La tecnología necesita adeptos para su avance, la misma tecnología que puede convertirlos en recursos amortizados

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Si nos planteáramos un debate necesario, podríamos decir que la idea de la tecnologización de las empresas implicaría una gran discusión en la que se deberían involucrar en gran medida todos los componentes de la empresa, desde el más importante hasta el que menos relevancia tiene según la jerarquía. Pero muy probablemente, la discusión con respecto al avance de la innovación solo responde en la realidad a las cúpulas. Es normal, aunque eso restringe bastante la eficacia de cualquier postulado pro-tecnología. La dificultad de los procesos de cambio es salvable en la medida que la apuesta sea lo más general posible.

La motivación como motor que favorece el cambio tecnológico plantea en el horizonte una serie de temores como el papel que finalmente terminarán jugando las personas. Este artículo de George Westerman, investigador del MIT, profundiza en esta línea. Su conclusión más destacada es el valor irrenunciable de los profesionales, especialmente de los mejores. La capacidad de las empresas de poder contar con ellos y retenerlos será, si cabe, uno de los aspectos más determinantes cuando de forma progresiva, más y más de las tareas productivas cuentan con máquinas que reducen la mano de obra. El reto futuro a niveles globales se abre obligatoriamente a conceptos como el ocio…

Según el Informe del Estado de la Transformación Digital de 2016, elaborado por Altimeter, hay dos razones principales que destacan los directivos de una encuesta que da pie al informe. Estas son: la transformación tiene sentido en la medida que nos permite conocer a los clientes; y por otro lado, es fundamental que conozcamos nuestro ROI de la manera más fidedigna posible, gracias a la evaluación de la infinita información recogida a través del big data. Sobre esos dos planteamientos tan esenciales sería, por ejemplo, cómo yo enfocaría la pretendida involucración de cualquier equipo humano.

adaptive-images¿Qué necesitan nuestros clientes de nosotros y cómo la inversión tecnológica va a permitir que confirmemos el retorno de nuestra inversión? Sin duda, el conocimiento de los comportamientos de los clientes es, de sobra, el principal estímulo para unir criterios. La constatación de los datos, a través de análisis, es lo que nos permite conocer si vamos por el buen camino. De forma más específica, hay que descender a calibrar la manera en la que ha cambiado el acto de la compra. Por ejemplo, cita el informe, los teléfonos móviles están siendo determinantes en los procesos de compra e interacción, superando al clasicismo de las web como puerta de entrada única.

Google afirma que la acción de compra por el móvil en el entorno digital, se fractura en numerosos ‘micro-puntos de contacto’ en los que el denominador común es la búsqueda de opiniones y experiencias compartidas. La movilidad no es el único sistema que está definiendo los comportamientos de los consumidores, pues empiezan a estar en alza el internet de las cosas o la realidad aumentada, las cuales irán adquiriendo progresivo protagonismo en los próximos años. Sobre estas bases (movilidad, internet de las cosas y realidad aumentada) se trabaja en los modelos de negocio del  futuro más próximo.

La complejidad de las nuevas plataformas nos exige máxima involucración y liderazgo. Estos dos apartados son determinantes para enfocar adecuadamente cualquier proceso de cambio en los entornos digitales. Obviamente se da por sobrentendida la capacitación de los profesionales. En este punto la parte humana de la transformación digital choca con la creciente presencia de la maquinización, proceso que justamente permite disminuir la presencia de las personas en los procesos productivos. Esta contradicción abre una gran reflexión sobre la inteligencia artificial.

Los empleados están siendo juzgados por analítica de datos, algo que empieza a ser muy común en empresas como Amazon, lo que también hace resquebrajar el enfoque de la involucración. Así son las cosas de la vida: “quien bien te quiere te hará llorar”, la tecnología necesita adeptos para su consolidación, la misma tecnología que puede convertirte en recurso amortizado. Esta contradicción abre el debate moral y también la manera en la que estamos creando un sistema de producción nuevo en el que, de momento, la acción conjunta hombre máquina es primordial, pero ¿hasta cuándo? Esa es la gran pregunta.

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