Hay que emocionar con el producto, generar contenidos y una experiencia que permanece

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Si reflexionas bien sobre ello, la via de la emoción puede ser hoy en día la llave para tener productos que se abren hueco en el mercado y, no solo eso, si no que logran más ingresos. La emoción, que Brian Solis define como elemento que capta la atención profunda del cliente, te diferencia a la hora de efectuar una comparación con otros competidores.

La acción de generar emoción puede enfocarse en un sentido amplio: desde la que se manifiesta por la pertenencia a una organización hasta la que se obtiene por la sensación de hacer lo correcto como consumidor de un producto. O más aún, por el hecho de satisfacer una necesidad de una manera  especial; o por la capacidad de dejar en la persona y su entorno esa huella indeleble como solo los sentimientos pueden conseguir, más allá de una elección racional.

Hablamos de fuerzas determinantes, de estímulos que se activan por la involucración sincera de la persona. Es dar un paso adelante por pura convicción en  la medida que ese producto, sintetizado en una marca, te siga reportando en el transcurso del tiempo la misma impresión satisfactoria.

La presencia a lo largo del tiempo de emociones que sirven para conectar la marca y hacerla crecer a través de las relaciones entre personas, provoca un nivel de experiencia permanente que se alimenta a través de los contenidos. Cuanta más emoción valiosa y verdadera, más y mejores vínculos y más opciones de comunicar historias. Los contenidos son el alimento que mantienen a las relaciones entre iguales permitiendo que crezcan. Las relaciones desdarrolladas sobre la base de unos contenidos contienen y expresan la emoción que cada cual obtiene de su contacto directo con el producto y su propia experiencia.

La circulación de contenidos tiene además un papel muy importante, que no es otro que la aportación de más valor al desarrollo de los productos, pues en muchos casos son opiniones auténticas respecto a lo que supone el producto.

Pero las emociones no son las adecuadas o no se generan si el producto no es bueno y no cumple expectativas o no aporta verdadero valor o novedad. Pensar que las emosiones se pueden provocar mediante una inspiración pasajera, es darle un trato injusto al trabajo bien hecho y, además es sencillamente imposible. Lo que convence de verdad y anima a generar emociones es el trabajo bien hecho. ¿Alguien lo dudaba?

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