El gato del gurú o la consolidación de las costumbres y lo que dificulta el cambio

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Leía el otro día una historia de monos que contaba Pilar Jericó, muy curiosa, cuando topé con ésta otra que no le va a la zaga. Se trata de un pequeño cuento de Anthony de Mello, un religioso jesuita, nacido en Bombay en 1931 y fallecido en Nueva York en 1987. El relato va sobre la consolidación de las costumbres y lo difícil que luego supone erradicarlas. El breve cuento dice así:

“Cuando, cada tarde, se sentaba el gurú para las prácticas del culto, siempre andaba por allí el gato del ashram ( lugar de meditación )distrayendo a los fieles. De manera que ordenó el gurú que ataran al gato durante el culto de la tarde. Mucho después de haber muerto el gurú, seguían atando al gato durante el referido culto. Y cuando el gato murió, llevaron otro gato al ashram para poder atarlo durante el culto vespertino. Siglos más tarde, los discípulos del gurú escribieron doctos tratados acerca del importante papel que desempeña el gato en la realización de un culto como es debido”.

La cuestión queda clara. A veces se hacen las cosas no se sabe bien por qué, pero se hacen y luego cuesta la misma vida cambiarlas. Si es que se puede.

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