Libertad de creación y productividad: la cultura que nace del mundo digital

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Me llama mucho la atención que no seamos más que puros datos para internet y que, al mismo tiempo, el entorno digital nos permita tener una libertad creativa que modifica, incluso, la percepción de la estructura de poder en las empresas. Las consecuencias que se están vislumbrando proceden de una extraña mezcla de influencias probablemente. El binomio que me llama la atención es: plataforma más colaboración. Y es que efectivamente nuestro foco está en la adquisición de una cultura digital que tiene sentido por el hecho de compartir cosas a través de la red. Pero no hay nada válido sin que esta alternativa productiva sea mejor y valga para lograr los resultados deseados desde el punto de vista empresarial.

Las propuestas que surgen en el mercado proceden desde una visión tecnológica y lógicamente innovadora. No hay por lo tanto que buscar raíces sentimentales y bien intencionadas en esto de la colaboración. Lo que sí parece definitivo es que las máquinas nos están demostrando que colaborar es más útil y beneficioso que no hacerlo; y eso cuando la fuerza de la cooperación es una cualidad netamente humana. Los programadores nos están constuyendo plataformas como Slack o Hipchat a través de las que se avanza en la línea de la colaboración y de ser más productivos. Otros, grandes operadores como IBM, aplican la inteligencia artificial como un añadido determinante para detectar los contenidos esenciales de los prescindibles.

El ejercicio no es sencillo. A las ancestrales tendencias culturales por acaparar en vez de compartir, hay que añadir las fórmulas organizativas que nos hemos estado dando durante siglos. ¿Pueden esos vectores consolidados antropológicamente adaptarse a la tendencia que emana de los entornos tecnológicos? Aquí chocamos con los continuos muros adaptativos que internet nos pone delante. ¿Sabremos prescindir, por ejemplo, del correo electrónico para involucrarnos en plataformas colaborativas? ¿Utilizaremos menos tiempo tecleando emails si somos capaces de dejar nuestras ideas y trabajos en un lugar común? ¿Nos garantizan esas plataformas que a través de ellas contaremos con toda la información necesaria para desplegar todo nuestro trabajo? Aunque la conexión de personas en los entornos de trabajo parezca un valor implícito en la utilización de plataformas, realmente estos entornos tienen que convencer a sus usuarios siendo sencillos en el uso, aunque tengan una programación compleja detrás que resuelva la mayoría de nuestros problemas de comunicación.

Los tiempos de ejecución de las tareas y la calidad de las mismas son dos criterios fundamentales. Buscamos soluciones que nos hagan disipar todos las reticencias culturales. Si en las empresas, los más avanzados tenemos que convencer a nuestros iguales más conservadores a la hora de innovar, los mejores argumentos se concretan en resultados. Yo necesito apoyarme en procedimientos nuevos que me ayuden a solucionar viejos problemas. No puedo hacer inmersión en el trabajo en red si, de entrada, me parece que más que nada lo que hace la red es complicarme la vida.

No hay mejor camino para avanzar que obtener los resultados apetecidos en menores franjas de tiempo, con menos esfuerzo y con mejores visos de evolución futura. La motivación es un motor importante, pero no es suficiente. El temor al cambio es uno de los frenos mayores que tenemos en frente. La solución llega de forma clara desde el momento en el que la incorporación de los profesionales más jóvenes se convierte en una evidencia. Ellos y ellas nos darán lecciones sin mucha dificultad. Estarán muy acostumbrados a comportamientos naturales. Sabrán destacar la importancia de la libertad como vía para dar con las mejores ideas que nos solventarán los escollos.

El valor de la colaboración es fruto de la adaptación entre los seres humanos y el desarrollo de sus tareas habituales a través de herramientas que modifican las estructuras organizativas y los procesos productivos. La ventaja no viene solo del uso de los nuevos instrumentos. Sin las pruebas necesarias para consolidar algunos atributos y prescindir de otros, no seremos capaces de avanzar. No pretendamos que consiguiendo una orden decisiva para iniciar acciones digitales ya todo está conseguido. Las posibilidades de regresión son notables. Hay que acompañar pruebas con constataciones y por últimos reflexiones para fijar los hitos más importantes que nos sirvan de base para lograr nuestras metas.

 

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