El exceso de corporativismo en el uso del social media es negativo para los intereses de las empresas

He comentado en alguna ocasión que las empresas están confiando en algunas personas (los community managers) para, cuál 'llaneros solitarios', abrirse un hueco en el intrincado mundo del social media. Sin duda de ningún tipo, esto representa un avance que hay que valorar mucho puesto que es un punto de partida desde el que evolucionar. Pero es adecuado también plantear la contraindicación que pudiera presentarse en este tipo de decisiones.

La primera y principal, a la que me refiero en este post, es el corporativismo. Podría asimilarse la presencia del responsable en social media como una fórmula de difusión clásica de la imagen corporativa de las compañías, salvo que mediante por nuevos canales. Es lo que finalmente se suele concretar en: elaboración de posts muy publicitarios que hablan de la empresa solamente, o perfiles en Facebook o presencia en Twitter que marca demasiado las distancias con los usuarios de estas plataformas… Entiendo claramente que hay dos motivos principales por los que esto es así:

  •  falta de conocimiento de los nuevos encargados de estas tareas relativos al uso y filosofía de los medios participativos
  • y, de otro lado, el interés de sus jefes por que las reseñas de la marca sean siempre positivas.

Jeremiah Owyang, un tipo al que cualquier interesado en estos asuntos debería seguir, plantea en este post algo en lo que estoy básicamente de acuerdo: el trabajo corporativo de cara a los medios participativos es una garantía para aumentar la sensación de control ( cosa que efectivamente es imposible lograrla en su totalidad) aunque no aporta la riqueza que sí otorgan otros niveles de interacción, como los clientes, los cuales, por otro lado, incrementan el nivel de riesgo para la dirección que asiste dubitativa al nuevo panorama de comunicación y sus usos.

Comprendo que, por encima de todo, la cuestión de la utilización de los medios participativos en las empresas es un proceso que requiere una lógica evolución que demanda tiempo. En ese sentido, parece claro que estamos sometidos a una dinámica de prueba y error. Comentaba en mi post de ayer que la vida es imperfecta y los social media también. Obviamente cualquier proceso de prueba y error debe estar diseñado con una estrategia positiva que contemple las características del fenómeno de la web social y los intereses de la empresa. No se trata de ir a 'tontas y a locas'.

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