre desde la óptica invariable de un profesional de la Comunicación como me reconozco a mi mismo y me reconocen también por fuera. Mientras que Juan Pedro, a mi modo de ver, permanece fiel a la Comunicación Corporativa desde su puesto de profesor del Departamento de Periodismo y Comunicación Audiovisual de la Universidad Carlos IIII de Madrid.

Pero no quisiera desviarme del motivo que me ha animado a escribir este post: el libro “Comunicación Corporativa, guía de supervivencia”. Lo considero un buen libro escrito por un buen profesional “y mejor persona” que se suele decir en estos casos, aunque ambas definiciones están completamente ajustadas a la realidad. Es un trabajo que condensa de forma bastante clara lo necesario para aprender lo fundamental de la Comunicación Corporativa. En este libro no sobra nada, todo lo que se dice es esencial, básico, necesario. No hay paja. No existe una línea prescindible. Todo se debe asimilar, porque todo lo que se dice es necesario para la gente que está en el gremio o para los que tienen la intención de ingresar en él como dedicación profesional.

Nos situamos ante un obra fruto de la experiencia y el desarrollo teórico, pilares ambos muy necesarios dado que la Comunicación Corporativa ha sido hasta hace no muchos años, si lo vemos con una perspectiva histórica, una actividad práctica hecha en muchos casos de oídas, antes que una disciplina estudiada y desarrollada con visión científica desde algunas universidades y escuelas de negocio. La mayoría de los estudios se enfocan para que algún día, quienes lo realizan, lo lleven a la práctica. Todo lo que se avance en las aulas con una óptica profesional es camino que se recorre antes de llegar al puesto de trabajo. Todo lo que se enseñe con una perspectiva práctica, respetando y asumiendo la necesaria teorización, es garantía de que concebimos la formación como el vehículo necesario para ayudar a preparar profesionales aptos para el día a día, y sólidos en cuanto al conocimiento.

“Comunicación Corporativa, guía de supervivencia” es un libro que sabe a poco. Pide más. Tiene la virtud añadida de impulsar a profundizar en determinadas parcelas. De esa manera nos deslizamos hacia el camino de la especialización, una de las funciones que provee una guía de supervivencia pues su función es ofrecer lo necesario y estimular a ir a más a aquella persona que necesite más. Esta posibilidad es apta también por del engrandecimiento de la Comunicación Corporativa que empieza a albergar distintas especialidades, pues no es lo mismo trabajar en las clásicas relaciones con los medios de comunicación, que sumergirte en la Comunicación Interna. No es igual desarrollar un trabajo de portavoz de una organización que involucrarse en el Inbound Marketing, aunque, como se afirma en el libro de Molina Cañabate: ” las fronteras con la publicidad y el marketing son cada vez más difusas”.

Animo a toda aquella persona que, en estando en la Comunicación Corporativa quiera fijar o descubrir algunas ideas o conocimientos, como a esas otras que quieren iniciarse en este campo profesional, que no descarten la posibilidad de leer “Comunicación Corporativa, guía de supervivencia”. Absorberán en unas cuantas horas de lectura fácil, un producto necesario que reúne lo fundamental de esta profesión apasionante de comunicador. Juan Pedro Molina Cañabate ha aportado una obra de gran valor que suma a todas sus contribuciones por y para la Comunicación. Personalmente se lo agradezco porque personalmente comparto camino. Y le animo a que nos siga ofreciendo material para crecer en esta profesión. ¡Gracias!

La empresa analiza datos e información y luego comunica

web-3_0 640x480Es algo que no es nuevo, lo único es que no se ha sido casi nunca consciente hasta ahora de su existencia como proceso permanente de las empresas, sean las que fueran. Las empresas cuentan con información e inevitablemente comunican, y digo inevitablemente porque a veces se hace de forma no prevista y organizada. La situación en los últimos años ha cambiado de manera intensa y profunda, de tal manera que, al menos como posibilidad al alcance de cualquier en principio, las organizaciones tienen medios para gestionar inputs de datos, analizarlos y, además, comunicar con su mercado, todo de manera autónoma si así lo decide.

Sin entrar en grandes inversiones de minería de datos o similares, las empresas tienen a su alcance por coste bajo la posibilidad de conseguir herramientas que les permitirán gestionar datos. El hecho de tener presencia en los medios sociales y contar con una web, implica contar con informaciones y datos que pueden ser analizadas a través de las herramientas gratuitas que tienen plataformas como WordPress, Facebook o Twitter. Resulta obvio que el nivel de profundidad y amplitud de los análisis puede ser mayor, lo que hace que se incremente el coste del proceso, a través de la implementación de herramientas de pago.

Las estructuras que se terminan construyendo finalmente en lo que se refiere a la arquitectura de gestión de información de cada organización, implican una transformación de mayor o menor envergadura. Lo que no se puede permitir es  dejar de involucrarse en un camino diferente que comienza. La complementación entre viejas, actuales y otras inéditas acciones  plantean un reto que se mide según la manera de entender y encajar los cambios, primero con un enfoque mental (idea) y después con la puesta en marcha de tecnología que implican a personas a través de una reformulación de sus tareas.

El universo de la información muy abundante, como se da hoy en día, se tiene que relacionar con el enfoque más cualitativo que aporta la visión de la comunicación. Resulta imposible que podamos entender al cliente si no hablamos con él, si no nos comunicamos con él de la manera que él quiere y a través de los canales y plataformas que él ha elegido.

internet-6Las empresas pueden hacer una introspección más o menos perfecta con respecto a su clientela a través de los datos que esta va dejando en su camino a través del entorno digital. Pero lo que resulta altamente desaconsejable es que la marca no entre a dialogar con los que están en su ámbito de acción y se relacionan con ella. Del éxito o fracaso en el modo en el que se desarrolle la comunicación entre empresa y clientes, así se determinará el éxito o fracaso de la primera en términos de rentabilidad.

El marco en el que se produce la comunicación entre los agentes citados, empresa y cliente, se basa sobre el aprovisionamiento de información de ambos que determina su forma de operar. Las organizaciones, como veíamos más arriba, mediante el aprovechamiento de cantidades ingente de información, mientras que los clientes lo hacen convirtiéndose en un consumidor informado. La evolución positiva de la empresa depende de si entiende bien la interacción con su clientela, algo que le permitirá optar a ser rentable. Es cuestión, por ser casi poético, de saber entenderse y quererse.

No atender datos sobre tu producto, es como pasar delante de la Gioconda y cerrar los ojos

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En la economía de la interacción, es decir en la economía que viene marcada por la capacidad de las personas de intercambiar y dialogar a través de internet, el punto crítico del que depende la mayor o menor eficacia o los peores o mejores resultados, es la evaluación de los datos. Aconseja Stewart Butterfielduno de los fundadores de Flickr, ahora involucrado en una magnífica plataforma de comunicación interna llamada Slack, que es bueno exprimir cada bit de retroalimentación sobre tu producto. Eso no quiere decir más que hay que trabajar muy bien la información de la que dispongamos, obtenida a través de las interacciones.

Justamente Slack emplea gran parte de sus esfuerzos en recopilar y analizar todos los datos, lo que sin duda estimula su autoconocimiento como producto y como marca. Todo ello sin dejar de atender, sino todo lo contrario, a las personas que se van sumando a este proyecto. Esta política de atención a la gente que pueden ser tus clientes y tus prescriptores, es otra clave importantísima. Hablamos de aportaciones, críticas, puntos de vista… que te permiten mantener una evaluación permanente de tu trabajo, para reforzar decisiones tomadas y prescindir de otras.

Partir con un producto que merezca la pena, es una condición previa fundamental. Paul Buchheit, creador y desarrollador principal de Gmail, sostiene que un producto debe tener, al menos, tres cosas buenas y que el resto, sin que se descuide, no tiene porque tener un alto nivel como ese trío indicado. Este consejo puede o no puede ser interesante para cualquiera de nosotros, pero de lo que no hay duda es de que tu producto debe gustar y responder si aspira a que la gente se sienta involucrada como para opinar sobre él.

Sin contamos con un mínimo poder de atracción en tu entorno, como condición básica de partida, posteriormente vendría la interacción. Y si el diálogo genera mucha información, no hay duda ninguna, que[bctt tweet=” el punto crítico del avance de la empresa en el entorno digital se encuentra en el análisis de los datos” via=”no”]. Será en función de lo que vayamos concluyendo de los análisis efectuados, si vamos acertando o no.

¿Y todo es muy rápido? Pues sí, bastante. ¿Y estar valorando y analizando información constante y abundante, no nos retrasa?, puede pero descartar datos, más o menos valiosos sobre tu marca o producto, es como pasar delante de la Gioconda y cerrar los ojos. Tampoco, por lo tanto y como paso previo a lo anterior, haríamos bien descartando la interacción y el diálogo pues son el motor que genera una información muy valiosa que parte de las personas que se muestran interesadas por ti, para bien o para mal.

Los tiempos de los procesos, partiendo de la base que son tan variados como productos hay en el mercado, marcan en buena medida la celeridad con la que hay que valorar los datos y aplicar decisiones en mi producto. No es igual un servicio en internet, mucho más flexible que el de una empresa tradicional, que efectivamente los tiempos que marcan por ejemplo la aparición de un nuevo coche.

En este era de cambio digital, una de las líneas más interesantes es sin duda de lo que estamos hablando: el análisis y la interpretación de los datos. De ahí que el famoso big data esté dando tanto de que hablar cuando hay muchas cuestiones abiertas con relación al uso de esta técnica. Pero es cuestión de tiempo. Al final, obtener rápidamente detalles que me interesan sobre mi empresa, mi marca o mi producto, será una cuestión de coser y cantar. No nos despistemos.

 

 

Pon un prescriptor en tu vida

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La figura del prescriptor ha adquirido una gran relevancia en el desarrollo de las redes sociales. Conseguir que alguien hable bien de tu marca es importante, pero no es tarea fácil. Indagamos por qué en este artículo.

 

Reproduzco en mi blog otro artículo publicado en Informaria Digital y Agenda de Empresa (en papel). La figura del prescriptor ha adquirido durante estos años un valor incalculable en muchos casos, debido evidentemente al protagonismo ascendente de las redes sociales las que, como reguero de pólvora, se extienden y provocan crecimientos increíbles de la proyección de las imágenes de determinadas marcas, ideas o personas. Las empresas llevan ya tiempo valorando la importancia de que gente influyente en las redes sociales, ciudadanos y consumidores que gozan del favor de otras personas, las recomienden ¿Es eso fácil?

Me gustaría responder a esa cuestión hacia el final de mi artículo por lo que hay que mantener un poco más la atención. Recientemente Mark Zuckerberg (fundador de Facebook) ha decidido que es bueno leer al menos dos libros al mes. No sabemos si su gusto por la lectura viene de lejos o si lo ha adquirido ahora, pero eso es lo de menos para lo que voy a señalar. Su consejo está provocando auténticas convulsiones en forma de ventas de ejemplares. Y si no, que se lo pregunten a Moisés Naim.

Este escritor venezolano, autor de “El fin del poder (Debate)”, tuvo la suerte de que Zuckerberg recomendara el libro en el club de lectura que el joven Zuck ha inaugurado recientemente en su red social, club que tiene como nombre “A year of books”. En tres horas, la recomendación provocó que se agotaran todos los ejemplares que del libro había en Amazon y en la cadena de librerías estadounidense Barnes&Noble. ¡Uff, que pasada!, pero claro ni todos los prescriptores son Mark Zuckerberg, ni todas las recomendaciones surten tal efecto inmediato.

Para cualquier observador mínimamente pendiente de las cosas, las plataformas sociales de internet son auténticos torbellinos en los que la atención es un bien escasísimo. Cada minuto que pasa, por ejemplo, se publican 17 millones de tuits, lo que da una idea de lo difícil que es que un mensaje de un prescriptor favorable a tu empresa cale hasta el punto que genere mucha atención entre la gran masa. Otra cosa, además es, por contra, que no resulta extraño que el mensaje pueda ser contrario a los intereses de tu marca. No nos engañemos, lo negativo suele extenderse más y antes que lo positivo. ¡Que le vamos a hacer, somos así! Entonces, ¿qué podemos hacer? En primer lugar, no hay que practicar la estrategia de ese pájaro de apariencia tan simpática que es el avestruz que esconde la cabeza bajo la tierra como el que quiere pasar desapercibido. Desarrollar una actividad empresarial supone en muchas ocasiones asumir retos que llevan riesgos implícitos, y esto lo digo porque de nada nos valdría tomar la decisión de ausentarnos de un escenario como el de las redes sociales por el miedo a que me critiquen.

En la vida y en las redes sociales es importante que me quieran y que hablen bien de mi. [bctt tweet=”En la vida y en las redes sociales es importante que me quieran y que hablen bien de mi. “]Para avanzar en ese propósito ser útil es fundamental. Así que, la pregunta que me tengo que hacer como marca es: ¿soy verdaderamente útil para la gente? y subsiguientemente, ¿en qué demuestro mi utilidad?, lo que equivaldría a subrayar mi ventaja competitiva. La segunda tarea que deberíamos encarar si queremos que la gente nos prescriba es ayudar, pues no hay nada mejor que demostrar que me interesas por lo que me pongo a tu disposición. El juego del diálogo en las redes sociales debe ser franco. No debes impostar nada, pues puede que lo que pretendas dar a entender esconda una debilidad que saldría a flote antes o después. Y por último crecer… La notoriedad es un fin que toda marca persigue. Puede ganarse fuera de los medios sociales (social media) y luego ampliarse en ellos; o puede fraguarse en internet y posteriormente llamar la atención de los medios tradicionales.

La manera en que la web social ayuda a encontrar al prescriptor o prescriptores que necesitas es acometer, en el largo plazo, una estrategia de social media que llame la atención de estos. Encontrar al Mark Zuckberger de tu sector puede ser un regalo que reforzará sin duda tu marca en las redes con consecuencias positivas para tu negocio. Saberlo está bien, obsesionarse no vale la pena, porque tu éxito depende de muchos factores, y éste es solo uno. Ah, y me preguntaba yo al principio: ¿es esto fácil? No, pero lo que más satisface es lo que más cuesta conseguir, ¿verdad?