¿Tiene futuro la web social con una China cada vez más fuerte?

Occidente está construyendo desde finales de los 80 toda una cultura alrededor de internet y la participación que evoluciona de forma sorprendente a través de nuevas tecnologías que se basan en la interacción y usos singulares como viene siendo, por ejemplo, el social business conocido también como empresa 2.0.

Detrás de este movimiento de apenas dos décadas se encuentran los EEUU, y con él no solo se halla una fórmula tecnológica en contínua innovación, sino una filosofía de libertad que es propia de Occidente. Esto cuenta con todo el sentido del mundo desde el momento en el que aparecen canales como los blog o Twitter, que tienen como base de partida la libertad de expresión a un nivel muy elevado.

En Occidente se ha apostado por una política preventiva y reactiva con respecto al uso de internet, de tal manera que, al igual que ocurre en la vida analógica, los estados garantizan la libertad de expresión poniendo límites en aquellos casos en los que se trasgredan determinadas leyes. En el caso de la web social se intentan impedir, por ejemplo, aquellos sucesos protagonizados por personas adultas que se hacen pasar por adolescentes para aprovecharse de ellos sexualmente. O los robos de información

En el caso chino, el Estado lo que ha hecho, fiel a un régimen comunista sin libertad de expresión, es establecer un sistema de censura que intenta impedir de raiz no solo delitos como los citados, sino cualquier nivel de disidencia contra el Gobierno. Este cerco es tan potente que las empresas occidentales del sector de internet y tecnologias asociadas que, como Google, quieren estar allí, han de aceptar las limitaciones severas que en algunos casos impone el poder gubernamental.

Pero claro, a cualquier empresario occidental le interesa mucho participar en una economía que lleva más de 30 años creciendo, y que tímidamente registra ahora la incidencia de la crisis de nuestro entorno. Por nuestra parte, en Occidente, vamos evolucionando hacia un paradigma en el que, por ejemplo, la economía está adquiriendo las herramientas de la web social como elementos influyentes, unas herramientas que estan basadas, como decimos, en la libertad de expresión.

Esta cadena de relaciones entre distintos agentes, leyes y tecnología, inédita incluso para la inmesa mayoría de los occidentales, nos está situando en una nueva forma de competir que genera manifiestos como el Manifiesto Crowd: La empresa y la inteligencia de las multitudes. de Antoni Gutiérrez Rubi y Juan Freire en el que se pueden leer sentencias como las siguientes:

  • El poder de los consumidores es muy alto. Cuando no pueden contribuir, se organizan y tejen su venganza en red.
  • Una empresa puede estar cerrada al exterior o abierta al mundo, ahogarse o transformarse.

¿Y que dirán de todo esto en China? ¿Valdrá de algo plantear un modelo competitivo basado en la involucración de las personas y otros agentes que opinan y se posicionan en libertad? ¿Será China el freno de este tipo de cambio dada su clara tendencia a convertirse de aquí a unas décadas en la primera potencia del mundo?

Sin comentarios todavía.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


A %d blogueros les gusta esto: