La vieja jerarquía se adapta a la internet de la participación

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Vieja_jerarquia

Internet no ha generado un mundo nuevo al cien por cien. Las viejas estructuras permanecen en un juego en el que han demostrado una gran capacidad para adaptarse a los nuevos tiempos, y seguir manteniendo el mismo nivel de poder e influencia.

 

Me ha sorprendido bastante un artículo de el Diario El País del pasado 16 de agosto titulado “El reciclaje de las viejas jerarquías”, cuyo autor es Ernesto Hernández Busto, ensayista premio Casa de América de 2004 y autor del blog Penúltimosdías.com. La conclusión que obtengo de este trabajo es que internet, la internet de la participación, la web social, el social media, etc, etc mantiene la misma jerarquía y filosofía del poder que había antes de la aparición de las redes sociales online.

Del artículo destaco tres apartados que me parecen llamativos dentro del discurso general de este autor…

  • “…en Internet —asegura el cineasta candiense Astra Taylor, citado en el artículo de Hernández Busto— están presentes las mismas desigualdades del mundo real, disfrazadas bajo un entramado de “sistemas abiertos”.
  • “la Nueva Era instituye la sustitución del lado negativo de toda dialéctica por una ilusoria exigencia de transparencia y participación“.
  • ” Y todos estos procesos ocurren dentro de una suerte de cornucopia digital, de confianza ciega en la sobreabundancia de “contenidos” y la subsiguiente sacralización de los datos. Big Data es uno de los nombres de ese popular equívoco. Dentro del acomodo rentabilizado por un auge sin precedentes de la publicidad, se acepta, de manera demasiado ingenua, que más información equivale siempre a mejores decisiones”.

La lectura de este artículo me arrancan dos líneas de pensamiento que creo van a ser, al menos para mi, claves en los próximos tiempos:

  • la correlación de poderes previa a internet ha sabido adaptarse y mantener su status en el entorno digital actual.
  • sin embargo, existentes hechos (menos de los que probablemente pensaba antes) que ha exigido a los líderes e instituciones de antaño una serie de cambios presentes o futuros que a buen seguro no se habrían producido de no existir el internet de la participación.

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