¡Rejuvenece empresa, los que menos te compran te lo exigen!

juventud

No hay forma de parar la fuerza del cambio que encabeza la juventud en nuestros días, aliada con la tecnología vinculada a la internet de la participación. Este binomio está generando modificaciones de mucho impacto que a muchas empresas se les escapa…

 

La política comercial de la empresa debe aprender de los jóvenes, los llamados milennials (los nacidos entre 1980 y 2002). Se deben convertir en su faro y guía. Ellos, con su gran implicación en el social media, les marcarán las pautas del desarrollo de la marca en la digitalización. El tiempo de rejuvenecimiento de nuestra sociedad está cantado: en la política, en la empresa, en las instituciones… Son los jóvenes los que nos llevan volando hacia el futuro, a través de las redes sociales. Y eso que, en lo que las ventas se refiere, son los que menor poder adquisitivo tienen…

Los milennials no tienen dinero, muchos viven en la casa de sus padres porque buena parte de ellos no tienen empleo, o si lo tienen no les da como para independizarse. Por lo tanto, compran poco, razón por la que prefieren compartir y de ahí surge la denominada economía de la colaboración. Entonces: ¿para qué les interesa a las empresas?: básicamente para aprender cómo se tiene que gestionar su presencia en los entornos de intercambios en red.

Los milennials quieren dialogar con las marcas, quieren aprender con contenidos que les sean útiles, si lo ven oportuno te dirán lo que quizás no te guste oír. Son partidarios naturales de adoptar el uso intensivo de la tecnología, nada más se pone en circulación. Desechan casi por sistema las formas habituales de comercializar y promueven nuevos procesos. Su inquietud, su formación y su apertura de mente marcan la pauta de cómo se dan los novedosos pasos que mañana se confirmarán para los menos rápidos y probablemente más inmovilistas por la razón que sea (edad, cultura, tecnofobia…).

Las empresas que no tengan entre sus clientes a los más jovenes, básicamente porque sus productos se dirigen  a personas de más edad, no deben cometer el error de prescindir de ellos porque mañana, sí serán sus clientes. Pero incluso deberían ir a más, generando algún tipo de producto que se dirigiera a los más jovenes, aunque solo sea como una fórmula de bajo perfil para aprender a interactuar con los pujantes milennials, y aprender de camino a poner en el centro a sus clientes, como hace Starbucks.

El ritmo de los días, un ritmo rápido, es otra de las razones que acompañan o justifican la necesidad de rejuvenecer la política comercial de las empresas, como aseguraba al principio. El hecho de unirse a esta gente es la garantía más clara de seguir de forma adecuada la marcha de los acontecimientos, puesto que es, a través de la juventud, como se tendrá constancia de los cambios y la mejor manera de adaptarse a ellos.

 

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