La prioridad del líder digital: cuidar las relaciones entre los agentes del cambio y “la vieja guardia”

Al final se trata de relaciones entre personas. De eso depende el éxito o fracaso de cualquier planteamiento de cambio digital en una organización. Mientras no vivamos en un mundo de ciencia ficción, el panorama que tenemos por delante cuando se trata de la transición digital es conectar personas. No hay ninguna otra receta mágica siempre que se cumpla una serie de requisitos obviamente. Pero el enfoque humano es primordial, especialmente para el líder digital. Si asumimos, como se debe, que la innovación tecnológica es cosa de personas, vamos por el camino adecuado. Si consideramos que estamos ante un asunto de tecnología en exclusiva, nos estaremos equivocando.

 

Si planteamos una situación de una empresa que ha decidido iniciar un proceso de cambio digital, la inversión tecnológica realizada es, no obstante, un punto de referencia básico. Eso no se puede negar. Pero no por ello nos encontramos ante la razón o la consecuencia de por qué hacemos la transformación. Estamos centrados en los recursos. Alcanzar una decisión sobre qué tipo de hardware o software necesita nuestra empresa es fruto de un estudio sobre el terreno en función de los objetivos que pretendemos alcanzar. El quid de esta cuestión se encuentre en los datos que vamos a analizar. Estamos hablando de tomar algunas decisiones sobre la información a nuestro alcance, pertinente o no, antes de pasar por el filtro de una serie de algoritmos preparados para estudiar la situación que pretendemos analizar.

 

La estrategia que ha decidido poner en marcha la empresa nos marca la hoja de ruta y la filosofía que preside nuestra determinación de cambiar la organización. Se trata de adaptarse de la mejor manera posible ante las exigencias del entorno digital. En este enfoque aunamos los recursos tecnológicos ya citados y por supuesto a las personas que van a protagonizar la nueva etapa de la organización. En la parte de las personas dentro de nuestra estrategia global, nos vamos a encontrar con personas de “la vieja guardia” y con los agentes del cambio. El papel del líder digital es atemperar las relaciones entre ambos sectores. Podemos encontrarnos a gente que lo justifica todo por el cambio digital y sin embargo, en el otro lado, nos hallamos con los que frenan.

En la parte reticente, es posible que localicemos a gente que no es que tenga un avieso interés por torpedear la transformación. si no que personifica una serie de limitaciones como los de la edad. Es posible en este caso que nos topemos con profesionales muy válidos, con una gran experiencia pero que llegan tarde al mundo digital. No podemos prescindir de estos, puesto que suele ser gente muy valiosa que nos puede valer para aportar ideas que tienen que posteriormente definirse desde la óptica digital. Aquí es donde nos encontramos con un punto de fricción muy importante. Nos situamos ante un panorama en el que la cuestión es hacer lo que es necesario para el beneficio de nuestra empresa, pero de otra manera. El objetivo es el mismo, pero cambia el proceso. Es aquello de que antes tomábamos decisiones según la experiencia y con algunas referencias objetivas, y ahora cualquier decisión debe estar avalada por el análisis de datos.

 

El apartado de los recursos humanos no es sencillo para el líder digital puesto que, de un lado, nos encontramos con la gente de siempre de la empresa que, como vemos, tiene problemas para adaptarse. Y, por otro, no es sencillo localizar dentro de la empresa, o fuera en el mercado, a los profesionales digitales que nos van a ayudar a convertir nuestra organización en un ente digital. Existe una constatación, al menos en España, de que no hay especialistas en big data o inteligencia artificial en número suficiente para atender todas las demandas del mercado. Esto supone sin duda un freno que se irá relativizando con el paso del tiempo puesto que de forma clara las universidades y otros centros formativos ofrecen muchos cursos que están capacitando a los profesionales ante los nuevos retos digitales.

 

El timón se puede poner en una dirección u otra, eso sí, dentro del océano digital. Está claro que no podemos cambiar el sitio por el que navegar, pero sí la velocidad o la orientación… eso depende de cada empresa o de los líderes digitales que encabezan los proyectos. La conformidad de que vamos o no por la buena ruta, nos lo irán diciendo los resultados que arrojan las nuevas fórmulas de desempeño digitales. Si sube nuestra facturación, si nuestros clientes nos compran más y si nuestros costes se reducen, vamos por la senda deseaba. Este es el termómetro que siempre tendremos activado para juzgar nuestra determinación de convertir nuestra empresa en digital.

Sin comentarios todavía.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


A %d blogueros les gusta esto: