El incremento de información modifica la forma de trabajar de las personas y la estructura de las empresas

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Hay una razón de peso que es la causante de que las estructuras organizativas de las empresas estén paulatinamente cambiando. Y no es otra que el incremento del flujo de información y de la interacción que vienen favorecidos por el uso creciente de las herramientas sociales. Esta es una de las conclusiones que se puede extraer de este reciente informe de Mckinsey titulado: How social tools can reshape the organitation. De forma directa se detecta también con claridad que el hecho de que haya más información en circulación, y más posibilidades de intercambio de la misma, modifica la forma de trabajar de las personas.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que los profesionales han ido adquiriendo progresivamente una serie de habilidades, usos y prácticas diferentes a través del social media. Primero a título personal en buena medida y, progresivamente, en el transcurso de actividades en las empresas para las que trabajan. Las propias compañías están involucradas en un proceso según el cual, la incidencia de la tecnología social ha suscitado un empuje tremendo que, como consecuencia, les implica una clara tendencia hacia una visión más global de la transformación digital.

Primero desde afuera, es decir, a través de actividades que han sido más proclives a estos nuevos modos como son el Marketing y la Comunicación (o Relaciones Públicas). Y posteriormente desde una visión interna o más de gestión, que a todas luces está menos desarrollada. Las empresas consultadas por Mckinsey en el citado estudio confirman que los procesos de digitalización impulsados a través del uso previo de la web social generan un descenso de los costes e incremento de la productividad. En mayor o menor proporción, existen una serie de funciones que salen potenciadas. Entre otras son  las siguientes:

Contratación de trabajadores

Estudio de comportamiento de los clientes

Servicio de post-venta

Captación de talento

Investigación y desarrollo de nuevos productos

Desarrollo de estrategia…

Pero uno de los comportamientos más llamativos de los que favorece las herramientas sociales es la colaboración. De hecho, un 80% de los que responden en la encuesta subrayan la importancia de que los nuevos canales de interacción fomenten la cooperación entre los profesionales. Y ligada a esta funcionalidad, no es de extrañar que las organizaciones favorezcan el desarrollo de los proyectos interdepartamentales antes que los estrictamente departamentales o ligados a personas concretas. La falta de colaboración es una de las grandes tareas pendientes de toda la vida, y lo interesante es que la aparición de las redes sociales internas en las empresas está provocando grandes cambios. Es significativo, por poner un ejemplo, el éxito de plataformas como Slack.

Trabajar de forma colaborativa representa todo un cambio de filosofía. Del ‘todo bajo el control’ de la cúspide de las organizaciones pasamos a estructuras más naturales en las que se achata claramente la forma piramidal. Con las redes sociales se reproduce en la empresa la manera normal a través de la que las personas se comunican y se unen para llevar adelante actividades conjuntas. Desde la visión de los responsables de las compañías se produce también una varíación en la forma de llevar a cabo su liderazgo, pasando de un papel menos controlador a otro más facilitador y coordinador de aportaciones. Este modus operandi suscita de igual modo la necesidad de que las personas se sientan bien en las organizaciones, puesto que de esta forma colaboran mejor y aportan más. Todo está pues ligado y ha provocado un cambio sustancial suscitado a través del uso humano de una tecnología nueva.

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