En la era digital no hay ventaja competitiva, sino habilidad para entender datos y competir

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El éxito en la era digital no viene de la mano de productos únicos, sino de datos únicos usados de manera inteligente para marcar distancias con tus competidores.

El corazón de la transformación digital está en los datos y en el análisis correcto de los mismos, de tal manera que la empresa fruto de los cambios de esta nueva era, más que por una ventaja competitiva  destacará por un adecuado enfoque del análisis de los datos que nos lleve a adoptar una serie de decisiones óptimas. La generalización de las prácticas, la apertura de los procesos compartidos a la hora de generar avances tecnológicos, hacen difícil detectar barreras complejas y duraderas entre empresas, de tal suerte que la estandarización de los productos está a la orden del día. Esta circunstancia refuerza el hecho de que las empresas se transforman a pasos agigantados en empresas de servicios.

No se trata por lo tanto de qué es lo que haces, pues hay muchos como tú que ya tienen algo similar, sino en cómo lo haces. Las capacidades de las compañías en aportar novedades cuentan habitualmente con márgenes de tiempo de respuesta muy pequeños, pues no es muy difícil copiar. Pensemos por un instante en la aparición de los iPad de Apple y en el tiempo en el que Samsung lanzó sistemas táctiles similares. Estamos de acuerdo que en el margen entre que salió el producto de la manzana y posteriormente el coreano, los primeros tuvieron ingresos millonarios por la novedad si bien a estas alturas se han equilibrado.

El cómo lo haces en la transformación digital tiene que ver con los datos como decimos. ‘R’ Ray Wang relaciona en uno de sus trabajos, la variedad de utilidades del big data, lo cual nos puede dar una idea del universo que se nos abre:

  • Crear nuevos servicios.
  • Mejorar la satisfacción del cliente.
  • Generar relevancia de contexto.
  • Vender información bruta
  • Vender análisis de datos.
  • Generar mercados añadidos a los habituales.
  • Favorecer la publicidad en tiempo real.
  • Favorecer acuerdos en los ecosistemas de empresas.
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Los clientes se traducen en datos. Conocer esos datos nos permite generar un nivel de servicio que los satisfaga. La satisfacción del cliente más que como fruto de la experiencia de la empresa, se logra por la interpretación adecuada de los datos exactos que parten de los clientes.

El denominador común que caracteriza todos los apuntes señalados por Wang es el conocimiento del cliente y la atención del mismo. Esa es la base sin duda. Como consecuencia de este punto de partida, se generan muchos cambios que nos hacen abrazar una especie de cultura digital que marca las nuevas formas de trabajar.

En la sociedad del conocimiento, aprender el primero es la verdadera ventaja competitiva. La empresa Madiva, especialista en big data y recientemente adquirida por el BBVA, lo señala de esta manera. Esta afirmación es parte de su decálogo de la gestión de  la innovación. La esencia de esta afirmación ratifica la importancia del conocimiento y la gestión de los datos como eje principal sobre el que se construye la empresa y el mercado en la era digital.

La evolución de las empresas a través del uso inteligente de los datos las convierten en empresas de servicios, pero no de manera artesanal/intuitiva. El servicio se basa pues en el uso de los datos adecuados para tomar las decisiones oportunas. En ese terreno mezclamos la incidencia de la tecnología con el saber hacer de cualquier empresa que siempre ha entendido el buen servicio con la calidad suprema. La única diferencia es que alcanzar niveles óptimos de calidad no se basará tanto en la prueba y error y la experiencia sino en el uso óptimo de los datos.

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