Baja del caballo digital de vez en cuando para comprobar que no todo cambia

nature-duelmen-horse-wild-horses-international-green-week_aMe reconozco en ese papel de persona que se queda completamente alucinada con las cosas nuevas. Yo me involucré sin freno en el mundo de los blog como el comienzo de un  camino que ahora devora ilusiones y conexiones neuronales en relación con la transformación digital. Lo reconozco y me agrada reconocerme de esa manera porque es una forma de realización constante con el trabajo presente pero que tiene al menos un ojo puesto en el futuro.

Pero está bien de vez en cuando bajarse del caballo digital veloz en el que muchos andamos subido para reposar y, sobre todo, comprobar si todo el mundo cabalga a la misma velocidad, y está visto que no. En las lecturas que me han animado a escribir este post, que aparecen más abajo, detecto dos aspectos muy importantes que realmente no han cambiado: las relaciones y la publicidad.

Efectivamente, las relaciones son el hilo a través del que tejemos la base que sirve de sostén para nuestros desarrollo como persona y como profesionales Clic para tuitear. Si estás buscando trabajo, difundiendo una idea y no te digo ya que si lo que tratas es de captar dinero, lo mejor es contar con relaciones. Y no me refiero en exclusiva a las que se crean a través de la red, sino a las que se forjan  en el tú a tú en la vida real. Estas son, mientras que no se demuestren lo contrario, las que más resisten, las que más nos llenan y las que nos son más útiles en lo tratante al mundo laboral.

Por otra parte, la publicidad no ha cambiado realmente en este entorno de cambio digital creciente. Sea por carteles, prensa, radio, televisión o internet, los anuncios son los anuncios y no se conciben para ser compartidos, sino para influir Clic para tuitear en la mente de las personas. Bob Hoffman, un experto profesional de la publicidad con larga trayectoria en los EEUU asegura que la gente que trabaja en este sector vive en una gran confusión porque están más decididos a encontrar nuevas recetas en la web que en reafirmarse en la contumaz influencia de la vida analógica. Por ejemplo, toda la artillería se lanza hacia el frente de los milenials cuando, en EEUU, el mayor poder adquisitivo se concentra en las personas con más de 50 años de edad. Por ejemplo.

La influencia sigue estando donde siempre si te paras a mirar, y juro que me he convertido en abogado del diablo en este preciso instante. La capacidad de impactar en el otro o en los otros se encuentra en las relaciones que vivimos cuando somos capaces de compartir experiencias en el día a día real. Y la detectamos también cuando la gran maquinaria de la publicidad se empeña en meternos algún producto por los ojos. ¿Significa esto que me bajo del caballo digital para siempre? Ni mucho menos, solo que de vez en cuando es necesario desmontarlo aunque solo sea un instante para darnos cuenta que no todos ni todo evoluciona en la misma línea que uno estima.

No me abandono en una suerte de deja vu romántico por lo tanto. Solo me permito un respiro y una pequeña parada para comprobar que encontramos raíces que aún están bien cogidas a la tierra. Ni que decir tiene que quien pretenda asirse con fuerza a una suerte de inmovilismo, lo lleva claro. Si no que lean la carta abierta del director de El País Antonio Caño a su redacción, en la que sentencia el fin del protagonismo del periodismo hecho y concebido para el papel, y en la que ensalza el periodismo multimedia pensado y ejecutado para internet. Así es, no existe camino de retorno y menos para pretender que nos agarremos a un mundo amortizado en mayor o menor medida en lo que al mundo de la comunicación se refiere, pero si hay estaciones en las que las paradas se hacen obligatorias para, cuando menos, hacer balance de lo que tenemos y de lo que queda por hacer. Aunque sea para eso.

Finalmente la conclusión más destacada que necesitamos establecer es que no debemos perder la perspectiva de las velocidades. Las hay de vértigo, pero también se dan aquellas que son equiparables a un paseo relajado por un parque. Las visiones de las cosas no son nunca fotos fijas, son planos secuencia sin fin Clic para tuitear. El ritmo de los acontecimientos nos demanda arrojo para ir hacia delante, pero también capacidad para pararnos un poco y observar cómo van aquellos que están al margen de nuestro mundo. Este ejercicio es especialmente válido pues nos ofrece detalles de aquellos procesos que se desenvuelven como siempre y de esta manera indagar en cómo evolucionarán hasta llegar al punto en el que el caballo veloz ya nos llevó a nosotros hace mucho tiempo.

 

Sin comentarios todavía.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


A %d blogueros les gusta esto: