Deporte y transformación digital, un negocio por explotar

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El mundo del deporte es candidato claro para el enfoque de nuevo negocio gracias a lo que genéricamente llamamos transformación digital. Un buen ejemplo es lo que recoge este reportaje de Techrepublic acerca de la NFL, la Liga de Fútbol Americano en EEUU. Esta nueva perspectiva nace del obligado reenfoque que se produce cuando la gente más joven empieza a ausentarse de los campos de competición deportiva, debido a un cambio considerable de sus hábitos. Ante esa ausencia, se inicia todo un replanteamiento que va desde la adaptación de los estadios para poder instalar buenas infraestructuras de wifi, hasta la puesta en marcha de nuevas fórmulas de acercamiento a través de apps o mediante los distintos canales de social media.

Dotar de infraestructuras de wifi a los estadios de fútbol de la Primera División española, por ejemplo, implica grandes inversiones a las que no entiendo que estén muy dispuestos los clubes. Ofrecer un servicio de wifi a estas alturas es como garantizar los servicios de agua o luz, si bien no es algo que esté así generalmente concebido. Probablemente, lo que haya que hacer ante esa tesitura es racionalizar las necesidades que tenemos que cubrir con las infraestructuras de comunicaciones en los estadios deportivos, obviamente con una visión de medio y largo plazo. Es precisamente por ese enfoque de rentabilidad futura por el que algunos estadios españoles de fútbol no están preparados para instalar este tipo de infraestructura, pues ya son viejos. La precaución es prever los servicios de comunicaciones de gran envergadura en las nuevas instalaciones deportivas, ya desde su planificación.

redes3Aparte del wifi, la segunda propuesta de negocio es la preparación de una aplicación, pero no cualquiera. Uno de los datos que se reflejan en la experiencia que se ha llevado a cabo en la NFL es que una de estas aplicaciones puede llegar a costar hasta un millón de dólares. Y la pregunta es: ¿pero para qué un app de mi estadio de fútbol? En el estadio de los Patriots se la descargaron del orden de 20.000 personas, un número para nada despreciable teniendo en cuenta que el aforo es de 60.000 localidades. A través de estas aplicaciones se pueden comprar las entradas, reservas asientos, pedir comida dentro del estadio que se llevan hasta los asientos o explicarle al usuario donde tiene el servicio más cercano y menos ocupado en un momento dado.

La puesta en marcha de estas acciones, junto con el trabajo a través de las redes sociales, proporcionan una enorme cantidad de datos acerca de las características de los asistentes a las competiciones deportivas. Si nos fijamos, estamos en frente de un público cautivo, que es el que acude cada dos semanas para ver a su equipo, o para ver un determinado partido, y esto plantea una apuesta de primer nivel para descubrir la manera de tener atendidos a unos clientes muy concretos. Desde luego, esta forma de concebir la relación con los aficionados, partido a partido, va mucho más allá de lo que da de sí las entradas impresas en papel de toda la vida, que una vez entregadas a la puerta del estadio, si acaso, vale únicamente como recuerdo.

La información que nos permite segmentar al tipo de cliente que asiste a los estadios deportivos, puede tener un uso más allá del relativo a los partidos de liga. Todos los asistentes al estadio tienen otras aficiones o actividades de las que podremos también lograr información, lo que nos permite enfocar otra serie de acciones comerciales más allá de las exclusivamente deportivas. Obviamente, resultaría muy importante definir muy bien la relación entre un aficionado a un determinado equipo de fútbol con otro tipo de operaciones comerciales como viajes o alimentación. Pero, por ejemplo, a muchos aficionados al fútbol les puede interesar viajar a otos países en los que haya equipos importantes, o saber más de cuál es la dieta de sus jugadores favoritos…

El enfoque de negocio relacionado con el deporte se puede trasladar a otras concentraciones de aficionados como conciertos, pasarelas de moda, tradiciones populares o teatros. Sin duda esta oportunidad, como ya hemos visto, no solamente requiere de inversiones, que ya supone un gran esfuerzo, sino de una conceptualización del negocio a través de la transformación digital. El mejor pasaporte para garantizar el desarrollo de estas operaciones es convencer a los más jóvenes, que son los más habituados al uso de las tecnologías, pero no seamos miopes, cada vez son más las personas que incluyen entre sus hábitos todas aquellas herramientas que nos facilitan la vida. La única diferencia es que cambiamos de determinados hábitos, una vez que nos convencemos de que hacerlo a través de internet es mejor por ahorro, comodidad…

En el caso español, la cosa va lenta. De hecho La Liga de Fútbol Profesional, como exponente organizativo del deporte con más seguidores aquí,no destaca, que se conozca, por una gran actividad social y empresarial a través de redes sociales y digital. Un ejemplo en sentido contrario, pero tampoco con una enorme similitud con el caso de EEUU, es la Selección española de fútbol en la que sí, por ejemplo, hay bastante más actividad en social media en comparación con la Liga. Esta limitación nos ayuda a pensar que existe una clara oportunidad de negocio en el mundo del deporte y la transformación digital, que a buen seguro será progresivamente atendida.

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