La complejidad digital bien resuelta es el camino del éxito

Muchas empresas, en mayor o menor medida, se encuentran en procesos de transformación digital, de forma pretendida algunas o, lo que es peor, sin saberlo (muchas me temo). La complejidad a la hora de desarrollar las propuestas de negocio es un problema persistente, tanto en las empresas que nacieron en plena era digital, asumiendo sus reglas y herramientas, como en las que vienen de atrás y entienden el cambio digital como obligatorio,

Pero ¿qué podemos entender por complejidad digital? Sería el desafío que tenemos delante a la hora de encajar bien el reto de atender adecuadamente las necesidades del cliente consiguiendo la rentabilidad deseada. Normalmente esta situación se ve claramente en las plataformas netamente online cuando se pone en riesgo el escalado… Y pensemos por ejemplo en cualquier negocio de comercio electrónico.

En este tipo de actividad la claridad y diligencia con la que el cliente adquiere su producto y el tiempo que transcurre hasta que lo tiene en sus manos, son factores determinantes. Las alteraciones en los gustos del mercado, la constante renovación tecnológica y los avances de la competencia, exigen cambios permanentes en nuestra plataforma de ventas. Y por supuesto, no nos despistemos, en toda la empresa en general, especialmente en sus operaciones. Debemos asimilar que las operaciones y la plataforma digital están interconectadas.

Los negocios de la era digital, se sea startup o empresa con legado, están siempre sujetos a virajes. Serán de mayor o menor entidad, pero hay que encararlos y darle soluciones optimizadas. Para determinar bien el alcance del reto, debemos contar con datos suficientes, algo implícito en cualquier empresa diseñada digitalmente en mayor o menor medida. Desde un Google Analitycs hasta sensores, nuestras actividades se traducen en datos a analizar y de los que extraer conclusiones para nuestras decisiones.

Los virajes meditados en la proporción necesaria nos sitúan ante la complejidad digital. Son desafíos en cuanto a operaciones y organización fundamentalmente. Para superarlos en tiempo y forma (corto plazo) es obligado tener un conocimiento importante de cuáles son las operaciones fundamentales que están en mi ‘core business’. Así sabremos descartar lo accesorio de lo esencial.

Se trata de elegir una base ya construida en nuestra estructura de operaciones, reutilizar determinados recursos y prescindir de otros. Como casi siempre, el escollo fundamental procede de las personas de la organización, bien de los líderes que no han entendido bien la situación que exige cambio, bien del resto de la empresa porque se aferran a las ‘soluciones de siempre’.

Del tino con el que se tomen las medidas adecuadas, dependerá nuestra capacidad de resolver la complejidad digital. Este tipo de situaciones serán recurrentes. Siempre habrá necesidad de encarar virajes dado que el ecosistema digital lleva implícitas alteraciones constantes: bien por la aparición de nuevas tecnologías o por los cambios de hábitos. Adoptar una filosofía y un protocolo de actuación adecuados son la garantía que nos permitirán leer bien la situación y adoptar las decisiones oportunas.

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