Algunas empresas tienen sensación de control de la parte social de internet. Pobres…

Search Social Profile -Tablet with social network

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Lo social es amplio y novedoso, es útil en la medida que es la base sobre la que se asienta el conocimiento del cliente que es el centro del entramado digital. La web social es una manera de denominar al internet de la participación, que es un fenómeno de corto recorrido aún, si lo vemos con un poco de perspectiva. En las empresas es una tendencia igualmente reciente como podríamos asumir globalmente, si bien hay quien considera entre las compañías que ya es un activo bajo control. Y yo diría que pensar eso es un poco atrevido cuando menos.

Tener un perfil abierto en cualquier red social, o en todas las más representativas; disponer del auxilio de algún community manager (integrado en la empresa o bien externo) y en algún caso, destinando además alguna inversión en publicidad o promoción online, permiten a muchos gestores tener la sensación de que tienen cubierto en el medio y largo plazo el frente del social media. Además, asumen que con un dispositivo de actividades como el descrito, el futuro está asegurado y ya la partida está cerrada, consideración propia de visiones excesivamente reduccionistas y apalancadas, muy comunes entre los gestores poco amantes de la apertura y la innovación.

Podríamos llegar a asimilar, como contraste, que la impronta de 'lo social' ha perdido parte del glamour que poseía hace tan solo unos 2 ó 3 años Clic para tuitear, cuando el término socialbusiness, por ejemplo, encabezaba la última moda más rutilante. Ahora es mejor enfocarse en la transformación digital. Y no digo que esos cambios de denominación y de ‘militancia digital’ estén mal, pues cualquiera (yo incluido por supuesto) evoluciona a tenor de los acontecimientos. Al fin y al cabo, cada paso que damos en ese sentido es para situarnos ante una situación inédita, abrazando en la mayoría de los casos la más práctica de las técnicas, la de ‘prueba y error’.

Pero volvamos a la mentalidad estática de algunas empresas que asumen: ya estamos en Facebook o Twitter, ya hemos cumplido. Diciendo o pensando eso, parece como si no siguieran las evoluciones concretas de estas herramientas, pues si lo hicieran, los cambios que éstas incluyen periódicamente, nada más que con eso,  les supondrían asumir continuamente nuevas formas de comunicar.

Con ese dibujo nos quedaríamos en un parte del escenario, un escenario que es bastante mayor. Tan solo desde el punto de vista de la analítica de los datos, tenemos un panorama mucho, mucho más amplio en el que el que probablemente las estadísticas propias de Facebbok o Twitter se nos quedarían pequeñas, dado que la presencia de nuestras marcas pueden sobrepasar notablemente sus ámbitos. La palabra big data es la que viene al canto en este punto. El universo de los datos desestructurados que estudia los software de minería de datos es el verdadero campo de juego donde se miden los resultados al máximo detalle. La cuestión es que se puede reunir datos desde fuentes muy dispares, lo que sin duda colabora en la mejora de nuestra gestión.

Otros de los distintos usos que se abren paso en el entorno de los medios sociales en relación con las empresas son, por ejemplo: el reclutamiento de profesionales, la organización/participación, y la coordinación… ¿Y que se hace de todo eso en las compañías? Probablemente poco en comparación con la monitorización de los canales clásicos ya señalados. Así que, por tareas no va a ser… La analítica del big data permite de igual manera la proyección de tendencias futuras, una previsión de gran interés para el desarrollo de las empresas.

Y por último, no me gustaría dejar de citar el liderazgo, pues en la medida que el social media está más presente en las empresas, el protagonismo de los jefes y las relaciones dentro y fuera de las organizaciones se establecen en otros términos… Todo este panorama nos permite llegar a la conclusión de que en el entorno social no hay panoramas estables, que siempre hay cambios, razón por la que nadie, ninguna empresa, puede pensar que con tener perfiles en las plataformas sociales habituales es suficiente.

 

 

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