La estructura digital, base para optimizar la coordinación de las personas en la empresa

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El desarrollo de una infraestructura de comunicación digital en las empresas tiene como consecuencia fundamental facilitar la mejora de la coordinación de las piezas que componen el puzle de  las organizaciones, (departamentos y personas, podríamos concretar). La tendencia actual, de momento, pasa por vincular los departamentos de informática y de marketing como base de la transformación digital.

Estos dos pilares, siendo muy importantes, no son los únicos. Su protagonismo no es insignificante en la medida que, efectivamente, los clientes y las ventas se colocan en el centro de la actividad, tarea en la que la parte tecnológica facilita las autopistas de la comunicación y aporta análisis, mientras que el marketing intenta responder mejor a la información que generan los clientes.

El objetivo que se persigue es fomentar una mayor implicación de toda la empresa, más allá del vínculo inicial que han alcanzando las direcciones de informática/tecnológica  y marketing. Este propósito marca sin duda la fórmula definitiva del cambio de paradigma hacia la organización de personas coordinadas sobre la base de la digitalización de los procesos. De esta manera, la globalización de la empresa desde el punto de vista de la gestión es un hecho más que evidente que implica de manera decisiva a la dirección general y los recursos humanos, como dos pilares más que se unen a los citados de marketing e informática (o dirección técnica)

El desarrollo de la empresa con base digital, obviamente trasciende a lo que supone la pura instalación de máquinas. Implica, cuando menos, un cambio de estilo de liderazgo y una forma diferente de gestionar la compañía sobre la base del control de la atención del cliente cada vez más avezado en la interacción a través de los medios sociales. Acompañar al cliente en su viaje a través del proceso de interacción digital se instala como el principal reto de la empresa en la era digital.

Quien más sabe de sus clientes, quien mejor sabe utilizar y rentabilizar los datos que generan estos son los que mejor pueden posicionarse en las exigencias del naciente esquema de relaciones empresa-cliente. Es precisamente el seguimiento de los pasos que da el comprador el que exige la conexión de todos los silos de información, tanto de dentro como de fuera de la empresa. La atención a quien se siente interesado por mi marca, activa la investigación en tiempo real de las características de esa persona para ofrecer lo que piensa la empresa que está buscando.

El tiempo es digital, pero no es suficiente. Paradójicamente si se quiere, la mayor cuota de presencia de las máquinas, antes que aislar a las personas en las organizaciones, proporciona más posibilidades de conectarse lo que, efectivamente, estimula la coordinación y la implicación de los empleados. Nos encontramos por lo tanto ante un  escenario en el que la máxima capacitación tecnológica de las empresas va a proveer las mayores cuotas de coordinación humana. Todavía las tenemos a nuestro servicio y, en lo que cabe incluso, nos ayudan a mejorar.

 

 

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