Es necesario estar prevenidos del uso malicioso del #Bigdata

Word Cloud "Big Data"

Big data es una técnica que avanza rápido y con magnificos resultados a la hora de predecir cosas. El mercado hace muy bien en usarla. Lo que hay que estar vigilante es de los usos maliciosos dentro de un entorno sin ninguna regulación al respecto.

Que las posibilidades de Big data son increibles, es algo de lo que no duda casi nadie de las personas que estamos metidas en el sector tecnológico. Lo que nos pone en alerta, o por lo menos a mi sí, es el uso que se le puede dar a esa información increíble sobre uno mismo y sus hábitos. Un reciente trabajo publicado en la edición norteamericana del Hufftingtonpost pone un poco los pelos de punta respecto al uso desequilibrado del arsenal de datos para incidir, más aún, en las diferenciaciones económicas, todo ello con raíces profundas en usos no éticos de actividades que actualmente escapan a los legisladores que siguen avanzando a velocidades de caracol…

La cuestión es que cada vez hay más empresas con tal cantidad de información online obtenida de la navegación de los internautas, que son capaces de atender comercialmente y con gran nivel de detalle de aquello que le interesa a cualquiera en concreto. Una de estas empresas ha recogido información de en torno a 1.000 millones de personas, obteniendo de cada una de ellas 50 atributos (gustos, ideología, necesidades…), según afirma en este artículo The Economist.

Las posibilidades son infinitas y eso que, como aquel que dice, estamos en los albores de lo que puede representar el uso extensivo del Big data. Y es precisamente por eso, porque estamos en los albores y porque la tecnología tiene muchas posibilidades, ya demostradas, por lo que la necesidad de legislar y dotar a esta práctica de un marco parece bastante fundamental para preservar los derechos de las personas.

El citado artículo de Hufftingtonpost señala como es posible, con la utilización de Big data, plantear precios diferentes para los mismos productos, según la información que se tenga de cada persona. Ahí, señala el artículo, destaca la existencia de empresas sin demasiados escrúpulos capaces de ir contra los consumidores menos formados o con menos capacidades, objetivos propopicios para pedirles más dinero por algo que a otro les costará menos. Estas actividades, reafirma el medio, reafirmará las desigualdades en el entorno económico.

La gran celeridad con la que avanza Big data contrasta con la ancestral lentitud de los legisladores, situación que puede ser aprovechada por “los malos”. Obviamente, el uso de esta herramienta tiene versiones mucho más edificantes a la hora de gestionar datos sobre enfermedades, incidencia de la climatología en las ciudades, etc. La respuesta ética se me antoja como la medida fundamental que cualquier usuario de Big data debe esgrimir.

Por supuesto que soy ferviente partidario del avance de esta tecnología, pero confío también en que sea sobre presupuestos válidos, respestuosos con los derechos de las personas. Quienes más tienen que decir al respecto, a estas alturas, son las grandes empresas como Google, Facebook o Amazon, que son las que más información acumulan sobre todos y cada uno de nosotros.

 

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