Información, relaciones y sobreabundancia

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Las empresas  de la era digital evolucionan a un ritmo forzado, con ciclos mucho más cortos, debido a la expansión de la información y a una circulación tremenda y permanente de datos que hace que tanto nos encontremos con compañías que crecen de forman inusitada, de la noche a la mañana; como con otras que desaparecen tras una trayectoria fugaz. La información y los datos son claves hoy en día, no porque acaparándolos consigamos ventajas, sino por si los gestores son capaces de usarlos debidamente como base de sus operaciones y dentro de un planteamiento estratégico.

La información crece y sirve de sostén y estímulo de las relaciones que son las que promueven y avalan el valor de la marca, o lo contrario. Tampoco debemos perder de vista la vertiente que se abre con la acumulación de datos que, de forma añadida, nos vale para conocer mejor las coordenadas en las que trabajamos, desde el nacimiento de la idea de producto hasta la llegada al punto de venta. La sobreabundancia lleva acompañada la obligación de aquilatarla y condensarla en pequeñas fracciones para que, así sea más sencillo tener la sensación de que abarcamos una perspectiva global y sabemos qué ocurre respecto a nuestras actividades en la empresa.

En el contexto del crecimiento digital son dos los efectos que se liberan. Primero la información con valor, valor que se incrementa en la medida que se comparte; o lo pierde si se guarda ya que en ese caso entra en vía muerta. Y en segundo lugar, en la medida que se comparte, la información mejora. Cabe la posibilidad de que tal mejora no se produzca siempre que el interés de lo que se comparte, decaiga. La presencia de la información reservada requeriría un tratamiento aparte, porque parece evidente que siempre hay detalles y circunstancias que aconsejan no ser desvelados.

En cualquiera de los dos casos (que haya mejora o no de los datos que se comparten) lo que se produce siempre que se comparte la información es que aparece la colaboración. Queda patente que si no se cuenta con datos para comunicar, no existe base para trabajar… Este punto nos retrotrae a un modelo incompleto, según el cual Info-overload-1podríamos afirmar que colaborar es una capacidad humana difícil de conseguir en su plenitud dentro de las organizaciones. Los entornos participativos que se prodigan en esta etapa de transformación digital, promueven la colaboración que se revitaliza en la medida que es casi obligatoria debido a la operativa que lleva implícito el sistema conectado a través de internet.

Los procesos que se generan en las operaciones productivas vienen determinados por las posibilidades de absorción de datos y de involucración de las interacciones que pueden optimizar los resultados, según el análisis y aprovechamiento de los inputs de información. El coste de oportunidad en estas circunstancias viene determinado por la selección de los datos más apropiados para una determinada situación así como, por supuesto, la toma de decisión más apropiada según la información y las interacciones analizadas.

Desde el punto de vista del liderazgo y la gestión de los recursos humanos, resulta crítica la conexión entre los responsables de la empresa y los empleados en lo que a la retención del mejor talento se refiere. Especialmente en determinados oficios y, por supuesto en determinados sectores menos asfixiados por el desempleo, es muy importante saber elegir a los profesionales más relevantes. La relación entre los humanos y las máquinas es, de forma añadida, un aspecto también muy destacado en la medida que cada vez más operaciones están presididas por la solvencia que demuestre el binomio ser humano-máquinas pues las personas ceden mucho de su protagonismo a las orientaciones que les dan las máquinas tras éstas analizar los datos.

La vida nos está cambiando mucho y eso hace necesario una reflexión muy profunda de los acontecimientos, pero nunca una reflexión lenta. En este entramado, a mi me llama muy especialmente la atención la necesidad de informar y de compartir información, de comunicar en definitiva. Este hecho alcanza una relevancia histórica por su tozudez. Nadie ahora puede vanagloriarse de que su producto o su marca son las mejores porque aglutinan mucha información que no comparten o lo hacen de manera interesada. Lo que se impone ahora es obtener los mejores rendimientos porque se ha compartido la información necesaria y suficiente y se ha sabido analizar los datos que las máquinas nos sirven.

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