El storytelling permite ganar gente para la causa de la empresa. Si hay autenticidad

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¿Quién no ha estado atrapado por una historia? El valor de determinados acontecimientos nos permite, desde la empresa, conectar de manera auténtica con las personas. Esa historia no es ficción son acontecimientos realces que definen nuestros valores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La capacidad del storytelling como activo de una empresa es un asunto interesante. Francamente, después de madurarlo durante meses, he llegado a la conclusión de que es un enfoque que puede tener su rentabilidad. Otra cosa es que, lo que significa el storytelling, sea algo que de forma más o menos directa o con otro nombre se ha venido haciendo ya en la empresa durante años. Para mi cuando hablamos de storytelling hablamos de transmitir la esencia de nuestra marca dentro de un contexto y mediante diferentes canales, a través del diálogo con nuestra comunidad.

Uno de los ejes a través de los que se gestiona el storytelling es la Responsabilidad Social Corporativa. Efectivamente, de actividades de las compañías como apoyo a ONG es fácilmente conectable con la voluntad de atender a comunidades desfavorecidas que pudieran estar en el ADN de la empresa, dentro de su forma de comportarse ante la sociedad. Pero de verdad.

En ocasiones puede parecer que esa forma de proceder podría ocultar operaciones de marketing. Esto se suele detectar si no son compatibles los comportamientos de la marca con la actividad solidaria. Por eso hay que recurrir a la esencia, a las raíces de la empresa en las que, si es de verdad, no incurriremos en una contradicción.

Pero lo del storytelling tiene más sentido aún si tenemos en consideración que las personas, ahora, quieren ir más allá de la marca. No se contentan con ver un anuncio, en un momento dado quieren saber los valores que hay detrás de un determinado mensaje o actividad comercial… Esta circunstancia, de forma proactiva, nos sirve para que el objetivo sea que las empresas ‘ganen para la causa’ a los clientes, que dejarían de ser considerados como tal para ser tratados como miembros de nuestra comunidad.

La autenticidad es la condición fundamental para que nuestras relaciones con las personas sean útiles para las dos partes. De entrada, ser verdaderos haría honor a la historia de nuestra empresa y a sus valores y, de forma añadida, nos sirve para acercarnos a los valores y los principios de las personas. De este cruce surge el intercambio: servicio ( de la empresa) por aceptación (del al fin y al cabo cliente). Así se hace ahora el negocio.

 

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