Los profesionales digitales son de 2 tipos: transformadores y los seguidores de los transformadores

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Siempre hay una gente que da los primeros pasos para que posteriormente les sigan otros. En el ámbito de los profesionales que llevan a cabo el día a día de las empresas también. La diferencia en esta era de transformación digital es que no hay dudas de que hay que seguir a los que inician el camino pues razones de índole económico no faltan para ello.

En un estudio de Accenture se describe que los profesionales de los entornos digitales son de dos tipos: los transformadores y el resto, que son los seguidores: (digital transformers. The rest are digital followers). Esta división, como se deja entrever, indica de un lado el hecho de que existe un grupo que son los que lideran la transformación digital al ser los primeros; y que luego llega el resto. Esta segunda fase indica que resulta irremediable la llegada de lo digital a nuestras vidas, como por otra parte es del todo patente en nuestro día a día. Por su lado, Charlene Li, del grupo Altimeter, afirma que la involucración del trabajador digital tiene tres fases: la colaboración interna, el empoderamiento digital y la promoción del empleado: (Internal Collaboration, Digital Empowerment, and Employee Advocacy). Todo esto tiene sentido cuando como señala Mckinsey vivimos una etapa de transición en muchas empresas que hace que convivan en ellas dos modelos: el digital y el tradicional.

El hecho de que podamos encontrarnos con dos tipos de profesionales en el momento presente del entorno digital (los transformadores y los seguidores) viene a definir una situación bastante típica. Siempre hay quien corre más y se sitúa en la vanguardia y luego están los que siguen después a los primeros. Pero hay una distinción muy importante a este respecto, según señala en su informe Accenture, los seguidores no tienen más remedio que seguir a los transformadores porque la evolución de los acontecimientos es imparable y lo digital se impone.

En una encuesta que señala también Accenture, el 52% de los directivos encuestados (1.100 de todo el mundo) asegura que las tecnologías digitales cambiarán completamente sus sectores. La rotundidad de esta determinación marca la siguiente pauta : los transformadores digitales inician procesos que implican disrupción con el objetivo puesto en el crecimiento de la empresa, mientras que los seguidores tienen como papel en este panorama, defender el proceso digital como fórmula de recorte inmediato de costes. Efectivamente, como indico en mi post los 10 pasos pasos primordiales para ser empresa digital, la decisión de cualquier empresa de iniciar un cambio digital tiene que verse avalada por mejoras en productividad y en rendimientos económicos. Cambiar tiene sentido si conseguimos mejores resultados.

Los protagonismos de los profesionales de la tecnología a la hora de iniciar las nuevas andaduras en las compañías se está constatando de forma clara. Es más, se vislumbra cada vez con más determinación que los responsables de estas áreas están entrando en el núcleo duro de los equipos de gestión de las empresas, dado que la competitividad de las organizaciones depende de la capacidad para dirigir adecuadamente la transformación digital que está avanzando en nuestras sociedades.

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Las personas son las que han forzado a las empresas y a la economía en general a cambiar. Las personas son las que han iniciado la transformación digital con sus interacciones en redes sociales, que han marcado el paso que luego las compañías y los profesionales han tenido que seguir.

Si bien la tendencia es eso, una tendencia, no debemos ocultar la importancia que tiene el hecho de que una organización no entra en la era digital sin que los actos dirigidos hacia ese objetivo no sean presididos por una determinación rotunda desde el punto de vista estratégico. Además, esa claridad de ideas tiene que desarrollarse desde un punto de vista cualitativo con propuestas que calen entre los componentes de la organización, como propone Altimeter, firma consultora. Así por ejemplo señala que los directivos de recursos humanos tienen que encontrar el apoyo de los de marketing para lograr que el compromiso de los trabajadores se traduzca en mejor atención a los clientes que cada día se manifiestan en mayor proporción mediante las redes sociales. A la viceversa, los de recursos humanos tienen que usar las tecnologías digitales que usan los de marketing para concienciar a los empleados.

De forma global, en las empresas están conviviendo dos tendencias dentro del proceso evolutivo: una tendencia es de velocidad rápida, señala Mckinsey, cuya base está en atender a los clientes que han aquilatado una experiencia que se ha generado de forma prácticamente total a través de las plataformas digitales. Esta consultora señala que el resto de funciones avanzan a una velocidad de transacción que exige ajustes más medidos. Con esta visión estoy relativamente de acuerdo, pues si bien es obvio que nos encontramos con distintos niveles de avance en las transformaciones digitales, todos los departamentos de una empresa, en mayor o menor proporción, se ven involucrados con los cambios.

La medida de la nueva era la ponen las personas y sus nuevos hábitos que tienen sentido a través de las redes sociales y las interacciones que definen el crecimiento de los entornos digitales. Con estos pilares posteriormente se erige toda la arquitectura. La influencia y el poder de las personas en los canales que proporciona internet, han sido el verdadero detonante que nos ha llevado al nuevo tiempo que está alterando el comercio y, a partir de ahí, la empresa y la economía.

Comprender a las personas y la importancia de su interacción a través de la tecnología es el punto clave. Ese es el ejercicio prinicipal de los gestores. Quienes lo ven primero imprimen cambios que en muchas ocasiones tienen una digestión complicada para los más rezagados a la hora de avanzar. Entender este punto nos ayuda a definir las fórmulas para evolucionar. Todo lo que alteremos en nuestra manera tradicional de trabajar parte de la base de comprender al nuevo cliente para, por supuesto, alcanzar mejores rendimientos en los entornos competitivos.

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