Los 3 pasos de la involucración de la empresa en la web social y economía digital

La empresa tiene tres niveles de involucración con la web social y la economía digital, término éste último que explica RocaSalvatella en el post “la fórmula de la economia digital”. Tales niveles son fáciles de entender:

  • La empresa que abraza el social media, empieza abriendo sus perfiles en facebook y alguna plataforma más. Entonces tiene la sensación de que poco más o menos va a “dar el pelotazo”, en el sentido de que considera que las cosas en internet funcionan para ganar dinero fácil, una impresión que se reforzó en la burbuja de las puntocom y que aún continúa en muchos sectores. Es en parte como una especie de huida, considerando que lo digital es una solución inmediata a lo que se hace mal en el día a día analógico.
  • En segunda instancia, la empresa adquiere una especie de velocidad de crucero. La euforia ha pasado y los resultados que se esperaban rápidos, se hacen de rogar según el calendario que marca el ritmo trepidante de la red que han interiorizado en la dirección. ¿De qué nos vale todo esto?, se preguntan los responsables. La idea de conseguir un retorno inmediato no es tal. En ese punto se presenta una disyuntiva.
  • Y de esa manera llegamos al tercer peldaño. Por un lado, hay quien continúa con esa velocidad de crucero, sin hacer mucho más que ver languidecer el facebook de la marca. Pero claro este tipo de empresa realmente no sube al tercer peldaño. El paso adelante hasta ese nivel realmente lo dan las compañías que entran en una dinámica de evolución enmarcada en el concepto antes citado de la economia digital. Es el momento en el que la interactividad que promueve la web social genera una serie de expectativas que aconsejan a la organización una validación a través de nuevas inicitivas que nos llevarían al socialbusiness o empresa 2.0.

La empresa que llega a ese tercer nivel realiza un serio ejercicio de reflexión. Su decisión le supone una serie de cambios y orientaciones fruto de la marcha iniciada en el primer peldaño. Este estadio de la evolución exige inversiones que van más allá de la presencia de un community manager en la plantilla. Implica llevar adelante una serie de apuestas tecnológicas, conectadas con sus sistemas de información internos, que deben garantizar básicamente dos cosas: gestión del talento colectivo mediante la participación y la toma de decisiones a través de datos obtenidos en fracciones de tiempo cortas.

 

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