Del “costumer journey” al “costumer engagement”

Como si del viaje de Ítaca se tratara, lo que importa en primer lugar dentro de la arquitectura necesaria para poner las bases de la transformación digital es trazar y entender el viaje que hace el cliente, esto es, el “costumer journey”, Tras su análisis estamos ya en condiciones de plantear y desarrollar el “costumer engagement”, que podríamos entender como la zona estable de las relaciones de la marca con las personas.

El estudio del viaje que realiza el cliente nos dará las pistas suficientes para enfocar nuestras interacciones con él en el largo plazo.  Este proceso se fija una vez hemos aclarado cuestiones de por qué, para qué y cómo el cliente establece vínculos con nosotros. En el “costumer journey” comprobamos las pistas que deja y en el “costumer engagement”, podemos contar ya con la suficiente experiencia para levantar la arquitectura digital.

Los medios digitales tienen la facilidad en su propia esencia de promover el tránsito entre el costumer journey y la fase del engagement. Pero es más, el sentido que tiene lo digital es que su funcionamiento más cabal se tiene que habilitar para que los proyectos de transformación digital valgan para algo. Es decir, evitar situaciones como las que se dan en organizaciones que si apuestan por una línea de desarrollo de innovación de su actividad, pero sin cambiar la filosofía de su trabajo que está anclado en la visión industrial.

La arquitectura digital tiene dos pilares fundamentales. Por una parte la tecnología y por otra el negocio. En ambos apartados, es determinante la influencia de las personas de la empresa en la que estamos desarrollando el proyecto de transformación digital. Los empleados y la dirección representan la dimensión humana que sostiene y puede llevar a buen puerto nuestro propósito de cambio digital.

Hasta la fecha, el divorcio entre la tecnología y la visión de negocio era patente. Con la transformación digital, esa separación es poco menos que imposible. Es muy recomendable avanzar en un enfoque conjunto, dentro de la misma empresa que se base en: criterios y medios compartidos con el fin de alcanzar unos resultados que son de todos al fin y al cabo.

En resumidas cuentas, de lo que se trata es de conocer bien al cliente, bien en la fase del viaje, bien en la parte de interacción, que es la que más interesa. Es para lo que se utilizan herramientas y procesos como la analítica de datos, el big data, la inteligencia artificial o el machine learning. Trasplantado a una organización tan avanzada como Amazon, estos instrumentos se orquestan desde el enfoque del mejor servicio al cliente con claras consecuencias en el trabajo de los empleados de esta multinacional. Un hecho que se detalla a la perfección en este post de Microsiervos.

La visión y la misión de la transformación digital, a pesar de lo que pueda pensar mucha gente, jamás recae en las máquinas por muy automatizadas que estén y muchas tareas que realicen. Mientras que no se demuestre lo contrario, la base de la generación y desarrollo de los cambios digitales tienen que ver más bien con las personas. Tanto las de dentro (los miembros de la plantilla) como los de afuera (los clientes). Para acompasar bien entre los distintos elementos que se tienen que coordinar en la nueva empresa que nace tras la transformación digital, hay que tener un hilo conductor que liga lo de afuera con lo de dentro, tanto sean personas como instrumentos o procesos, algo que puede llevarse a cabo a través del storytelling.

 

 

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