La autoimplicación de las personas es un factor crítico en la producción de la era digital

herramientas-colaboracionEn el apartado de los Recursos Humanos de las empresas en la era digital, no cabe el debate de qué es más importante si el factor humano o el tecnológico, porque siempre ganará el lado humano, al menos desde mi punto de vista y a pesar de que las máquinas progresivamente vayan ocupando más y más espacios en las tomas de decisiones. Pero lo que sí que es cierto, es que la acción de las personas está cambiando en las organizaciones en proceso de transformación por la influencia de la tecnología.

En las estructuras innovadoras crece la colaboración y decrece la incidencia del ordeno y mando Clic para tuitear, lo que hace que la capacidad de implicación de las personas sea mayor, siendo la implicación un factor personal fundamental que no se puede imponer. La motivación es clave a la hora de permanecer en los puestos de trabajo de una manerta realmente productiva. Las empresas buscan gente motivada y con gran conocimiento si es que hablamos de compañías muy tecnologizadas o de aquellas que, aunque no lo sean como tal, sí se ven involucradas en un proceso decisivo de adaptación a la competitividad propia de mercados muy influidos por las redes sociales.

El valor de los profesionales no se mide únicamente por su conocimiento, ni por su motivación que son dos de las características que hemos citado hasta ahora, sino que también viene definido por las relaciones con el entorno a través de los canales de participación. Los campos de involucración se definen en dos, uno hacia el interior y el otro hacia el exterior. El desarrollo de la producción depende de la coordinación de procesos internos y externos. Clic para tuitear Es necesario señalar que el apartado externo se refiere al ecosistema donde la empres tiene su campo de acción principal, si bien la concreción de mercados estancos se relativiza profundamente en la globalización digital.

Las empresas se convierten de forma progresiva en plataformas que crecen como las telas de araña. Eso quiere decir que aparecen organizaciones en red en las que las jerarquías piramidales tienen los días contados Clic para tuitear. En estas coordenadas las personas adquieren un mayor protagonismo en la medida en que su trabajo no depende tanto de lo que le exige la cadena de mando sino de su autoimplicación. El reto de los líderes de las organizaciones no consiste por supuesto en imponer, sino en definir un nuevo escenario en el que son más bien facilitadores y coordinadores.

hombre_máquinaEn un trabajo reciente de Altimeter Group, se señala que el 63% de los responsables de empresas considera que la cultura es la base para la adaptación de los trabajadores , más que la tecnología en sí. Pero parece obvio que esa cultura está en proceso de revisión si, como parece lógico, data de etapas pre digital o claramente analógica. Aquellas empresas decididamente digitales asumen una cultura diferenciadora que está en construcción, por lo que se somete a ciclos de prueba y error.

Como conclusión de este post, podría arriesgarme a decir que si bien las máquinas tienden a darnos mucho trabajo resuelto, parece bastante palpable, al menos en este momento, que nada sería posible sin la autoimplicación de las personas, lo que se convierte en un factor crítico. Las máquinas nos dan libertad y hacen que el papel del trabajador esté sujeto a una decisión básicamente personal de añadir más o menos valor. De esta manera diseñamos un marco de actuación menos previsible que el de las organizaciones piramidales que, no obstante al estar mejor adaptado al momento presente, funciona mejor que la fórmula de actuación más propia de la época industrial.

 

 

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