La economía española, la falta de confianza y la hiperconectividad

Climbing team struggles to the summit.

La confianza dentro de unos márgenes de normalidad, facilita el que se puedan culminar los negocios. Podremos decir que confiar llegado un punto puede ser hasta asumir un riesgo, que en esta era de hiperconexión es hasta menor dada la información tan grande que existe sobre las personas o marcas con las que queremos llegar a acuerdo, lo que nos permite avanzar antes incluso de negociar.

 

El otro día el profesor José María O´kean razonó de manera muy ilustrativa en la Sexta lo que supone para la economía española los ‘costes de transacción’, que vienen a ser como las idas y venidas sin avancesr que cualquier operación de negocio puede vivir, según explicó. Indicó que estos costes son, al fin y a la postre, pérdidas de tiempo que nacen de dos realidades: la legislación española complicada y poco proclive a facilitar negocios, de un lado. Y de otro, la falta de confianza propia de este país. Para mi, si se enfoca este concepto dentro de la era de la hiperconectividad, es una situación que carece de sentido.

Como motor, la falta de confianza en la persona o la empresa que están dispuestas a hacer negocio contigo, representa bajo mi punto de vista una tendencia a enrarecer los ambientes, cuando menos. Quitan además solvencia en la toma de decisiones cuando se va desarrollando los procesos que pueden desembocar o no en un acuerdo para llevar a cabo una operación, una colaboración, un trabajo…

Efectivamente las comprobaciones y más comprobaciones, en muchas ocasiones, son fruto de la falta de confianza en las personas, que consecuencias de la propia naturaleza de la operación. No quiero decir desde luego que se obvien las medidas de control cuando se tiene que demostrar algo, sino que se agilicen determinados filtros que pueden resultar redundantes,

Estas prácticas son contradictorias con un mundo en el que la capacidad de estar conectados en multicanal es muy grande, con lo que los datos que solemos manejar sobre las personas, las marcas, las empresas etc son muchos. Esta información nos sirve, de manera continuada en el tiempo, para conocer mejor a nuestros interlocutores sin la necesidad previa incluso de tener que haber establecido un vínculo formal de relaciones para una operación concreta profesional.

El entramado de conexiones nos otorga un status de presencia que de entrada nos permite ganar mucho tiempo para solventar tareas que antes requerían más aún, como por ejemplo el derivado de la confirmación de datos. Es incluso llamativo como la gran densidad de detalles nos permite conocer cuestiones más de tipo personal o hasta psicológico a través de los datos expuestos públicamente.

Verdaderamente el no asimilar la información disponible reafirma probablemente la falta de confianza, que puede ser sin duda la razón que paraliza el desarrollo de las operaciones de negocio, como vengo comentando en este post. Esta postura asentada es lo que viene a ralentizar el tiempo que previamente nos ahorra la información disponible, lo que tiene consencuencias en los resultados económicos de una sociedad, lo que no es ninguna tiontería.

 

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