Lo digital no es una solución de rentabilidad inmediata es un reto inevitable

Lo digital no es una solución de rentabilidad inmediata es un reto inevitable. Las empresas en este tiempo de modificaciones radicales que vivimos suelen tender a la búsqueda de mejoras inmediatas, una especie de soluciones competitivas que vienen de la mano de herramientas, aplicaciones, nuevos servicios…, todo ello envuelto en un clima de disrupción en el que se suele confundir cambio con beneficio inmediato. Efectivamente, no se puede pretender que la empresa sea rentable por el simple hecho de utilizar social media o por comprar un software que gestione big data…, pues y luego qué: ¿nos cruzamos de brazos? Lo digital, como dice David Edelman en esta interesante entrevista, no es un canal más, es una manera de concebir la empresa y su forma de operar.


Edelman comenta que existen varios hechos que nos marcan la diferencia: la utilización de los datos generados masivamente (big data), la interactividad (social media), el poder de los consumidores y la reducción de los ciclos de tiempo de los productos.

Los procesos de digitalización afectan obviamente a los mercados y a las maneras de competir. El impacto de la digitalización pone en un mismo plano a las empresas tradicionales, líderes en un sector desde hace mucho tiempo, con respecto a las startups que irrumpen con nuevas ideas, nuevos productos y bajos costes. Es una especie de lucha entre David y Goliat, en la que puede que gane otra vez el más pequeño.

Los consumidores, con gran capacidad ahora de involucración y de influencia, son capaces de apostar por nuevos actores dentro de unos procesos muy rápidos que entronizan a los nuevos y derrumban a los viejos.

De otro lado, las empresas de siempre, en líneas generales, carecen del talento nuevo que pueden iniciar los procesos de cambios y adaptación a los nuevos modos de producir y competir. Eso genera además un problema añadido de organización, ya que las empresas establecidas tienen que ir incluyendo la parte digital, lo que plantea la duda de  o construir una estructura digital paralela dentro de la empresa o bien sustituir en algunos apartados lo analógico por lo digital.

Cualquier de estas alternativas provoca además dudas en el liderazgo. Los viejos líderes no son capaces, en muchos casos, de entender adecuadamente el signo de los tiempos, por lo que surgen nuevas figuras en los organigramas, con más capacidad de influencia que los community manager. Se trata de los responsables técnicos quienes, no obstante, deben sufrir un período de adaptación para entender fenómenos como el del social media.

 

 

 

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