Apple se abre cada vez más y abandona progresivamente la imagen de empresa opaca

Apertura versus opacidad, un dilema que cada vez tiene menos sentido en el mundo de las empresas.

 

La empresa abierta y participativa genera mayor capacidad creativa, lo que favorece la innovación y la innovación provoca a su vez mejora en procesos y productividad que, aplicado a productos concretos, implica incremento de ventas. La empresa abierta y participativa no es una frivolidad, ni una moda.

El caso más paradigmático de empresa cerrada y opaca en el sector tecnológico es Apple. Su éxito sin parangón echa por suelo la idea expresada anteriormente, pero no es así exactamente. En un magnífico artículo de Harvard: Why Apple Has to Become More Open, se detectan dos hechos clave:

  • realmente Apple no es tan cerrada como nos imaginamos. En el artículo citado se señala que, por ejemplo, es abierta en lo que se refiere al desarrollo de aplicaciones que luego se incluyen en su App Store. En este ámbito, su relación con desarrolladores externos es muy potente. También destaca el artículo como su conexión con proveedores externos como Foxconn (empresa que fabrica sus terminales) está sometida a fiscalización de aspectos bien conocidos como las deficientes condiciones laborales de esa empresa china, un detalle que no se ha podido silenciar.
  • la estrategia de silencio se detecta fundamentalmente en el lanzamiento de los productos, una estrategia de Marketing que Apple se puede permitir por su capacidad de generar un impacto positivo en las ventas. La pregunta es si es algo que pueden mantener en el tiempo. Don Tapscoptt en su nuevo libro: Radical Openness: Four Unexpected Principles for Success, dice que no. Una razón bastante clarificadora es que Android  ya ha superado ampliamente al iPhone, por lo que el sistema abierto vence al cerrado en número de ventas.

La presencia al frente de Apple del visionario Steve Jobs no es un dato que se nos pueda pasar por alto. Como dicen en Alt1040, Tim Cook compite con el pasado reciente de la empresa en el que el protagonismo del desparecido Jobs era el factor competitivo número uno. Cook no está gestionando la empresa de la misma manera que su antecesor en el cargo, razón de más por la que la tendencia a la apertura cada vez es más justificada.

Las circunstancias descritas no pueden ser ajenas a Apple cuando se encuentra en un momento crítico en el que se tiene que repensar. IBM, por ejemplo, se ha sabido adaptar al entorno de empresa abierta y participativa, de tal manera que los especialistas atribuyen un 10% del valor de esta multinacional a su decisión de cerrar acuerdos con Linux para el intercambio de código abierto.

Una perspectiva que me resulta altamente interesante es la forma en la que las empresas no tecnológicas, empresas instaladas en sectores tradicionales, van a adaptarse al proceso de apertura. Aquí hay mucho que hacer, aunque sin embargo no tendrán más remedio que intentarlo desde el momento en el que muchas de ellas (pequeñas, medianas y grandes) ya se están sometiendo a la valoración del mercado a través del social media. Esta valoración en tiempo real supone impactos en tantas tareas de las compañías, que no tendrán más remedio que aprender a gestionar de manera abierta. Es el signo de nuestro tiempo.

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