El desarrollo del social media en la empresa provoca el declinar del culto al jefe

Culto-al-jefe

Reconozco que me hallo en un terreno pantanoso en el que las afirmaciones contundentes no tienen fácil digestión. Y efectivamente, decir que se acaba el culto al jefe debido a la mayor implantación de las herramientas colaborativas en las empresas, es de ese tipo de afirmaciones rotundas que quizás pierdan el foco para muchos. Intento explicarme para justificarme.

La primera evidencia es que la participación está creciendo en las empresas, como se puede constatar en el completo post de Blog-o-corp enlazado. Al menos en lo que se refiere a los ejemplos de las compañías que poco a poco van introduciendo este tipo de plataformas para su uso diario. La clave de este incremento no consiste en el hecho de sumar nuevos juguetitos, sino, desde luego, en ligar el uso del social media a los objetivos de negocio de las empresas.

Por otra parte, hay que recaer en el hecho de que la aplicación de estas plataformas de participación genera nuevos modos de operar (usos prácticos cotidianos), como dice este post de Harvard:

  • dar cuenta a los demás de cómo progresa el trabajo que realizas.
  • aportar a los demás aquellas cuestiones que consideras importantes para desarrollar el trabajo de otros.
  • hacer oir tu voz en general para posicionarte en tu organización y saber qué haces y en qué eres bueno/a.
  • establecer sistemas de apoyo (votaciones) a proyectos.
  • establecer sistemas de generación de preguntas y respuestas sobre asuntos que hacen falta aclarar.

Y son este tipo de usos prácticos cotidianos de las plataformas y el hecho de que liguemos el social media al negocio, lo que hace variar la idea del culto al jefe puesto que se evidencia, de un lado, que la tarea de la empresa se acomete por mucha gente que aporta conocimiento y, de otro, que ese hecho, para bien o para mal, deshace la relación de que es el jefe el único que lleva el negocio hasta la obtención de los beneficios, en el caso de que se logren. Esta claro que, antes de hablar del jefe como exponente de las organizaciones tradicionales 'del ordeno y mando', es preferible hablar de liderazgo, del liderazgo abierto (Open Leadership) que sostiene la autora Charlene Li.

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