Si no tienes en cuenta la conversación en el negocio digital, pierdes el foco

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El por qué la conversación ha pasado a ser tan sumamente relevante en el mundo de internet y se ha convertido en la piedra angular de la estructura de las nuevas fórmulas de comunicación, tiene para mi una explicación bastante sencilla. La conversación es una capacidad común en nuestras vidas, muy rica en matices, que dice bastante de lo que somos y de lo que pretendemos. Incluso en los casos de conversaciones vacias que se llaman, aquí también.

 

El hecho de que las relaciones como base sobre la que se sostienen las conversaciones se hayan convertido en clave en la economía generada en torno a la web participativa, nos indica igualmente que la realidad digital refuerza el incontrovertible valor humano del acercamiento a través de la comunicación. Dos personas no pueden pretender entenderse si por lo menos no conversan. En el mundo del negocio, y del negocio digital, si no tienes en cuenta la conversación has perdido el foco completamente.

 

En el mundo de las relaciones personales, la aportación de valor hacia el otro viene a través de lo que comunicas en un encuentro y mediante una conversación. En ella puedes encontrar muchos elementos verbales o no verbales que pueden orientarte sobre tu interlocutor. En el escenario digital, tambien es determinante la aportación variada de matices que pueden ser determinantes con respecto a lo que das y obtienes.  Y todo ello, se orienta a través de lo que dices y lo que ves, oyes o lees.

 

Por lo tanto, procurar estar pendientes de la conversación, al fin y al cabo, es la mejor forma de ser determinantes en los procedimientos que estamos estableciendo para hacer negocio en nuestros días, (los negocios) que es de lo que suelo hablar en este blog. Podríamos decir que si dialogas y atiendes el diálogo, aportas cosas interesantes y propones otras más interesantes aún, puede que hayas encontrado el camino para ser determinante en tu apuesta.

 

Para escribir este texto me he inspirado en:

 

Internet es el espacio que nos fuerza a superar la crisis y aporta soluciones

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La llegada de un nuevo año siempre implica el ejercicio que yo no he hecho de pensar qué hacer de nuevo y qué conseguir, de una vez por todas. Ya digo que yo no he hecho ese ejercicio, por lo que realmente mi objetivo en este post no es tanto hacer valer la oportunidad del arranque del año como excusa para avanzar en la idea de cambio, como la idoneidad per se del cambio como estímulo en cualquier momento para la reformulación de ideas o la adquisición de nuevas con el objetivo final de mejorar.

Las ideas requieren medios para realizarse. Y este mundo en crisis necesita ambas cosas, ideas y medios. La gran fortuna de nuestro tiempo es que contamos con una plataforma global que nos proporciona a su vez muchas herramientas que nos facilitan y nos guían hacia un nuevo escenario. La meta no es la arcadia feliz. Realmente el camino es el objetivo en si. Lo realmente necesario es solventar aquello que no funciona y reemplazarlo por innovación.

La crisis nos pide a gritos un cambio. Internet es donde se concitan las novedades que nos encaminan hacia 
el nuevo escenario. Pensemos en un hecho concreto: las empresas viven momentos críticos para los que las medidas de siempre se antojan insuficientes. No basta con ahorrar gastos y saber invertir lo poco que se pueda, que también. Las empresas se ven en la obligación de refundarse de alguna manera cuando el mercado cambia y cuando la economía exige nuevos y mejores patrones de productividad. Y todo con un marchamo social, de participación, muy grande.

El gran protagonismo de las personas a través de internet es motivo y estímulo más que suficiente para modular el cambio. La reflexión y la acción se concentran casi de manera indisoluble puesto que no hay tiempo, o debido a que los tiempos de respuesta se acortan tanto que no hay reflexión que no exija un acción inmediata. Es el sino de nuestro tiempo. El hecho es que la crisis nos obliga a actuar e internet nos está diciendo por la vía de los hechos, que los cambios se tienen que producir a través de la red. Porque la red es el medio a través del que cambio social y económico se está produciendo; y al mismo tiempo la manera a través de la que encontraremos las fórmulas para superar el actual estado de cosas.

El factor suerte, un buen aliado para crecer en internet. ¿No crees?

Suerte

En estos momentos tengo más de 1.500 seguidores en Twitter, mi blog se sitúa en torno a los cien lectores diarios, o visitadores, y unas 600 personas me han declarado 'amigo' en Facebook, al tiempo que mi imagen y enlaces transitan además por otras rutas del entorno del social media que la mayoría de las ocasiones no alcanzo a seguir… La vida en este parte del mundo, a mi modo de ver, refuerza la idea de los encuentros fortuitos que en inglés tiene un nombre bien sugerente: serendipity.

¿Por qué iniciativas destacadas se pierden  muchas veces por los desagües del timeline y cosas aparentemente sin sentido alcanzan mucha popularidad y un crecimiento vertiginoso en la red? Este planteamiento desde el punto de vista de los contenidos me parece de lo más pertinente, como la conexión que suponen los propios contenidos con las personas: el cemento y los ladrillos de las construcciones digitales. Una idea, un producto, un software sale a la palestra y determinada gente opta por hacerse eco… El flujo de enlaces crece y personas y propuestas van generando un crecimiento imprevisible e incontrolable que, a veces, tiene una duración muy breve y otras crece hasta tener 600 millones de personas, como ocurre con Facebook.

La suerte, lo fortuito adquieren un gran protagonismo en estos procesos, o por lo menos a mi me lo parece. Nadie puede controlar por qué es de esta o de esa manera pero de buenas a primeras hay algo que crece ( a veces durante un determinado tiempo en ocasiones, para luego morir) y otras que no atraeen la atención en absoluto.

El hecho es que lo vi en ese momento (lo que sea), me gustó, lo repliqué y alguien siguió en esa línea. Más conexiones, en cierta medida, supone más presencia del factor suerte. La novedad, la calidad, el trabajo bien realizado son, como se dice en español, igual que el valor que se le supone al soldado. Grandes productos se perdieron por vertederos digitales y otros, incluso de menor calidad, crecieron y se fortalecieron en la medida que los encuentros entre ideas y personas lo favorecieron… ¿Qué pasa aquí? No creo que nadie lo sepa. Lo que sí que se es que esto es imprevisible, como la vida misma. Y hay hasta quien quiere controlarlo. ¡Qué moral!

La clave en una estrategia multicanal es lograr la cohesión de los contenidos respetando la variedad

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La variedad de canales, la diversidad y la enorme cantidad de contenidos existentes hoy en día tienen un límite negativo, que es la infoxicación como recientemente ha escrito Cristina Aced, pero afortunadamente poseen  muchas otras virtudes como la riqueza de opciones para avanzar innovando en las parcelas que se vean oportunas. Sea como fuere, y como todo en la vida, en el entorno de la web social en este caso nos encontramos con pros y contras, si bien los que apostamos por esta alternativa vemos más beneficios que perjuicios dentro de que estamos en un proceso evolutivo que viene regido por internet y la tecnología que existe a su alrededor. Substraerse a ese dinámica creciente es ilógico y contraproducente. No se puede ir en contra de una tendencia que mayoritariamente están marcando cientos y cientos de millones de personas a lo largo de este mundo, día a día, minuto a minuto.

Culturamente, y dentro de esta tendencia evolutiva, estamos cambiando un chip bastante importante relacionado con la disyuntiva del control y el descontrol acerca de la información. El mundo ha sido y es inabarcable, pero las jerarquías siempre han intentado y siguen haciéndolo, acceder a un escenario en el que desaparezcan al máximo posible las fisuras por las que entiendan que se corre el riesgo de perder capacidad de controlar la situación. No sabemos cuanto tiempo se podrá mantener este propósito, pero probablemente haya que plantear una ecuación en la que se llegue a la conclusión de que las dificultades que impliquen el desarrollo de una sociedad democrática hiperconectada, se compensen con la abundancia y riqueza de aportaciones que añade. Así, la tragedia que muchas empresas perciben cuando las critican abiertamente en internet se vea compensada por el logro de muchas ventajas para mejorar su quehacer. Es cuestión de trabajar y gestionar adecuadamente el entorno de emisión y conexión de contenidos en el que se ubican ahora todas las organizaciones con el fin de adaptarse a las nuevas circunstancias y aspirar a obtener mayor rentabilidad.

En esa línea de trabajo, un aspecto que me parece de lo más interesante es el de cohesión de los contenidos en los distintos canales, como apuntan en este blog llamado Virginia Miracle. Realmente la variedad es un hecho y la tendencia de nuestros esfuerzos tiene que ir dirigida hacia el logro de una pretendida cohesión, que nunca se logrará al 100%. Cohesión de argumentaciones, mensajes, líneas corporativas, enfoques de las marcas… Esto, bajo mi punto de vista fácil no es, pero en la medida que logremos una homogeneidad patente sin llegar al extremo de que pierda la riqueza de la variedad (que esa es otra), estaremos yendo en la línea adecuada.

Internet es ya el centro de nuestras vidas, aunque es algo que aún se percibe de forma difusa

La incidencia de internet en nuestras vidas es muy grande, pero todavía es un hecho que no ha traspasado definitivamente la aceptación popular como tal. Todavía la red se contempla como un fenómeno nuevo al margen de nuestra vida cuando realmente es parte de ella, y cada vez más. La presencia extraordinaria de las personas a través de la web social está acelerando el proceso, pues no hay una razón de mayor peso que entender que nos familiarizamos con las cosas en la medida que las usamos.

El fenómeno de la internet de la participación no lleva apenas 15 años, período de tiempo que no da margen suficiente como para que la familiarización se haya completado. Realmente lo que se está produciendo en estos momentos es un fenómeno masivo de emigración hacia la vida digital para, como conclusión y por lógica, conpartirla con la vida analógica. El gran paso consiste progresivamente en ir realizando más y más operaciones de nuestra vida real en la parte online.

Comprar, alquilar cualquier cosa, comunicarnos vía teléfonica, ver la televisión, oir la radio, estar en contacto con la familia, con los amigos, conocer a gente, desarrollarse profesionalmente… Son muchas las tareas y hábitos de ocio que se ubican ya en la red. Así que trabajo y descanso se afianzan en internet, lo que genera una realidad tan contundente como que una economía tan importante como la francesa tiene en internet a su sector más importante que supone un 3, 7% del PIB ( unos 72.000 millones de euros) en 2010.

La gran avalancha de personas interactuando en las distintas plataformas de internet representan un empuje dinámico de una intensidad tal, que la precisión no es la característica que mejor defina tal movimiento. Y me refiero a que al ser un fenómeno tan novedoso como contundente, existen muchas incertidumbres que por ejemplo preocupan a las empresas, como se puede desprender de este post de Joaquín Mouriz. La cuestión es que para muchas marcas internet representa una oportunidad inevitable, pero que no les da la estabilidad a la que estaban acostumbradas anteriormente. En buena medida, las empresas han llegado a la conclusión irreversible de que hay que estar en la web social, pero no saben definitivamente cómo.Se trata de un peaje que todos tenemos que pagar, pues efectivamente tener el hueco obligado aquí significa aceptar el juego de la prueba y error.

Las peripecias de Charlie Sheen muestran la pugna acerca de la influencia entre TV e internet

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Tengo que comenzar diciendo que a mi me encanta 'Dos hombres y medio' y que, por lo tanto, me llama mucho la atención la marcha de los acontecimientos en torno al que fuera su principal actor, Charlie Sheen que, recientemente, ha sido despedido por la Warner. La productora ha argumentado el carácter indómito de Sheen, y muy especialmente la dificultad de controlar sus salidas de tono expresamente relacionadas con su gusto por las juergas y todo lo que llevan consigo. Charlie Sheen ha planteado un pulso a la Warner al solicitarle vía pleito un total de 100 millones de dólares. Nada raro en este mundo y más especialmente en los EEUU.

Dentro de este asunto, me llama especialmente la atención la pugna en términos de influencia entre medios como tv versus internet, . ¿Cuál es el más poderoso? El hecho es que @charliesheen está camino de los tres millones de seguidores en Twitter y se ha abierto un hueco en ustream. La tele, por supuesto, le ha dado mucho dinero hasta convertirlo en un hombre muy rico, mientras que internet sostiene su imagen que caería en picado de aquí a unos meses una vez que desapareciera de la pequeña pantalla. Internet, sin duda, la va a mantener arriba mientras que logre otro hueco en alguna serie, que imagino será su alternativa más lógica. Mientras tanto la tele e internet libran su batalla.