Los jefes dependen cada vez más de compartir información y no de acapararla

socialmedia

El conocimiento de muchos es más que el conocimiento de uno.

 

Las estructuras de las empresas cambian en la medida que la influencia de la tecnología social va adquiriendo un mayor papel de protagonismo. Y también se modifica, como es patente y de sobra conocido, el papel de los jefes en tanto en cuanto su liderazgo se sostiene sobre la base de la creciente tendencia por compartir información en vez de por acapararla.

En buena medida, el crecimiento del flujo de información ha convertido los contenidos en  commodities, pero en lo tocante al ámbito global (mundial) y debido claro a la irrupción de internet y de la participación de las personas a través del social media.

Respecto a las organizaciones, el hecho de que se vayan implementando graudalmente plataformas que se basan en la colaboración otorgan a las personas un protagonismo creciente. ¿Por qué?, pues porque es bastante patente que los procesos productivos dependen de muchos agentes y su implicación es relevante. Tal implicación se puede hacer como mera pieza que ejecuta una orden o bien de forma más proactiva y capacitada en contextos menos jerárquicos.

Las empresas por dentro necesitan apoyos de todo el mundo, de tal manera que los productos finales son mejores o peores, según el grado de coordinación e implicación. A más coordinación e implicación, mejores resultados y viceversa, pero claro está, siempre que el camino que se quiere recorrer y el objetivo que se quiera alcanzar sean los adecuados.

La fijación de los objetivos puede ser una de las tareas que el líder mantiene de forma más patente y autónoma junto con la cúpula directiva, aunque no es incompatible con el hecho de que el propio líder fije una ruta a la luz de las aportaciones de los demás. El papel de coordinador y facilitador adquiere relevancia por lo tanto frente a la tendencia histórica en las empresas de instaurar una cadena de mando vertical y de arriba abajo.

El tiempo que vivimos enfoca una práctica, la de la colaboración, que aunque siempre ha existido, ha estado no obstante supeditada a la jerarquía y el poder. Nos encontramos en la era de la ‘revolución de las personas’ en la que participar y aportar es atributo de cada cual. El éxito del líder se encuentra en lograr orientar la inteligencia compartida y no en acaparar información por entender que la gente solo tiene que hacer y no pensar. ¿No te parece?

Sin comentarios todavía.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: