La conexión persona-máquina en la transformación digital

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Las máquinas están con nosotros para ayudarnos. Así ha sido desde que los primeros utensilios aparecieron en la vida del ser humano y sus antecesores. En el mundo hiperconectado de internet, hemos iniciado un rumbo en el que, de forma permanente, el objetivo se encuentra en buscar la manera de hacernos más fácil la vida y cambiar el mundo hacia mejor. En este post, dentro de este amplio contexto, me gustaría poner el foco en la parcela de la analítica de la información para la toma de decisiones en las empresas, un apartado dentro de una visión en la que personalidades como Bill Gates han dado la voz de la alarma.

En lo que se trata de la analítica de información para la toma de decisiones en las empresas, hablamos de una combinación de tres apartados:

  • personas: Las personas son los protagonistas, obviamente. Desde el punto de vista de la gestión, los líderes de la empresa tienen como principal cometido, llevar a cabo la puesta a punto de su plan y de su estrategia con respecto al big data.
  • procesos: el ejercicio que se realiza en este aspecto concreto es bien sencillo de entrada. Lo que se requiere es estudiar cuál es el camino que hemos trazado en nuestra compañía para producir desde la idea original hasta la salida a la venta en la calle. Una vez definido, hay que introducir mejoras disruptivas basadas en el uso de los datos sobre las que basar nuestras decisiones.
  • tecnologías: el software y el hardware son la aportación diferenciadora con respecto a las fórmulas productivas orquestadas 20 años atrás, si efectivamente nos referimos al big data y el análisis de información dentro de la organización. Un ejemplo de colaboración entre la máquina y el hombre en lo que a la analítica de los datos es Watson, un producto de IBM. El enfoque que le da esta empresa es facilitar el cambio en la forma de gestionar la empresa en la era digital, mediante esta plataforma que se de adapta a distintas situaciones.

El punto crítico es la detección de “las ideas que importan” (insights) dentro del procedimiento creado. Se trata de crear una “arquitectura de insights”, que a su vez son la antesala de las acciones. La reiteración de los procedimientos y la confirmación de los rendimientos previstos, nos permitirá convenir cuál es la dinámica afortunada que no es fija, sino que se ve afectada por cambios en función de la evolución del entorno donde operamos. 

Bill_Gates_July_2014La tendencia de nuestros días es que los equipos (los departamentos tecnológicos) son los que encabezan las iniciativas de  business inteligence. Estos equipos prueban, analizan y dan a conocer a la organización sus adelantos, y una vez que se instauran, su expansión a través de la organización depende del nivel de colaboración que se instaure, teniendo en cuenta que no es algo estable, sino que está sometido a ciclos de crecimiento y decrecimiento. La colaboración viene definida por el interés que muestren las personas por los cambios en función de lo útil que sean estos para sus funciones dentro de la empresa.

El denominador común sobre el que se constituye la reformulación de nuestra empresa en cuanto a filosofía, procesos y uso de tecnología es el cliente. La atención al cliente y la manera en la que le vendemos nuestros productos es el norte que nos guía. Es una manera de establecer unas relaciones estables entre el negocio y la tecnología.

Las oportunidades de negocio en la era digital es el paso subsiguiente después de asumir la importancia de entender al nuevo cliente. Efectivamente, después de estudiar nuestro mercado y comprender a nuestro cliente, hay que definir los posibles negocios a desarrollar o los cambios a implementar en los que ya tenemos. Lo más elemental de las relaciones con nuestros clientes es la presencia de nuestra marca en las redes sociales y el análisis de estas plataformas como vínculo que une a la marca con sus clientes. La finalidad es conocer porqué y cuándo compra nuestro cliente en su viaje digital habitual.

Las máquinas nos ayudan a alcanzar un mundo mejor, o eso se supone. La duda nos asalta cuando líderes tecnológicos tan destacados como Bill Gates dicen lo siguiente:

“Yo estoy en el bando de los que están preocupados por la superinteligencia”, escribió. “Primero, las máquinas harán un montón de trabajo para nosotros y no serán superinteligentes. Eso será positivo si lo gestionamos bien. Unas décadas después, la inteligencia artificial será lo suficientemente fuerte como para ser una preocupación. Estoy de acuerdo con Elon Musk y algunos otros en esto, y no entiendo por qué a algunas personas no les preocupa”.

La verdad es que las palabras de Gates preocupan. Habrá que definir bien los límites y ser escrupulosos en los papales que cada cual juegue en esta simbiosis persona-máquina. Pero de momento, parece que también nos queda un horizonte inabarcable, al menos desde la perspectiva de la gestión de las empresas a través del análisis de de datos.

 

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