Valores “no tecnológicos” necesarios para el profesional de la era digital

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Resulta interesante plantear de forma esquemática cuáles son los valores que son recomendables para los trabajadores y las empresas que se adaptan al entorno digital, más allá de las capacidades y conocimientos tecnológicos de unos y las inversiones de las otras. De entrada, se puede concluir que las características relacionadas con el comportamiento y la orientación cualitativa son más determinantes, incluso, que las técnologías. Veamos:

  • Orientación al cambio: si hay un hecho patente en cualquier proceso de evolución de la empresa hacia lo digital, ese es el cambio. Y no siempre es fácil tener actitud positiva y proclive a las modificaciones, algo básico y permanente  en los procesos digitales. Por eso, la orientación al cambio de ser un atributo deseable pasa a ser un atributo imprescindible.

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  • Pensamiento enfocado hacia el futuro: es muy importante tener en la cabeza la meta final por la que peleamos. Es decir, todo por lo que se trabaja hoy es para alcanzar un escenario ideal mañana. Cuando diseñamos un cambio digital, planteamos un panorama que en el momento presente no existe.
  • Actitud transformadora: el motor del cambio reside en las ganas de transformar lo que tenemos. Las ganas de buscar una forma mejor de hacer las cosas, es lo que nos imprime fuerzas para conseguir lo que nos hemos propuesto en nuestra dinámica de trabajo en el largo plazo.
  • Adquisición de habilidades a través de equipos transformadores: las empresas que aceptan el reto digital se ven obligadas a generar equipos de trabajo motivadores que, además, permitan a sus componentes conseguir las habilidades que la empresa necesita en su propósito de reinvención. El crecimiento de las personas está en función de su propia libertad creadora y de los objetivos de negocio la compañía para la que trabaja.
  • Enfoque en el cliente: la visión de avance en el escenario competitivo actual se centra en el cliente, lo cual no representa una novedad salvo que pensemos que el cliente de hoy es muy diferente al de hace tan solo diez años debido, fundamentalmente, a las redes sociales dentro de la internet de la participación. Buscar el camino de tu cliente es la manera de saber más de él y de atender mejor sus deseos presentes y futuros.
  • Respuesta rápida: esta habilidad se centra de manera muy especial en el comportamiento del mercado influido por las redes sociales. Las respuestas en el mundo online exigen tiempos muy cortos. Y no es solo responder para pedir perdón por un error denunciado públicamente, sino que se trata también del tiempo que emplea una empresa en cambiar cosas que han sido criticadas y que, de permanecer, influirán negativamente en su reputación y en su negocio.
  • Adaptación al medio: el profesional de los entornos digitales puede triunfar en la medida que, como se desprende de alguna anotación anterior, sepa adaptarse a un medio cambiante. Es, por establecer un ejemplo tecnológico, como el diseño responsive, capaz de adecuarse tanto a una web como a una tablet o un móvil.
  • Interiorización del modelo de cambio: la manera de estar bien en la vida es asumiendo que la vida es cambio. Esa filosofía es aplicable a las empresas que cambian como exigencia constante del entorno. De esta manera, si no asumes que nunca más tendrás un proceso estable de producción en el largo plazo,  es muy difícil avanzar.
  • Flexibilidad para conectar con el entorno: pero no se trata de los cambios dentro de tu propia compañía, sino de los que se dan en su entorno también. Más aún, la cuestión es que lo externo es lo que realmente te fuerza a cambiar, antes incluso que las propias decisiones internas. Si los clientes, tus clientes, no cambian en sus hábitos de compra, por qué razón tendría tu empresa que modificar su modus operandi, pero claro los clientes no hacen más que cambiar últimamente en su forma de comportarse.
  • Trabajo en equipo vs solitario: el talento de la era digital es un talento conectado, pero no solo nos referimos a la conexión a internet por distintos aparatos, sino a la manera en la que los profesionales desarrollan sus funciones hoy, que también está conectada con muchas personas. El llanero solitario no es productivo hoy en día, su forma de trabajar no es de esta época.
  • Decisiones basadas en hechos y datos: las decisiones intuitivas con las que se pavoneaban los ejecutivos con mucha experiencia están de capa caída. Lo realmente necesario es tomar decisiones según los análisis de datos que efectuamos, los cuales nos permiten obtener la información esencial para tirar por un camino u otro. Siempre.
  • Visión global: a pesar de que estamos inmersos en visiones muy parciales por mor de la especialización, lo que realmente le otorga valor al producto es la perspectiva global. Por eso, lo más recomendable es que la cadena de valor se desarrolle según una aportación lo más respetuosa con el sentido global del producto.

Lo bien cierto, dicho lo dicho hasta ahora, es que los trabajadores digitales no son exclusivamente tecnólogos, sino que tienen que tener otras capacitaciones de tipo cualitativo. Y si bien es verdad que la especialización tecnológica es muy importante, finalmente lo que termina siendo determinante es otra serie de valores como los que hemos estado analizando aquí… Es llamativo señalar que la formación en tareas como programación y robótica, por ejemplo, se pueden adquirir en cursos regulares en muchas instituciones educativas, pero para aptitudes como las señaladas en este post hay pocos cursos. Quizás esta situación brinda una oportunidad a aquellos que quieran aportar este tipo de formación más cualitativa.

Lecturas 

Winning the Digital War for Talent

The new tech talent you need to succeed in digital

 

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