Qué facil: #socialbusiness es elegir las mejores ideas a través de la participación

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Este libro de Stephan Fuetterer, del que vemos la portada, es muy adecuado para saber qué es el social business.

Leo en el blog del MITSloan el caso de las empresa State Street Corporation (del sector financiero), creada a finales del siglo XVIII (año 1792) con 29.000 trabajadores y presencia en 29 países, que acaba de involucrarse en el social business. Una de sus iniciativas en este terreno ha consistido sencillamente en pedir ideas a su gente para decidirse al final por unas cuantas que se pondrán en marcha. Al principio llegaron 12.000 sugerencias, que se filtraron y quedaron reducidas a 400 para, finalmente, optar por 16 de ellas…

Parece bastante sencillo como procedimiento, y realmente lo es. Este tipo de iniciativas reúnen en sí mismas una serie de valores que merece la pena tener en consideración:

  • encontrar buenas ideas que mejorarán mi negocio: si, por continuar con el caso de State Street Corporation, lo que se pretende es encontrar a gente que me pueda aconsejar para obtener mejores resultados, nadie más propicia que la gente que conoce a la empresa por dentro. Por dos razones: porque efectivamente sabe la manera en la que se trabaja internamente, y porque por otra parte, es gente que está continuamente midiéndose con lo que hace la competencia.
  • es una manera de cohesionar a la plantilla. De esta forma se puede comprobar el grado de involucración del personal. Contar con muchas ideas, denota un alto grado de participación, lo cual dice mucho de la capacidad de una marca para concitar apoyos internos.
  • por supuesto, de esta manera se consigue también localizar talento desconocido. El social media tiene la virtud de poner cauces patentes por los cuales la gente menos atrevida, por ejemplo, encuentra canales reglados que habitualmente es un asunto que siempre se ha dejado para los más lanzados que han sabido rentabilizar sus oportunidades en el capítulo de las relaciones informales.

Si me coloco en el terreno de los inconvenientes, creo que el más notorio es el de la fuga de ideas pues, efectivamente en la medida que se dan a conocer estas ideas de manera abierta, siempre cabe la posibilidad de que alguna se filtre a quien no debe. Desde mi punto de vista hay que procurar dos cosas para evitar esto:

  • comprometer publicamente a los que participan en el cumplimiento de una normativa que básicamente consiste en impedir que las propuestas salgan, para lo que se puede incluso hacer que los interesados asuman las normas de uso con consecuencias legales.
  • siempre se puede estar vigilante de la evolución de los procesos como éste de difusión de las ideas, dado que al principio sus exposiciones son muy generales para, consecutivamente, irse puliendo para empezar a concretar más detalles. En ese momento, las personas afectadas son bastantes menos que al principio por lo que es mucho más sencillo tener control sobre las filtraciones.

Si finalmente se ponen sobre una balanza los pros y los contras de este tipo de acciones, creo que queda claro que hay más de positivo que de negativo. Esto es especialmente importante tenerlo en cuenta cuando, por otra parte, no podemos pensar que el sistema tradicional de management no corre riesgo alguno, pues los corre. La clave es comprender qué sistema es el más apropiado para estos tiempos, y a cuál le podemos sacar mejor rentabilidad, y para eso no hay duda alguna. Al menos para mi.

 

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