Ha nacido Fernando, mi hijo. Soy un hombre feliz

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Fernando

Hoy este blog cambia de rumbo una barbaridad, porque tengo algo personal que contar que bien lo justifica. La vida me ha traído a Fernando, mi hijo, que ya tiene dos días. Forma “la parejita” perfecta con su hermana, Beatriz, que va por cinco años. Fernando es un  regalo de tres kilos y 50 centímetros, más lindo que el Sol y las estrellas juntas. Su madre, mi mujer Antonia, lo ha portado sus nueves meses de rigor y ahora es una mujer dichosa, dolorida aún por otra cesárea, pero a la que todo esfuerzo le merece la pena cuando le mira la cara y lo arrechucha un poquito en su regazo.

Todo lo que ha transcurrido hasta ahora se guarda en forma de impresiones en mi cerebro y de sensaciones a través de mi corazón. Fernando es una ayuda para seguir descubriendo lo bonita que es la vida a pesar de todo. Yo estoy aprovechando los minutos para expresarle mi amor sin exigencias de retorno. Le hablo y parece que hace por oírme. Me transmite bondad. Me llama a la tranquilidad. Me ayuda a hacerme fuerte. Me da argumentos para ser mejor y para pelear por el futuro. Fernando es algo grande, un regalo de la vida.

Y me hace muy feliz también ver a su hermana Beatriz como lo acaricia. Es impresionante comprobar como esta hija mía le expresa con dulzura su amor. Está nerviosa por acercarse a él cada vez que acude a la habitación de la clínica de Sevilla donde ha nacido. Lo visita con movimientos de manos, brazos y saltitos nerviosos. Pero cuando se acerca a la cuna, templa sus expresiones corporales para rodear la carita de su hermano una y otra vez con su mano derecha. Con sumo cuidado. Y se va para regresar de nuevo ante la cuna pasado unos minutos y de nuevo volver a mirarlo y a acariciarlo. Luego me pide que la aupe para darle un beso en la cara. Beatriz contribuye a crear una escena preciosa de acercamiento al otro, en este caso su hermano de sangre.

Estoy muy feliz por formar esta familia. Ya somos cuatro nos decimos mi mujer y yo, y nos damos la mano. Ya somos cuatro y nos sentimos colmados, aunque el pequeño no sea consciente de lo que aporta a este pequeño universo. Somos cuatro y nadie dice que no nos esperen dificultades, pero justamente el estar acostumbrados a lidiar con ellas es lo que nos hace ser mejores y más válidos para vivir con deleite esta suma. Desde mi perspectiva, siento ese número como la pieza que faltaba para redondear un algo incompleto. Y debo agradecérselo a Fernando. Gracias hijo por venir. Aquí nos tienes. Te queremos mucho y sentimos cuanto no estás dando ya. No sé exactamente qué sentido tiene todo esto más allá de lo biológico y natural, pero no cabe duda que me hace apreciar un sentido de las cosas que es de una extensión inabarcable. Y por eso, sea como sea, no tengo más remedio que verbalizarlo con un gracias Dios mío.

2 Comments
  • David Rey Jordán
    septiembre 4, 2016

    Enhorabuena!

  • Berta Briales Bueno
    septiembre 4, 2016

    La suerte ha hecho q entrara y lo viera. Gracias x dejarnos entrar en tu corazón en momentos tan íntimos, y tan grandes. Enhorabuena, Antonia y Benito!!!

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