Las relaciones de las personas en internet son las protagonistas del big data

El valor que ha supuesto la entrada de las personas en los amplios procesos de comunicación facilitados por internet ha generado muchos e importantes cambios que siguen dando un vuelco a nuestra realidad. Esta es, entiendo, la clave principal en la que se basa el trabajo que desempeña el big data como instrumento analizador de las ingentes cantidades de datos que se generan cada día. En ese sentido, la pregunta sería: ¿qué sentido tendría la minería y el análisis de datos sin la presencia de las redes sociales y el papel que desempeñan en ellas las personas? He encontrado una infografía en este sentido que en cierta media contesta esta cuestión.

Tipos de bigdata

En una definición de big data se habla de un “nuevo enfoque de entendimiento y toma de decisiones”. Según estas palabras, queda muy claro que la información y el estudio de ésta a través de algoritmos se está convirtiendo en la piedra angular sobre la que se sitúa la manera en la que se empieza a dirigir y ordenar el trabajo en las empresas.

Pero realmente me pregunto sobre lo expresado hasta ahora otra cuestión añadida: ¿qué importancia tiene el hecho de que sean los datos de las personas los que pueden ser más importantes?, al menos bajo mi punto de vista. Puedo encontrar, a ese respecto, varios argumentos que explicarían este interrogante:

  • En primer lugar, el universo y la variedad de los datos que se relacionan con las personas es tan amplio como las infinitas actividades que realizan estas.
  • El pulso de las actividades que las personas protagonizan es mucho más directo y cercano con respecto a los valores, preferencias y decisiones últimas que cada individuo adopta en su ciclo diario.
  • Realmente es el ámbito de big data que más crece: según IBM,  Twitter genera cerca de 12 Terabytes de tweets diariamente y Facebook almacena alrededor de 100 Petabytes de fotos y videos.  Y además de ser el que más crece es el que más se actualiza con inputs permanentes y por lo tanto muy detallados, lo que permiten dibujar el perfil más ajustado de las personas.

El estudio de la información masiva que se acumula de la gente es clave porque cambia varios aspectos de las relaciones empresa-cliente en el mercado, así como de la fabricación y las modificaciones de los productos, el modelo de negocio, la implicación de los recursos humanos con las máquinas, la forma de organizarse, la estrategia… Por todo ello nos situamos ante una auténtica revolución de las organizaciones. En el proceso esbozado debemos asumir un cambio radical que venimos denominando como disrupción.

El máximo estudio de los datos de las personas significa el máximo conocimiento de las mismas. Las empresas ahora se plantean cuál es la información que deben analizar entre toda la que hay. En ese sentido lo que parece más pertinente es concretar cuál es el problema que se pretende solucionar. Esta cuestión parece de los más pertinente dado que se suele equiparar el hecho de usar big data con la infalibilidad, y esto no es así ni mucho menos puesto que hay casos suficientes que nos hablan de empresas que fracasan aunque usen técnicas de big data.

Otro punto crítico de este fenómeno es entender hasta qué punto el hecho de que cada vez se sepa más de las personas impedirá que se cuente con ellas en los procesos de diálogo que permiten las redes sociales. Esta cuestión no es menor puesto que también choca con los derechos que todos tenemos que pueden llegar a ser violados. Saber todo de nosotros puede ser lo más para las empresas, si bien los estados deben poner límites a eso. Además, en la medida que la tecnología avance, las radiografías de las personas serán más y más perfectas, lo cual da la sensación de que anulará el protagonismo de la gente que hoy por hoy es grande en la medida de que es menos controlado.

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