La empresa tradicional debe abandonar su zona de confort tecnológico

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Si quieres entenderlo bien, pero si no (desgraciadamente) también. A las empresas que se reafirman en hacer lo de siempre les ha tocado vivir un mal momento. Cambiar y asumir el entorno digital no tiene interpretaciones o dilaciones: hay que ir a ello. Si no lo quieres hacer por ti mismo, hazlo porque si no la competencia te lo mostrará echándote del mercado. ¿Quieres eso?

 

Podríamos decir que las empresas que forman parte de la economía tradicional no quieren abandonar la zona de confort, lo que podría entenderse como que no les gusta o no quieren promover procesos de innovación en los entornos digitales a los que nos acoplamos cada día más. Muchos de los negocios que van bien porque ganan dinero o simplemente viven, se preguntan que para qué cambiar, idea que por otro lado suele establecerse como una verdad que no exige demostración. Y me refiero a aquello de, «si algo te va bien, mejor no lo toques». ¿De verdad?…

Verdaderamente este propósito de mantener y mantener el negocio de siempre a costa de lo que sea tiene que ver también con el humano miedo al cambio, pero esa estrategia se nos cae de las manos cuando negocios de toda la vida, como los hoteles o los taxis, pasan por momentos muy críticos con la aparición de nuevos negocios digitales, un panorama que previamente ya han vivido la música y los medios de comunicación. Es cuestión de tiempo, no mucho, para que la tierra se les mueva bajo sus pies más aún de lo que ya lo hace.

El organismo regulador del transporte público de Londres ha informado que Uber puede operar legalmente en su área de influencia, con lo que las protestas de los taxistas de la capital británica no han servido para demasiado. La regulación con los nuevos operadores del sector del transporte dentro, en un nuevo juego de tronos, ya está aquí por si alguien dudaba que la ley terminaría por adaptarse al nuevo escenario.

Si hay una práctica más contraria a la concepción y el desarrollo del negocio es negarse a revisar los productos, la forma de gestionarse u organizarse dentro de un proceso tecnológico arrollador como el que estamos experimentando. Esto finalmente es un proceso de adaptación al medio,  que siempre está en contínuo cambio, y que, desde la perspectiva de Darwin y la selección de las especies, supondría que solo los que mejor sepan entender el cambio digital y aplicárselo serán (en el mundo empresarial me refiero) los que continúen.

Hablando recientemente con una empresaria joven de un sector tradicional, detecté que tenía asumido la necesidad del cambio tecnológico, pero no en su verdadera enjundia. Y eso suele pasar también, pues para mucho empresario apostar por la innovación y la tecnología es como darle una ‘mano de pinturá a la fachada’, lo que vendría a representar abrir perfiles en algunas plataformas de redes sociales.

Estar en la zona de confort es muy cómodo obviamente, pero nadie dijo que crear empresas y llevarlas a cabo fuera eso. Y verdaderamente la adaptacion a este escenario de relax es lo más contrario de lo que representa competir. Sería entonces otra forma de enfocar el asunto, si no quieres cambiar por que no te gusta pensar de forma diferente y efectuar las modificaciones que sean necesarias en tu compañía, hazlo por lo menos porque veas claro que si no, la competencia terminará echándote.

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